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Guerra del taxi

Chóferes de clientes VIP en Barcelona: "La Guardia Urbana nos para durante 25 minutos con nuestro pasaje dentro"

Romà Llort, representante de empresas de vehículos de alta gama, denuncia que las constantes inspecciones para cazar VTC sin licencia perjudican la imagen de Barcelona como destino turístico y de negocios

La presión policial sobre las VTC se dispara en Barcelona: casi 1.800 coches inmovilizados en 2025

Romà Llort, portavoz de VTG Gran Turisme de Catalunya

Romà Llort, portavoz de VTG Gran Turisme de Catalunya / Pau Gracià / EPC

Glòria Ayuso

Glòria Ayuso

Barcelona
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Romà Llort trabaja cada día con americana y corbata. Conduce un coche negro con confortables asientos de cuero. Se dedica a trasladar a clientes que asisten a convenciones y ferias durante una jornada entera, esperando en el exterior, o también hace de chófer a turistas vip que realizan una ruta personalizada de varias horas, a Sitges y después por Barcelona, o al Museu Dalí de Figueres.

Asegura que su trabajo nada se parece a los VTC que traban en Uber, Cabify o Bolt. Pero su coche es negro y lleva una matrícula azul. "La Guardia Urbana y los Mossos d'Esquadra nos confunden con los VTC y nos paran continuamente", afirma. “Nos tienen a un lado de la carretera durante 25 minutos y con los clientes dentro", se queja.

Romà Llort, portavoz de VTG Gran Turisme de Catalunya

Romà Llort, portavoz de VTC-Gran Turisme de Catalunya- / Pau Gracià / EPC

Servicio bajo sospecha

“Los clientes acaban creyendo que somos un servicio ilegal. Así Barcelona está perdiendo convenciones, porque estamos trasladando a congresistas que se quedan dentro del coche en una situación muy incómoda”, afirma Llort, que también es el portavoz de la asociación VTC-Gran Turisme Catalunya.

Las masivas inspecciones a los VTC en Barcelona y el aeropuerto se están cobrando una víctima colateral. Los propietarios de coches de alquiler con chófer, los que como Llort se dedican desde toda la vida a las bodas, entierros, congresos y turismo de alto nivel adquisitivo, denuncian que día sí y día también se los retiene para corroborar sus credenciales.

Imagen del lugar

“No tiene sentido que la Generalitat gaste mucho en promoción del turismo y las convenciones y luego ocurra esto”, añade, a la vez que indica con orgullo que el chófer de un cliente importante es el que acaba ofreciendo la mejor imagen del lugar que visitan.

Todo iba bien, sostiene, hasta que hace 15 años llegaron las plataformas y desembarcaron los VTC desarrollando un servicio muy similar al del taxi. La convivencia hasta entonces con el taxi había sido buena: mientras los vehículos de amarillo y negro hacían la calle, a los chóferes se los contrataba con días de antelación para servicios VIP más largos. Pero con la guerra abierta entre ambos, han llegado las inspecciones masivas para corroborar que los vehículos negros cuentan con la autorización para circular en el ámbito urbano.

En el aeropuerto

“La Guardia Urbana y los Mossos no tienen forma de corroborar que sí somos legales. Nos entregan una propuesta de sanción y, si todo está en regla, nos la quitan después. Pero el mal ya está hecho”, lamenta. El problema, asegura, es que cuando se les para en el centro de Barcelona no hay forma de demostrar que el servicio se ha desarrollado en un recorrido de todo el día y más allá de la ciudad.

También critica que tras la llegada de los VTC que trabajan para las plataformas, en el aeropuerto se han quedado sin estacionamiento delante de la terminal. “Un turista con chanclas puede llegar y coger un taxi en la entrada, pero el cliente VIP tiene que ir hasta tercera fila con el peligro de ser atropellado o ir hasta el parking, donde debemos aparcar”.

Futura ley

Gran Turisme representa a más de 200 empresas, que cuentan con el 60% de las autorizaciones del sector. Se incluyen aquí un centenar de autónomos, algunos con dos y tres coches; y también alguna empresa mayor, como Golden Wheels, con 70 autorizaciones. El borrador de la futura ley que prevé regular la actividad de taxis y vehículos con conductor plantea, como solicita la asociación, diferenciarlos de los VTC con la creación de la nueva figura de Vehículos de Alta Disposición. Estos deberán operar con una precontratación de al menos dos horas y un servicio mínimo de una hora. Pero Llort ve nuevos problemas: “Todos los VTC que no puedan realizar el servicio urbano se pasarán a esta nueva figura. Seguirán haciendo servicios fuera de la ley, y se nos volverá a confundir con ellos”, afirma.

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