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Conflicto

Draco, la discoteca de Gràcia que indigna a los vecinos, pide 250.000 euros a Núñez i Navarro para irse

Los vecinos grabaron la semana pasada vídeos de un enfrentamiento multitudinario en el que se vieron una pistola de grandes dimensiones y una pistola

Un machete y una pistola: la enésima pelea multitudinaria frente a Draco, la discoteca que martiriza a vecinos de Gràcia

Un machete y una pistola en una pelea multitudinaria frente a la discoteca Draco (antiguo KGB)

EPC

Toni Sust

Toni Sust

Barcelona
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El exterior de la discoteca Draco, antiguo KGB, situada en el número 55 de Alegre de Dalt, en Gràcia,  volvió a ser escenario esta semana de una de las peleas multitudinarias que demasiado a menudo han quitado el sueño a los vecinos.

Varios de los residentes en edificios cercanos grabaron vídeos del enfrentamiento, registrado la noche del domingo 15 de marzo al lunes 16, a las 4.30 de la madrugada. En las imágenes se aprecia que uno de los participantes en al trifulca lleva una pistola –real o simulada- y otro un machete de grandes dimensiones.

Un conflicto legal

Draco, antes Canela, antes la histórica sala KGB, sigue abierto pese a que un juez dictó su desahucio hace más de un año, el 19 de febrero de 2025. Un desalojo instado por la propietaria del local, la inmobiliaria Núñez i Navarro, que ya en 2019, cuando terminaba el contrato de alquiler, quiso finiquitar la relación con su inquilino. Sin embargo, una esperada decisión judicial ante un recurso de los gestores de la discoteca propició que ese contrato se prolongara hasta el 31 de diciembre de 2024.

Llegado ese momento, los responsables de Draco lograron eludir el desalojo del 15 de febrero de 2025 aferrándose a un error procesal: la demanda en curso había sido presentada contra una de las empresas que ha gestionado Draco, pero no las dos que lo han hecho. Gracias a ello, hoy sigue abierta.

El pago del alquiler

Fuentes de la dirección del local recuerdan ahora que hace ya años que ofreció un acuerdo a Núñez i Navarro para abandonarlo: un pago de 250.000 euros por parte de la propiedad. Se trata, dicen, del equivalente a lo que se invirtió para renovar la discoteca ya antes de la pandemia. Entretanto, indican las mismas fuentes, el alquiler no se paga a la propiedad pero se consigna ante la Audiencia de Barcelona. 

De no darse el pago de esta cantidad, se entiende que el proceso acabará cuando haya una nueva decisión judicial. Hasta ahora, Núñez i Navarro ha optado por mantener un perfil público bajo en esta cuestión y esperar que llegue el momento en que pueda disponer del local vacío, con la discoteca fuera, algo que también desean los vecinos de la zona que tantas veces han visto perturbado su sueño.

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