Debate arqueológico
La redefinición de la Barcino romana divide a los expertos y tardará en llegar a los museos
La localización por primera vez del foro fundacional junto a la calle de Jaume I asienta la idea de un monte Tàber de plataforma única, es decir, una Barcelona romana más 'dromedario' que 'camello'
Un excepcional hallazgo del pavimento fundacional de Barcino redibuja el mapa de la Barcelona romana

41 m2 del foro de la Barcelona romana, hallados bajo el hotel Barcino / Ferran Nadeu

Quien visite el Museu d'Història de Barcelona, o los restos del templo de la Barcino romana en la calle Paradís, escuche a un guía turístico o escolar o consulte cualquier libro sobre la historia de la capital catalana encontrará la reconstrucción de la ciudad fundada por Augusto considerada hasta ahora canónica: una pequeña urbe de 10 hectáreas, encerrada por las murallas del siglo III, un templo sobre uno de los dos pequeños promontorios del monte Tàber con su fachada orientada hacia Montjuïc (y quizá otro más en el segundo promontorio, donde se encuentra la iglesia de Sants Just i Pastor) y un foro situado a sus pies en la plaza de Sant Jaume (o más bien, bajo el Palau de la Generalitat). Aunque esta visión tradicional ya había sido cuestionada en 2014, el hallazgo del pavimento de una plaza pública entre las calles Jaume I y Hèrcules llevó al servicio de arqueología de Barcelona a proponer un giro radical: el foro se encontraría bajo las calles Llibreteria, Jaume I y Hèrcules y se debería girar 90º en dirección al mar. Sin embargo, el nuevo dibujo de la Barcelona romana aún no tiene consenso y tardará en llegar a los museos, visitas y publicaciones oficiales.
Algunas ideas sí han ganado peso, como se pudo comprobar el pasado 24 de marzo en una jornada de debate que reunió a los responsables de la intervención y los principales arqueólogos y arquitectos que han trabajado el pasado de Barcino en las últimas décadas. Por un lado, se asienta la idea que el foro y el templo mirarían al acceso principal de la ciudad, la puerta de mar, y también prospera una replanteamiento de la topografía del monte Tàber (con una plataforma única en lo alto en lugar de dos pequeñas cumbres: de una Barcino 'camello' a una Barcino 'dromedario'). Pero el debate sigue abierto sobre cómo encajar todas las piezas en un nuevo trazado. ¿Una o dos plazas públicas? ¿El gran podio de Sant Just y la propuesta curia de Sant Honorat, que sería el 'saló de cent' imperial, estarían dentro o fuera del foro, o deberían ser reinterpretados? ¿Y el templo, girado o no?
El debate fue vivo, incluyendo posiciones a favor y en contra de la difusión pública de la información antes de un debate académico. Este es un repaso de los principales argumentos enfrentados en torno a un yacimiento recuperado gracias al interés insólito de la cadena hotelera Gargallo por el patrimonio y que podrá ser visitado por primera vez el 16 de mayo durante la Nit dels Museus.
En cuarentena
De momento, esa 'nueva' Barcino no se mostrará a quien visite las diversas instalaciones municipales. Ante el "debate científico" y las "nuevas líneas de interpretación" en marcha, fuentes del servicio de arqueología de Barcelona señalan que consideran oportuno, "en este momento del proceso de investigación, mantener una cierta prudencia" en espera de que se publiquen los resultados "con el rigor científico que corresponde". Y de momento, la aparición de esas nuevas hipótesis "puede comportar su incorporación como tales a los relatos divulgativos, visitas o nuevos dispositivos" del Museu d'Història pero "en ningún caso se prevé una modificación inmediata de los dispositivos museográficos hasta que los resultados estén debidamente consolidados".
¿Es el foro?
Para Xavier Maese, del Servei d'Arqueologia de Barcelona, y Jordi Amorós, responsable de la excavación del palau Recasens durante la incorporación de este edificio al reformado hotel Barcino, no hay duda. O como ha preferido matizar a posteriori el organismo municipal, es "la hipótesis más sólida". Los 41 m2 de losas asentadas directamente sobre el nivel geológico y orientadas exactamente en la misma dirección que el templo (una desviación de 14º sobre la cuadrícula viaria) en un entorno plagado de fragmentos de mármol, no pueden ser otra cosa que el foro fundacional de la Barcino de Augusto. Propuesta que Isabel Rodà, exdirectora del Institut Català d'Arqueologia Clàssica, y Julia Beltrán de Heredia, exconservadora del subsuelo del Museu d'Història de Barcelona, consideraron durante el debate que aún debe ser sometida a más escrutinio: según ellas, sin duda se trata de una plaza pública, pero podría ser una segunda plaza adicional al foro y no necesariamente fundacional si se hizo un rebaje del terreno a posteriori. "No veo ningún elemento concluyente para girar el foro", sentenció Rodà. La cerámica y monedas recuperadas aún están en espera de ser identificadas en su totalidad, pero hasta ahora solo ofrecen cronologías tardoantiguas.
¿Giramos el templo?
La nueva hipótesis "confirma la necesidad de revisar totalmente la orientación del foro", coincide el arqueólogo Ricardo Mar, autor de un estudio que definió convincentemente la puerta de mar de Barcino como su acceso principal, hacia la que se orientarían ahora templo y foro con toda la lógica escenógrafica.
Girar el templo ocasiona un debate aún más enconado: Héctor Orengo y Ada Cortés plantearon en 2014 la propuesta de orientarlo al Tibidabo. Cortés insistió en ello ("¿si mira a mar, dónde están las escaleras?", preguntó). Pero ni quedaría espacio entre templo y murallas, ni tendría mucho sentido que su fachada mirase a la puerta más secundaria de las cuatro de Barcino. Para hacer posible ese foro de cara a montaña sería necesario además reinterpretar, como hace Cortés, la domus de la plaza de Sant Iu sobre la que se levantó el primer palacio espiscopal como un edificio público, no el peristilo de una vivienda. Una propuesta que no encuentra apoyo por parte de otros arqueólogos.
Sobre la primera excavación del templo por Antoni Celles en 1835, que definió la versión aceptada tradicionalmente tradicionalmente de su orientación, decir que no hay consenso es poco: según Orengo sus catas fueron inventadas y son topográficamente imposibles; según el arquitecto Reinald González van a misa, pero podrían cuadrar con cualquiera de los tres formatos de templo propuestos; y el arqueólogo Alessandro Ravotto, que tras estudiar la muralla lleva tres años centrado en el templo, ha pasado de sospechar que Celles no se sostenía a no encontrarle ni una sola falla. Y sus catas incluían columnas que son difíciles de explicar si el templo no está orientado hacia la plaza de Sant Jaume. Aunque, recuerda Ricardo Mar, en el siglo XVII el cronista Pujades dejó un esbozo del templo "en un estado de conservación superior" que indicaría que miraría hacia el mar (o montaña en todo caso).
De camello a dromedario
Otra consideración ha aparecido ahora: son muchos los elementos situados a una misma cota de poco más de 12 metros sobre el nivel del mar que plantean que el foro pudiera haber sido una única plataforma (o una superior con el templo y otra inferior con el resto, pero no con dos pequeñas cúspides. Entonces, ¿qué pasa con los dos 'turons' separados por un pequeño 'valle' formado por la actual calle de Jaume I que se consideraba que conformaban el montículo del Táber? Aquí una idea defendida hace tiempo por Ferran Puig, exdirector del servicio de arqueología, resucita: ese 'valle' sería solo un rebaje del terreno hecho al abrir la nueva calle en el siglo XIX. Y Amorós y Mar coinciden en este punto: el nuevo foro obliga no solo a replantear el trazado de la ciudad romana, sino incluso la topografía de la colina sobre la que se asentó. En los tres modelos de orientación del templo que Reinald González planteó en un estudio inédito encargado por el ayuntamiento en 2018, por cierto, el que mejor encaja en la pendiente del terreno también parece que es el orientado a mar.
¿Y las otras piezas que no cuadran?
Según Jordi Amorós, una estructura de mortero señala que el foro acabaría en la calle Hèrcules, dejando fuera del recinto la iglesia de Sants Just i Pastor. Algo que no convence a Julia Beltran de Heredia, que identificó el podio de un gran edificio público bajo la basílica. En las excavaciones del hotel Barcino han aparecido dos pozos de 60 por 60 centímetros, comunicados con un canal y bajo un pavimento elevado, que según Jordi Amorós podrían funcionar como mecanismo hidráulico de una fuente monumental con surtidor en el mismo límite del foro. Beltran de Heredia duda que el complejo de Sant Just (con elementos que se podrían tener una explicación similar vinculada al culto de las aguas, apenas a 10 metros de lo ahora excavado), pueda ser considerado al margen.
Además de Sant Just, otra pieza no cuadra con el foro propuesto ahora: el edificio de la calle Sant Honorat, en el extremo de la plaza de Sant Jaume más cercano a las Ramblas. Según Beltran de Heredia, es al 100% una curia y cerraría el foro en la interpretación tradicional. "Si hay que revisar, se revisa; pero se ha de tener en cuenta todo. No se puede girar el foro y obviar la curia", concluyó. "No tiene ningún sentido girar el foro y no girar también el templo", alegó Orengo. ¿Y podría funcionar en una humilde ciudad de menos de 2.000 habitantes un foro que incluyese la curia, dos templos y que en consecuencia ocupase casi el 50% de su superficie? ¿O uno con dos plazas que explicara los nuevos hallazgos y no obligase a replantear los estudios anteriores? ¿O simplemente el propuesto ahora de nuevo, pero incorporando en su perímetro, además, Sant Just? El debate seguirá. "No debemos tener miedo de plantear nuevas hipótesis", concluyó el arqueólogo de Patrimonio de la Generalitat Eduard Riu.
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