Entrada a Montjuïc
La 'Gran Avenida' que anhelaba Maragall antes de las Olimpiadas sale del cajón cuatro décadas después
El ayuntamiento se plantea rehabilitar la calle Tarragona, que se trazó como un bulevar empresarial para 1992, mientras los vecinos echan en falta que se planee vivienda asequible
Barcelona desencalla la construcción de una torre de 20 plantas junto a la plaza Espanya prevista desde 1987

Las torres de la calle Tarragona, en Barcelona, tal como se proyectaban en 1987 y vistas desde la actual avenida Josep Tarradellas. / AYUNTAMIENTO DE BARCELONA

El entusiasmo que precedió a las Olimpiadas se refleja en el plan que el Ayuntamiento de Barcelona aprobó en abril de 1987 para que la calle Tarragona llegara a ser “uno de los centros vitales” de la ciudad. El documento -firmado por dos reputados arquitectos, Jordi Garcés y Enric Sòria- sostenía que el “impulso que puede representar el hito olímpico del 92” alentaba a que, con “unas actuaciones no demasiado dilatadas en el tiempo”, se acondicionara una “amplia avenida” al modo de un "salón comercial o de negocios", con “edificios altos” que articularan “un gran centro de actividades no residenciales”. Debía culminarse en cinco años, a tiempo para los Juegos. Sin embargo, el perfil anhelado por el gobierno del alcalde Pasqual Maragall quedó incompleto en la vía que enlaza la avenida Diagonal y la estación de Sants con la plaza Espanya, antesala del anillo olímpico de Montjuïc.

Esbozo de las torres de oficinas tal como se concebían en 1987 para la calle Tarragona, vistas desde la plaza Espanya, en Barcelona. / AYUNTAMIENTO DE BARCELONA
Los planos de la época dibujaban cuatro torres con aspecto de rascacielos. Se proponía que alojasen servicios terciarios y administrativos, con unas “ciertas características” de las que “Barcelona es deficitaria”, advertía el texto de hace 39 años. “No se puede perder esta ocasión inmejorable de crear un eje urbano de características inéditas, en un momento en que tantas condiciones favorables se dan en ese lugar; entre otras, el definitivo empuje que podrían suponer los Juegos Olímpicos”, enfatizaba el proyecto de remodelación.
Apagada la urgencia por los fastos de 1992, el desbloqueo de los trámites para culminar la torre y los inmuebles pendientes de aquel momento histórico lleva ahora al ayuntamiento a sugerir que la construcción de los edificios se acompañe con una reforma de la calle Tarragona. “Es nuestra voluntad arreglarla”, afirma el distrito de Sants-Montjuïc. En todo caso, matiza que no existe un calendario para renovar la arteria ni un proyecto todavía sobre los trabajos a efectuar.

Perspectiva de las torres proyectadas en 1987 en la calle Tarragona, en Barcelona. / AYUNTAMIENTO DE BARCELONA
La salida de la urbe
“La calle necesita una rehabilitación integral”, sostiene el presidente de la Asociación de Vecinos de Hostafrancs, Jordi Clausell. Remarca que la situación estratégica del barrio y el nodo de conexiones que reúne conlleva algunas contraindicaciones. "Compaginar ser la salida de Barcelona por el lado sur con las necesidades del barrio es bastante complicado”, evalúa el dirigente vecinal.

El solar situado frente a la escultura Dona i ocell, de Joan Miró, en el que se construirá una torre de 20 plantas, en Barcelona. / Jordi Otix / EPC
Clausell señala que el distrito ha formulado por ahora la idea de que el carril bici baje de la acera a la calzada. En todo caso, otea que la rehabilitación no está próxima. “Mientras haya obras en la plaza Espanya, la ampliación del ferrocarril y en la estación de Sants será complicado reformar la calle, y lo entendemos”, concede. Opina que añadir una remodelación más de la vía pública a las iniciadas o planificadas generaría “colapso”.
En cuanto al beneplácito municipal a que se levante una torre más y otros edificios en Tarragona, Clausell señala lo que más echa en falta. “Sería importante que se hiciera vivienda, porque faltan pisos sociales de alquiler en el barrio”, apunta.

Boceto de 1987 con las torres a la derecha y las viviendas a la izquierda en la calle Tarragona, de Barcelona. / AYUNTAMIENTO DE BARCELONA
Sin novedad durante décadas
El largo compás de espera para desatascar las piezas que faltan del plan de 1987 se ha vivido con incertidumbre entre los residentes de las tres escaleras que compartirán manzana con los edificios que Núñez i Navarro podrá erigir. “Hemos estado todos estos años sin noticias”, asegura Carme Ortiz, afincada en una de las comunidades.
Los descampados donde se erigirán la torre y el otro edificio han sido foco de reiterados inconvenientes desde hace años. “Han generado malestar cada dos por tres: ocupas, suciedad, droga, trastos… Se echaba a gente pero venía otra y volvía a pasar”, relata la vecina. Además, había un motivo para la inquietud: el proyecto original contemplaba construir nuevas fachadas en los bloques para que quedasen alineados con las futuras construcciones. La obra resultaba compleja y se intuían incomodidades que angustiaban a los habitantes.

Una maqueta de 1987 con las torres proyectadas en la calle Tarragona, desde el entorno de la estación de Sants y la plaza Espanya, en Barcelona. / AYUNTAMIENTO DE BARCELONA
“Suponía alargarnos la terraza para hacerla cubierta y que quedase como una especie de invernáculo… Era una chapuza”, desaprueba Ortiz. En una reunión abierta en enero pasado, el distrito y Núñez i Navarro expusieron que se descartaba tocar el frontal de los inmuebles. “Fuimos con mucho miedo pero, cuando nos dijeron que respetaban nuestras fachadas, respiramos tranquilos”, admite Ortiz.
Los residentes se hacen cargo de que las obras van para largo. En todo caso, cuentan que se están practicando catas en el terreno, con lo que se declaran tranquilos por que los solares no pueden ser reocupados ilegalmente ahora. Ortiz descarta que los propietarios aleguen contra el proyecto aprobado: “Nos hubiese gustado que se hiciera algo de vivienda y de uso social, como una guardería o un centro para gente mayor, pero hay que tener en cuenta que es una propiedad privada”.
El sueño de hacer accesible la fuente de la plaza Espanya
El plan de 1987 incluye otro propósito que sigue pendiente. Entre otras ideas, el documento auguraba que, con la reforma que trazaba, "se facilitará la comunicación entre la calle Tarragona y Montjuïc, prolongando la acera hasta hacer accesible la fuente central de la plaza Espanya". Debía conseguirse con la "simplificación del tráfico", ampliando el túnel subterráneo en doble sentido y eliminando la circulación masiva en superficie. No obstante, esa premisa quedó sin cumplirse y la fuente monumental -obra del arquitecto Josep Maria Jujol- continúa aislada como una rotonda. El proyecto para transformar la plaza Espanya de aquí a 2035 recupera la intención de abrir el núcleo con su fuente a los peatones.
Suscríbete para seguir leyendo
- El juez ordena a la Guardia Civil que localice al cantante Francisco por un pleito por impago de la pensión a su hija
- La Organización Marítima Internacional avisa a EEUU que un bloqueo del estrecho de Ormuz va contra la ley internacional
- Avance quirúrgico: el Hospital de Bellvitge realiza dos doble 'by-pass' para extirpar dos cánceres de páncreas inoperables
- Tania García, educadora, sobre las consecuencias de dormir con tus hijos: 'El cerebro infantil obtiene todo lo que necesita”
- El último truco de las estafas telefónicas: “Me ha faltado al respeto, el departamento de penalizaciones le multará con 185 euros
- Sonia Pernas, oncóloga: 'En cáncer de mama precoz muchas pacientes siempre sienten la espada de Damocles
- La Seguridad Social activa una ayuda de hasta 733 euros al mes para jóvenes que viven con sus padres
- En el pueblo somos como una familia': Mariona, Pol y Agustí, tres jóvenes que revitalizan un municipio rural de Barcelona