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Gràcia

Una escuela y los vecinos que rescataron el Jardí del Silenci de Gràcia pugnan por su reforma

El ayuntamiento se reúne este lunes con el AFA de la escuela Teixidores, que logró los votos para que la remodelación prospere, y miembros de la asociación que gestiona el jardín

Los vecinos de Barcelona volverán a decidir a qué proyectos destinar 30 millones del presupuesto municipal

Un paraíso a prueba de excavadoras

El anteproyecto de reforma del Jardí del Silenci elaborado por el ayuntamiento.

El anteproyecto de reforma del Jardí del Silenci elaborado por el ayuntamiento. / BALCA arquitectes

Toni Sust

Toni Sust

Barcelona
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El Jardí del Silenci es un espacio verde situado en el número 62 de la calle de Encarnació, en Gràcia. Un lugar que destila paz para el que lo visite, pero también, en estos momentos, el marco de un conflicto entre la entidad Salvem el Jardí 2014, que lo gestiona desde hace 12 años, y la Asociación de Familias de Alumnos del colegio Teixidores, centro educativo que se encuentra justo delante, en la otra acera de la calle, que logró que su propuesta de rediseñar la parcela para adecuarla más al uso infantil, con un presupuesto previsto de 500.000 euros, prosperara y esté ahora en plena elaboración.

En realidad, esta pugna tiene por ahora un contrincante más motivado, más enfadado: los miembros de la entidad, que consideran que las familias de Teixidores han cuestionado su continuidad con su iniciativa. El AFA opta por no entrar al trapo y se aferra al resultado de la votación de la propuesta que estos padres y madres de alumnos hicieron mediante decidim.barcelona, el sistema por el que la ciudadanía puede apoyar iniciativas en los 10 distritos de la ciudad por un valor total de 30 millones de euros entre hasta que acabe este mandato, en 2027. Es una pequeña parte de los presupuestos del Ayuntamiento de Barcelona, que solo en 2026 superan los 4.000 millones.

Foto grupal de la entidad de gente mayor del Jardín del Silenci. De derecha a izquierda: Marta Montcada, Dolors Perich i Rosa Ricart

De izquierda a derecha, Rosa Ricart, Dolors Perich y Marta Montcada, integrantes de Salvem el Jardí 2014, el pasado jueves. / Pau Gracià / EPC

Voluntarios, vecinos y niños

El plan que presentó la AFA de Teixidores abogaba por un “Jardí del Silenci verde y abierto al barrio” y precisaba en su texto de presentación que estaba planteada como algo “respetuoso con el jardín y con Salvem el Jardí 2014”, ya que preveía que los voluntarios que forman la entidad sigan ocupándose del jardín, si bien perseguía “ganar un espacio que esté siempre abierto a la ciudadanía para el disfrute del vecindario y muy especialmente para los niños”.

La iniciativa quedó segunda en Gràcia, con 1173 votos y eso hizo que, de no mediar sorpresa, vaya a convertirse en realidad. El ayuntamiento cuenta ya con un anteproyecto que, básicamente, reordena el jardín para incluir en la parte cercana a la entrada, un espacio polivalente y una zona de juego infantil. Ello supone trasladar un huerto y sacrificar la parte aledaña a la calle Encarnació, donde ahora se concentra un grupo de cactus y suculentas.

Reportaje sobre el Jardí del Silenci, espacio que controla una entidad de gente mayor y de la que dos colegios, que lo usan en alguna franja, piden un resideño adecuado para los niños

El área de cactus que el plan de reforma elimina. / Pau Gracià / EPC

El encuentro

La semana pasada, el consistorio enseñó el anteproyecto a los miembros de la asociación y a los de la AFA, de forma separada. El próximo lunes está prevista una reunión de las dos partes con el distrito de Gràcia para abordar el asunto. No se antoja una reunión plácida. Porque Salvem el Jardí 2014 rechaza con toda vehemencia una reforma contra la que ha presentado alegaciones.

Marta Montcada, una de las voluntarias de Salvem el Jardí 2014 sostenía el pasado jueves una suculenta, una planta cuyas hojas retienen el agua, mientras denunciaba, visiblemente indignada, que de convertirse en realidad el proyecto del ayuntamiento destruirá el jardín del que la entidad se ocupa desde hace 12 años. La asociación tiene un convenio con el consistorio que se renueva anualmente y que ahora podría peligrar, porque sus integrantes sostienen que el ayuntamiento les ha advertido de que si rechazan la reforma no lo verán renovado. El convenio se cerró por primera vez el año que el grupo lleva en su nombre, 2014, cuando la lucha vecinal evitó que el terreno, que había albergado un convento, fuera empleado por una inmobiliaria para construir pisos y un párking.

“Nuestro nombre es Salvem el Jardí 2014, y nuestro proyecto, el Jardí del Silenci. Pero si las condiciones cambian mucho, esto ya no será el Jardín del Silencio, será el Jardín Centenario de las Missioneres del Santíssim Sagrament i Maria Immaculada y esto (señala la parte en la que está prevista la nueva área de juegos) será un chiquipark”, afirma Montcada, que está muy contrariada: “¿Qué hacemos con los cactus? Algunos tienen 40 o 60 años. ¿Los devolvemos a quienes los donaron?”.

El AFA ve bien el proyecto

Fuentes del AFA de Teixidores indican que el colectivo de familiares “valora el anteproyecto porque sanea, ordena y redistribuye todos los elementos, y sobre todo porque mantiene el verde que hay ahora: sigue siendo un espacio verde pero mucho más amable para los niños y para todo el barrio. Creemos que el equipo de arquitectos ha hecho un buen trabajo, incorporando las mejoras que pedía el AFA y manteniendo lo que pedía la asociación que gestión el jardín para seguir ocupándose del espacio, que es de un gran valor”.

Porque las familias subrayan que no han puesto en duda en ningún momento que Salvem el Jardí 2014 siga al frente de su cuidado. Sin embargo, la entidad considera que si prospera el plan del ayuntamiento, porque a estas alturas ya no es solo una iniciativa de Teixidores, si no del consistorio, nada será igual que antes.

Intromisión

“No queremos una intromisión de valores que son de un parque municipal, que podría ser un patio de escuela y que incluye un merendero”, añade Rosa Ricart, otra de las voluntarias. La entidad celebrará el fin de semana, el sábado y el domingo, reuniones con sus asociados –que cifran en 800 personas- para hablar de cómo abordan la situación. Porque ante el anteproyecto municipal, la entidad puede optar entre cerrarse a todo o intentar algún acuerdo. Pero sostienen las voluntarias que el ayuntamiento les ha dado a entender que el plan de reforma se hará, más allá de que se puedan modificar algunos puntos.

Mientras se explican, va entrando gente al jardín. Algunos adultos que curiosean, pero no solamente. Llegan niños de la escuela infantil Nou Patufet, porque son varios los colegios y escuelas infantiles que visitan por franjas el jardín: Teixidores, Eins Zwei Drei, Nou Patufet, Berimbau. Solo Teixidores, subraya Montcada, presentó la propuesta de reforma, si bien eso no supondrá que el colegio vaya a tener más tiempo de estancia en el espacio: los horarios no se verán afectados por la reforma. Vanessa Roma, monitora de los niños del Nou Patufet, proclama junto al ‘sorral’ que ahora está en la parte interior del jardín, que ella está a favor de que no se cambie nada de este espacio verde de Gràcia.

Avantprojecte de la millora del Jardí del Silenci Març 2026

Dibujo de la situación actual del Jardí del Silenci. / BALCA arquitectes

"Nada es casual"

Nada es casual en el jardín, dice Montcada sobre la posición del jardín histórico, del huerto, del resto de plantas. Por ello, prosigue, si hay cambios  estos alterarán su equilibrio. “Ya no será el Jardí del Silenci”, insiste. Entre los elementos que destaca está el resto de un altar del convento. De los cactus que se perderán subraya que muchos han sido donados, y que tienen un valor. E insiste en su argumentación: los niños ya pueden jugar en el jardín sin mayor problema.

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