Imagen posapocalíptica
El pollo fantasma de Lesseps se enquista: el local de comida rápida que sigue sin abrir tres años después
Dicen residentes en la zona que los vecinos han logrado que el restaurante ya no abra, mientras el ayuntamiento afirma que hay un expediente de obras vigente
El pollo fantasma: el local de comida rápida de Lesseps que no ha llegado a abrir

El local de KFC en Riera de Vallcarca que nunca ha llegado a abrir, el pasado martes. / Pau Gracià / EPC

Un hombre se aproximó el pasado martes al cristal de un restaurante de Kentucky Fried Chicken que nunca llegó a abrir sus puertas. Acercó la cabeza para observar el interior. Está en Riera de Vallcarca 11-13 y han pasado tres años desde la fecha para la que se había anunciado que iniciaría su actividad, marzo de 2023. Pero después de esos 36 meses no se ha cocinado ahí ni un solo muslo de pollo frito y todo indica que eso ya nunca va a pasar. El local presenta una decadencia notable.
Porque lo único que ha cambiado en este tiempo es que el comercio, que al principio parecía el escenario de un paisaje posnuclear, vacío pero sin residuos, es, cada día más, objeto de degradación interior. En su conjunto, el establecimiento parece un pequeño homenaje a una potencial era posapocalíptica en el planeta, que tantas películas y series retratan. Si ‘The last of us’ se empezó a rodar en 2023, en 2024 llegó ‘Fallout’. Todas podrían tener un capítulo en Riera de Vallcarca.
El plan antiEndreça
En una ciudad como Barcelona, cuyo gobierno actual centra su gestión en el Pla Endreça para que las calles estén limpias, este rincón de Gràcia -que cierto es, no forma parte del espacio público- parece una especie de motín contra ese afán de orden.
El martes, el hombre que miraba se movió unos metros, fisgando por los grandes agujeros que ha dejado el papel de embalar que se colocó en los cristales hace unos meses, después de que este diario hiciera un primer reportaje sobre el pollo frito que nunca ha llegado a esta parte de Vallcarca. El papel ha ido cayendo, como la esperanza de los que un día se dijeron que probarían ese menú.

El local, tapado, en junio pasado. / El Periódico
Un manto de silencio
Un manto de silencio se ha extendido sobre el porqué de la no apertura. Los vecinos de las cuatro fincas limítrofes con el local, dos de Riera de Vallcarca y dos de Velázquez, prefieren no comentar la situación, si bien hay algo que nadie cuestiona: fueron ellos los que pusieron la proa al nuevo restaurante, los que han luchado para que no abra. Y al parecer lo han conseguido. “Este tema ya está cerrado, el restaurante no podrá abrir”, afirma una mujer en un comercio cercano. Aunque añade que no conoce los detalles, la piedra ha sido lanzada.
Según fuentes conocedoras del asunto, ni siquiera es un tema que aborden conjuntamente los vecinos de las cuatro fincas. Han elegido a un representante por edificio, es decir, cuatro personas, que junto con un experto forman un comité de cinco integrantes que lleva el tema. Un comité que trabaja con toda discreción.
El papel de embalar
Este diario acudió en junio pasado a constatar como el local anunciado, con una superficie de 550 m2, 281 m2 en su interior y 92 plazas previstas para los clientes, seguía cerrado. La respuesta a la noticia llegó días después: el comercio amaneció totalmente tapado para que no se viera el interior. Ahora, siempre según las fuentes vecinales, es cuestión de tiempo que el local reciba otro uso para desencallarlo.
Entretanto, el papel marrón se ha ido derrumbando, y también ha desaparecido alguna de las protecciones de plástico negro con las que se taparon las caras, alguna de ellas mancillada con pintura, de Harland David Sanders, más conocido como el coronel Sanders, inventor del pollo frito de la marca, que, conviene recordarlo de nuevo, no alcanzó esa graduación militar: el gobernador de Kentucky, Ruby Laffoon, le nombró Coronel de ese estado por su celebridad como cocinero.

Una foto del Coronel Sanders manipulando pollo dentro del local vacío, el pasado martes. / Pau Gracià / EPC
Un café y un agua
El interior del local presenta ahora algún resto humano. Por el aspecto, lo único que se ha consumido allí dentro es un café comprado en otro bar, servido en una taza de cartón, incluido un palito para mezclar, y una botella de agua. Probablemente, bebidas que tomó el operario que colocó el papel o algún supervisor.
El Ayuntamiento de Barcelona, entre tanto, mantiene su versión de hace unos meses: la apertura no ha sido detenida por el distrito de Gràcia y el expediente de obras sigue en curso, a la espera de que el propietario pida finalizar los trabajos.

La cara de Sanders, de la que alguien ha arrancado el plástico negro que perseguía ocultar la imagen del fundador, este martes. / Pau Gracià / EPC
Los paseantes ya han asumido que el pollo no llegará a Riera de Vallcarca. Y esperan que un día u otro, alguien entre, arranque el papel que se desmorona día a día, dejando a la vista mesas y sillas en las que nadie se sentará ya. Y esa foto del coronel Sanders manipulando pollo. Gracias a la muerte, Sanders (1890-1980) no puede ver cómo es tratado su legado en los aledaños de la plaza de Lesseps.
Suscríbete para seguir leyendo
- Apagón digital: este sábado muchas familias estarán sin móvil durante unas horas
- Tim Spector, experto en microbiota: 'El café de la mañana puede cuidar la salud intestinal y el bienestar general
- Siete mujeres y un joven dan el primer paso para 'reconstruir' un pueblo deshabitado
- Aurelio Rojas, cardiólogo, sobre los beneficios del magnesio: 'Puede ayudar a perder peso y mejorar el estrés
- Encuestas de las elecciones en Andalucía 2026: así están los sondeos
- El intestino, origen de enfermedades como la psoriasis y la esclerosis múltiple
- El Hospital Clínico San Carlos investiga la fabricación de un jarabe con cannabidiol para el daño cerebral en recién nacidos
- Muere la actriz Nadia Farès después de una semana en coma tras sufrir un accidente en una piscina