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Caso de éxito

MercaGavà, el mercado reinventado con actividades lúdicas, mentalidad empresarial y hasta un exitoso 'influencer'

El recinto de Gavà fue reformado en 2015 y hoy combina producto fresco, restauración y un supermercado para atraer a un público plural

Barcelona tiene el doble de comercios que Nueva York con la misma población y extensión

Así es el Essex Market, el único mercado municipal de Manhattan: "Está hecho para la gente, no para el turismo"

El mercado MercaGavà combina negocios independientes, como pescaderías, con un gran supermercado y actividades lúdicas

El mercado MercaGavà combina negocios independientes, como pescaderías, con un gran supermercado y actividades lúdicas / Naïm Ait Fonollà

Naïm Ait Fonollà

Gavà
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Los mercados alimentarios son una singularidad del tejido comercial catalán, con difícil equivalencia en otros países. Solo en la província de Barcelona hay 150 recintos dedicados a la venta de proximidad de alimentos, según los cálculos de la consultora Eixos, que los ha comparado por ejemplo con las dos únicas plazas que hay en el Valle del Hudson (Nueva York), pese a tener una extensión y población equiparables. Mientras que en Barcelona capital hay 39, en Manhattan solo existe uno, el popular Essex Market.

Uno de los que más despunta en el área metropolitana de Barcelona es MercaGavà, que culminó en 2015 una reforma integral y un cambio de mentalidad decisivos. La reforma consolidó un modelo mixto que combina 15 establecimientos interiores y 8 exteriores, paradas de productos frescos con restauración, actividades y un supermercado integrado en el recorrido de la plaza. El detalle es sustancial: para acceder a Mercadona hay que atravesar los pasillos del mercado. Once años después del inicio de aquella transformación, el recinto tiene un movimiento constante. Tan solo dos paradas están vacías y la clientela diversa mezcla personas mayores, familias, adultos y parejas jóvenes. Propietarios, dependientes y la gerencia han contado a EL PERIÓDICO cómo ha evolucionado el mercado y por qué sigue funcionando.

Interior de Mercagavà, con un supermercado al que se accede a través del espacio de paradas de alimentación

Interior de Mercagavà, con un supermercado al que se accede a través del espacio de paradas de alimentación / Naïm Ait Fonollà

Manel Rodríguez, gerente de Fica’t, la empresa que gestiona MercaGavà, sostiene que la mayor transformación fue interna. “Hubo un cambio en las personas: pasaron de ser pequeños comerciantes a ser empresarios”, explica. Para él, la ampliación de horarios y la adaptación a nuevos hábitos de consumo, obligaron a profesionalizar la gestión de las paradas. Rodríguez sostiene que la convivencia con el supermercado ha multiplicado la afluencia. Según sus cifras, MercaGavà ronda los 1,8 millones de visitas al año. “El supermercado complementa la compra y genera flujo de visitas”, afirma.

Mapa de Mercagavà

El factor humano

“Donde los mercados ganan por goleada es en las personas”, afirma Rodríguez. Resume el buen momento de la instalación en una expresión: “MercaGavà es el ágora de Gavà”. Ese peso de las personas aparece también detrás del mostrador de Art Ibèric. Juan Martín, dependiente desde hace tres años, identifica la cortesía como una de las claves del mercado: “Aquí lo que se nota muchísimo es el trato directo con el cliente”.

Juan Martín, detrás del mostrador de Art Ibèric, charcutería de MercaGavà

Juan Martín, detrás del mostrador de Art Ibèric, charcutería de MercaGavà / Naïm Ait Fonollà

En la frutería L’Amanida su vendedora, Elena Monterde, pone el acento en otro detalle: la flexibilidad de la compra. “Lo positivo del mercado es que puedes coger los productos por peso o por pieza”, dice. Un estilo de compra que sigue resultando útil para personas mayores, hogares pequeños o clientes que prefieren decidir sobre la marcha. En MercaGavà conviven clientes veteranos con nuevas generaciones. Varias paradas coinciden en que cada vez llegan más familias jóvenes. Monterde lo nota especialmente por las tardes, cuando muchas de ellas pasan con los niños después de la escuela.

Actividades lúdicas como gancho

De igual modo, el mercado organiza talleres, sobre todo infantiles, campañas y actividades de dinamización que tienen presencia en redes sociales. Manel Rodríguez asegura que las plazas “se llenan en segundos” y calcula que cada actividad puede atraer entre 120 y 200 personas, entre niños y acompañantes. La percepción de los establecimientos es que la programación no siempre se traduce en venta directa, pero genera un ambiente, movimiento y afluencia de público familiar que sí les beneficia.

Mercagavà se reinventó en 2015 a raíz de la reforma del recinto

Mercagavà se reinventó en 2015 a raíz de la reforma del recinto / Fica’t, gestora de Mercagavà

La diputada de Comerç i Consum de la Diputación de Barcelona, Olga Serra i Luque, sostiene que los mercados siguen teniendo doble función: “Impulsan el desarrollo económico local a través de la promoción de la microempresa y el comercio de proximidad”. A la vez, subraya su dimensión social: “Son espacios de relación, convivencia y de identidad local”.

Un punto de reunión

En el Bar Mercat, situado en un punto estratégico del recinto, Albert Barba lleva 15 años trabajando como camarero y representa la tercera generación del negocio familiar. “Hace que el mercado sea un punto de reunión, no solo un sitio para comprar”, resume. En el local, el movimiento no se detiene: clientes en la barra, otros en la terraza, servicio en la planta superior y gente que va expresamente a desayunar o a tomar algo antes o después de comprar. “Nuestro lema es: ‘Del mercat al bar’”, comenta. En la práctica, se traduce en que los clientes pueden comprar producto fresco en otras paradas y lo llevan allí para que se lo cocinen.

El bar Mercat de Mercagavà, punto de reunión para clientela y paradistas

El bar Mercat de Mercagavà, punto de reunión para clientela y paradistas / Naïm Ait Fonollà

Su padre, Alberto Barba, propietario del local, cree que el mercado ha cambiado por completo respecto al anterior, pero insiste en que el factor humano sigue siendo decisivo. “Por las personas, por los clientes, por la gente que hay detrás de los mostradores”, responde cuando se le pregunta por qué funciona MercaGavà.

Del mostrador a las redes

La adaptación va más allá del producto y destaca en la forma de vender. Encargos por WhatsApp, listas de difusión, vídeos diarios para redes sociales y reparto a domicilio son algunas herramientas que han asumido los negocios frente a la evolución tecnológica. La Pescadería Metadiel atiende a más de 500 clientes a través de estos canales. “Igual que evoluciona la sociedad, evolucionaremos nosotros”, sostiene Alicia Metadiel. Ella representa la tercera generación vinculada al negocio, que ahora está en manos de su madre, y se enorgullece de “mantener viva la esencia del barrio”.

Lo mismo ocurre en Rudi i Susi, pescadería con 40 años de trayectoria, donde cada mañana graban el género del día y lo comparten con la clientela a través de sus medios digitales. “Nosotras mandamos un vídeo todas las mañanas y por WhatsApp recibimos los encargos”, explica Estíbaliz Carrascal, una de las dependientas del puesto.

El 'influencer' Ismael Salamanca, conocido como Ismael Cocinillas, en su parada La Botiga del Pollastre de Mercagavà

El 'influencer' Ismael Salamanca, conocido como Ismael Cocinillas, en su parada La Botiga del Pollastre de Mercagavà / Naïm Ait Fonollà

El salto digital encuentra su mejor ejemplo en Ismael Salamanca, conocido como Ismael Cocinillas, creador de contenido y copropietario de La Botiga del Pollastre. Su proyecto empezó durante la pandemia con recetas pensadas para promocionar la tienda y acabó convirtiéndose en una marca personal con impacto directo en el negocio. Su perfil de TikTok ya alcanza más de 30 millones de 'me gusta'.

“Mucha gente viene al local por los vídeos que hago y por lo que transmito”, explica. Bajo su punto de vista, su presencia contribuye a la imagen del mercado: “Que un influencer apueste por tener una tienda en el mercado actualiza el recinto”. En su caso, ese tirón en redes sociales ha servido para atraer visitantes de fuera de Gavà y para contagiar a otros negocios a apostar por las redes sociales.

Lo que no ha acabado de funcionar del todo, según la gerencia, es la tienda online, entre otras cosas porque obliga a actualizar a diario el precio de centenares de referencias y porque se pierde uno de los valores del mercado: el trato personal.

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