Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

La inmigración, de cerca

La receta de Santa Coloma para resistir el retroceso del catalán: "Los datos son los que son, pero nunca lo han hablado más vecinos"

El municipio, con 120 nacionalidades y la mayor comunidad china de España, busca fórmulas creativas para preservar el uso de la lengua

CONTEXTO | El municipalismo se alía por el uso del catalán en la cuna de la inmersión: "Santa Coloma es un símbolo de la lengua"

RETROCESO | El catalán gana hablantes, pero retrocede como lengua habitual y de identificación en Catalunya

DATOS | L'Hospitalet y las ciudades al norte de Barcelona son las que menos catalán hablan en Catalunya

Niños y niñas de Santa Coloma de Gramenet durante las celebraciones de bienvenida al Año Nuevo Chino de 2025

Niños y niñas de Santa Coloma de Gramenet durante las celebraciones de bienvenida al Año Nuevo Chino de 2025 / JORDI OTIX

Santa Coloma de Gramenet
Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

Este reportaje forma parte de la serie 'La inmigración, de cerca con la que EL PERIÓDICO pone el foco en los retos sociales a los que se enfrentan los alcaldes, en primera línea, desde los ayuntamientos de Catalunya.

El plurilingüismo derivado del crecimiento de población supone un reto para el uso del catalán en los municipios de Catalunya. La globalización y las oleadas migratorias implican una dificultad añadida para la salud de un idioma para el que corren tiempos de retroceso como lengua habitual y de identificación. Un contexto que obliga a los ayuntamientos a idear soluciones creativas para fomentar el uso de la lengua.

Especialmente en L'Hospitalet y las poblaciones del Barcelonès Nord: la última encuesta de usos lingüísticos de la Generalitat sitúa el uso de catalán en estos territorios en un nivel "mucho más bajo" que en el conjunto del área metropolitana de Barcelona, ya que la proporción de población que no lo usa nunca supera el 35%.

En Santa Coloma de Gramenet, municipio del área de Barcelona con 120 nacionalidades y considerada cuna de la inmersión lingüística, existe una brecha entre las políticas públicas, el esfuerzo de las entidades, y el día a día de la ciudad. Mientras las administraciones apelan al simbolismo local para blindar el uso del catalán, algunos ciudadanos de a pie lamentan que el catalán está "de bajón". Lo asume en estos términos Tomás Fernández, vecino y presidente de la Federació d'Associacions Veïnals de Santa Coloma (Favgram), quien pondera que "si a la gente que viene ya le cuesta hablar en castellano, pues imagina el catalán...". Sí resalta Fernández que "hay chicos y chicas que hablan catalán mejor que yo", pero "no son la norma", admite.

Jóvenes colomenses en una imagen de archivo

Jóvenes colomenses en una imagen de archivo / Laura Guerrero

Según los datos que manejan en el Centre de Normalització Lingüística (CNL) de Santa Coloma, llamado L'Heura, casi un 75% de los colomenses entiende bien el catalán; un 55% lo sabe hablar bien; un 63% lo sabe leer bien; y un 47% lo sabe escribir bien. Sin embargo, solo un 9% lo habla a menudo con la familia (un 23%, a veces); un 14% lo hace a menudo con los amigos (un 28%, a veces); y un 20% lo habla a menudo en el trabajo o en la escuela (por un 43% que no lo hace nunca en este ámbito).

"Los datos son los que son", admite la directora del CNL local, Noemí Ubach. "Pero también muestran que aún ahora el catalán tiene cierta capacidad de atracción porque no solo lo habla la gente que lo tiene como lengua familiar", sostiene Ubach, que se pregunta por qué no aspirar a que ese 75% que lo entiende se anime también a usarlo con frecuencia. Pese a las dificultades, "hay que resaltar que nunca ha habido tantas personas que entiendan y hablen el catalán", declara Ubach. "Por eso hay que asegurar los espacios para practicarlo".

Los alumnos que aprenden a hablarlo en L'Heura aseguran que les sirve para el día a día. Es el caso de Haraldo Pereira, profesor de inglés y masajista, que lo usa, además de en el ámbito laboral, para "programar citas en el CAP, o en la biblioteca", por ejemplo. "Aprender catalán me ha ayudado mucho para comunicarme con la gente catalana y para integrarme", reconoce este argentino de 42 años y vecino de Santa Coloma desde hace casi dos. "La gente agradece mucho que les hable en catalán".

Ross Mori y Haraldo Pereira, dos de los alumnos de los cursos de catalán del CNL L'Heura de Santa Coloma de Gramenet

Ross Mori y Haraldo Pereira, dos de los alumnos de los cursos de catalán del CNL L'Heura de Santa Coloma de Gramenet / Cedidas

Ross Mori (37 años) es natural del Perú, lleva un par de años viviendo en Santa Coloma, y también es alumna de L'Heura. Trabaja en un centro de cuidado de uñas y reflexología con clientela catalanoparlante: "En el trabajo, vienen personas mayores que hablan en catalán, me preguntan si yo lo hablo y yo les digo 'una mica'".

Rodolfo del Hoyo, histórico dirigente colomense de Òmnium Cultural, es optimista pese al "desánimo" al que inducen los estudios. "En los círculos donde yo me muevo, las tiendas, la Llibreria Carrer Major, el mercado... Yo escucho hablar catalán. Y eso es una gran noticia, porque cuando yo era joven nadie lo hablaba", afirma del Hoyo, quien asume que "en el barrio de Fondo quizás la realidad es otra".

La implicación de la comunidad china

Muchos de esos jóvenes son chinos: Santa Coloma registra la mayor concentración de comunidad china de España, según un estudio del investigador Joaquín Beltrán, profesor de la Universidad Autónoma de Barcelona. "Es cierto que la primera generación no ha aprendido catalán, pero la segunda generación de chinos de Santa Coloma son nativos y lo hablan perfectamente", cuenta el presidente de la Asociación de Chinos de Santa Coloma, Youtong Zhou.

Alumnos de origen chino aprenden catalán en los cursos del CNL de Santa Coloma de Gramenet, L'Heura

Alumnos de origen chino aprenden catalán en los cursos del CNL de Santa Coloma de Gramenet, L'Heura / Centre de Normalització Lingüística L'Heura

L'Heura adaptó su oferta a la comunidad china hace más de veinte años. Elaboraron el plan Yingxin (que quiere decir 'bienvenida o acogida') para atraerlos. Antes, explica la directora del CNL, apenas había alumnos chinos en los cursos, debido a la "gran diferencia lingüística". El plan tuvo un planteamiento inicial simple y lógico: contrataron profesores de chino y las inscripciones de hablantes de ese idioma aumentaron considerablemente. No solo eso, también establecieron vínculos con la numerosa comunidad para realizar actividades conjuntas, así como a visitar establecimientos regentados por personas chinas para proponerles traducir su carta, su oferta, al catalán.

La colaboración más visible es la de las celebraciones del Año Nuevo Chino. Por ejemplo, para el 40 aniversario del CNL local (creado en 1984), hicieron bailar a la 'gegantona' del centro, llamada también Heura, con los típicos dragones chinos: "Fue un momento precioso", recuerda Ubach. También realizaron un taller para aprender a llevar 'gegants', y así los alumnos conociesen de primera mano una de las tradiciones catalanas más populares: "Uno estima una lengua en función en que se siente interesado por la cultura que envuelve a esa lengua", indica la directora del centro. Para la 'rua de la festa dels fanalets' (una de las actividades que cierra el Año Nuevo Chino), participan alumnos de L'Heura y de entidades como los propios castellers, y otras de cultura catalana o de baile flamenco: "Cuando más seguro estás de que se reconoce a tu cultura de origen, en mejores condiciones estás de aprender otra cultura", subraya Ubach.

La 'geganta' de L'Heura, con el mismo nombre, junto a un dragón chino durante la celebración del 40 aniversario del CNL local

La 'geganta' de L'Heura, con el mismo nombre, junto a un dragón chino durante la celebración del 40 aniversario del CNL local / Centre de Normalització Lingüística L'Heura

La tarea del CNL L'Heura

Para sacar el catalán de las aulas y asentarlo en las calles, desde L'Heura apuestan por crear "espacios de uso", ya sea a través de una coral, de grupos de conversación o de talleres de fotografía. Alumnos como Haraldo Pereira valoran las actividades del voluntariado por la lengua, que les sirve para practicar, pero también para socializar: "Ahora me siento más cómodo hablando en catalán", admite. Por su parte, cuando una amiga le explicó a Ross Mori que el catalán es el idioma propio de su ciudad, empezó a estudiarlo en el CNL. Asegura "entenderlo muy bien, aunque hablarlo es más difícil"; le ayuda ver "muchas series en catalán", así como las prácticas lingüísticas con una catalanoparlante. A su compañero Haraldo se le atraviesan un poco los pronombres débiles, aunque indica que al tratarse de dos idiomas románicos, "muchas palabras son parecidas".

Una de las claves pasa por entender que "los hablantes del catalán del futuro serán personas con infinidad de acentos diferentes". Al final, sigue Ubach, con la oleada migratoria de los años 2000 pasará algo parecido a lo que pasó con la anterior, en los años 60 y 70 del s. XX, que "adoptarán la lengua en diferentes grados". "El reto es que además de aprenderla, puedan hablarla y para eso es esencial que tengan espacios en la ciudad donde hacerlo cotidianamente". En este sentido, en L'Heura tienen cada vez más alumnos que quieren aprender catalán. Las matriculaciones anuales en sus cursos han pasado de una media de 1.500 hace diez años a las 2.767 de 2025. En cuanto a las parejas lingüísticas, en 2025 fueron 403, por las 355 de 2024 y las 306 de 2023.

Foto de familia de la colla castellera Laietans de Gramenet, junto a varios alumnos de catalán del CNL L'Heura

Foto de familia de la colla castellera Laietans de Gramenet, junto a varios alumnos de catalán del CNL L'Heura / Centre de Normalització Lingüística L'Heura

Una iniciativa de gran calado es la 'Xarxa per la llengua'. Más de 40 entidades y organismos públicos están adheridas, así como casi un centenar de establecimientos comerciales. Un ejemplo, la colla castellera Laietans de Gramenet. L'Heura crea el vínculo entre sus alumnos y la colla, les invitan a participar e incluso algunos acaban haciéndose 'castellers': "Ellos encantadísimos porque tienen más socios y nuestros alumnos también porque se han podido integrar en una red de socialización que les permite hablar catalán". Para el último 'correllengua', recuerda Ubach, se levantó el llamado 'pilar de tothom', formado por personas de nacionalidades diferentes.

El uso del catalán en los comercios es vital. Desde el CNL local preguntan a los propietarios y dependientes si les parece que bien que los alumnos vayan a sus tiendas a practicar la lengua. Los comercios tienen más clientela, se dan a conocer, y los alumnos van más tranquilos porque saben que están practicando y el dependiente no cambiará de idioma en plena interacción: "Es más difícil cambiar al catalán cuando el vínculo se ha establecido en otra lengua; pero, si de inicio te habla en catalán, facilita que las siguientes veces también sea en catalán". Lo suscribe la alumna del CNL Ross Mori: "Yo quiero que me hablen en catalán, para seguir aprendiendo; y si hay algo que no entiendo, me lo pueden decir en castellano".

Suscríbete para seguir leyendo