Históricos de la hostelería
La saga de Ca la Nuri celebra en su renovado bar de Poblenou más de seis décadas de historia en Barcelona
Los establecimientos de la familia suman unos 170 trabajadores y sirven más de mil arroces los sábados y domingos
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Fachada del bar Nuri en la rambla del Poblenou. / Facundo Ruiz

La matriarca de la familia, Nuria Calafell, fue una emprendora avanzada a su tiempo que en 1962 quiso abrir un bar con su marido, Jordi Noguera, en el Poblenou de Barcelona con el que se relamieron muchos vecinos y trabajadores adictos a sus guisos. Mucho ha llovido desde aquel primer Bar Núria, pero la cocinera y empresaria precoz sigue hoy en día de cerca las evoluciones de las dos generaciones que le han ido relevando, aunque no pudiera acudir al homenaje social y culinario con el que el grupo Família Nuri celebró más de 60 años de fogones este martes.

Ricard Noguera, con su hija Laura, en el Bar Nuri, este martes. / Facundo Ruiz
En una ciudad donde la vida de los restaurantes suele ser corta y cada vez quedan menos veteranos, el clan arropó la nueva propuesta (llena de guiños a su historia) del actual Bar Nuri de la rambla del Poblenou, el barrio donde empezó todo. El espacio no es el mismo, pero sí el alma. El establecimiento original estuvo en la calle de Espronceda, de donde se mudaron en 1976 al Eixample (Salamero) porque aquella cocina de carbón que funcionaba a destajo para sus recetas de chupchup no era aconsejable para la salud de la matriarca.
En esa zona, relata Ricard Noguera, segunda generación, sus padres eligieron una fórmula más sencilla de desayunos, aunque no tardarían en sucumbir a ampliar miras. Empezaron a funcionar como freiduría y sin apenas darse cuenta el pescado era clave en su oferta gastronómica, hasta el punto de dar el salto a un espacio mayor en 1993, el primer Ca la Nuri, en Consell de Cent, donde manejar tanto producto del mar les hizo saltar de forma natural a la elaboración de arroces. Ese establecimiento, que sigue en forma, está liderado por su hermano Jordi.

Núria Calafell y Jordi Noguera, en sus inicios en el primer Bar Núria. / GCN
La propia evolución de la Barcelona olímpica abrió la ambición de Ricard hasta la primera línea de mar, donde recientemente han renovado la concesión del Ca la Nuri marinero, frente al Hospital del Mar. "Yo ha salido a mi madre Núria, mis padres me han tenido que frenar siempre", bromea. Pero antes de lograr la adjudicación, el empresario optó por dar un paso más y apostar por el Balcó Gastronòmic del Port Olímpic para asegurar su ubicación en el litoral. Esa gran aventura se llama Nuara (con mas de 600 m2), y ha supuesto que finalmente cuenten con dos emplazamientos con vistas al mar. Por el camino, en 2016 abrieron Xiroi, y también sumarían Arrozal, con una visión más contemporánea pero sin perder identidad mediterránea, subraya.

Un rincón del Bar Nuri, reción renovado. / Facundo Ruiz
Siendo vecinos del Poblenou, quedaba la espinita de volver al barrio en el que empezaron --"cuando construían la línea 4 del metro y había mucho movimiento y fábricas"-- y recuperar aquel germen culinario, pero no pudo ser en el emplazamiento de Espronceda de su propiedad, por tenerlo arrendo. Así que en 2022 se quedaron con el que había sido el bar La Tertúlia y resucitaron el concepto original, como un bar con 'caliu' y sabores tradicionales, al que ahora han dado un nuevo giro que abarca de la cocina al cartel recuperado de hace más de seis décadas y muchas fotografías en sus paredes que recorren tantos años de cocina de mercado.
De la memoria a la mesa
El despliegue empresarial ha contado con el impulso de una tercera generación, Laura y David. Precisamente la joven, que se mueve entre todos los establecimientos tripulando el márketing de la empresa familiar, relató durante el homenaje que la nueva carta del Bar Nuri, un punto de encuentro en el barrio con terraza en plena rambla, cose platos de las distintas etapas y evoluciones: desfilan entrantes como ensaladilla rusa con tartar de gamba blanca o tortilla abierta con kokotxas de bacalao al pilpil, y piparres; 'platos de Nuri' con recetas de siempre (del fricandó a los canelones de asado) e incluso tres arroces con producto de temporada (meloso de cordero con pimientos del piquillo, de mar y montaña con calamar, sepia y tocino ibérico, y "la clásica paella del señorito".

Un arroz de mar y montaña. / F. R.
El evento, con clientes de siempre e incluso antiguos trabajadores, fue un viaje del pasado al presente con "guiños" a cada local del grupo, en un momento en que la empresa familiar despacha más de mil arroces los sábados y domingos ("un 80% de clientes los piden") y en que su plantilla ronda los 170 trabajadores. Encontrar personal es, de hecho, uno de los principales retos de cada apertura, reflexiona. La familia rememora cómo llegaron a tener más de 10 años un menú cerrado de pescadito o mejillones, seguido por arroz con fideuá. Y cómo el cliente catalán sigue teniendo mucho peso (y fidelidad) en sus mesas.
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