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En zonas sensibles del Vallès

Los Mossos lanzan una nueva ofensiva contra la multirreincidencia: "Queremos que los delincuentes sientan la presión más allá de Barcelona"

EL PERIÓDICO acompaña a un dispositivo en Montcada i Reixac que se desarrolla con detenciones en estaciones de tren, bares y comercios

CONTEXTO | Los Mossos lanzan el plan Kanpai, que extiende el modelo contra la multirreincidencia de Barcelona a toda el área metropolitana

Operativo del Plan Kanpai de Mossos en Montcada i Reixac.

Operativo del Plan Kanpai de Mossos en Montcada i Reixac.

Edu Gil

Montcada i Reixac
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La pantalla proyecta mapas, puntos calientes y órdenes precisas. Son las 14:15 h cuando arranca una sesión de los Mossos d'Esquadra en varias comisarías. Desde la central de Égara, en Sabadell, hasta dependencias repartidas por el área metropolitana de Barcelona, los mandos despliegan el mismo mensaje: comienza una nueva ofensiva contra la multirreincidencia delictiva. Es el conocido como 'plan Kanpai’, el relevo del antiguo Tremall, y este 20 de marzo se pone a prueba en la calle con la presencia de EL PERIÓDICO en un operativo de Montcada i Reixac, aunque también se desarrolla en municipios metropolitanos como Sant Adrià de Besòs, Badalona, Sabadell o L'Hospitalet de Llobregat.

A lo largo de la jornada, unos 130 efectivos —entre Mossos, policías locales y Policía Nacional— se repartirán el territorio en dos turnos, de tarde (66 agentes) y de noche (64), con un objetivo común: cercar a los delincuentes habituales que acumulan decenas de detenciones. La clave, repiten los responsables policiales, no es solo detener, sino hacerlo mejor, con investigaciones más sólidas que permitan a jueces y fiscales actuar con mayor contundencia.

En Montcada i Reixac, uno de los escenarios del dispositivo, el inspector Marc Pla detalla la estrategia antes de salir a patrullar. “Trabajamos con inteligencia policial, a partir de denuncias y de un mapa de calor que nos indica dónde se concentran los delitos”, explica. No se trata de actuar al azar: estaciones de tren, metro, plazas, bares y comercios señalados por la investigación se convierten en paradas obligadas de un operativo que se ejecuta de forma simultánea en múltiples municipios.

La primera fase se despliega en puntos como la estación de Renfe de Montcada Centre. Agentes uniformados y de paisano filtran pasajeros, identifican a usuarios y cruzan datos en busca de perfiles reincidentes. La escena es rápida, casi rutinaria, pero con resultados: dos detenidos en el momento y otros cinco en proceso de detención en distintos puntos del dispositivo. Todo ocurre mientras, en paralelo, se replican controles similares en otras estaciones y zonas sensibles del Vallès Occidental.

El 'plan Kanpai' pone especial énfasis en estos nodos de movilidad. No es casual. Según los Mossos, parte de estos delincuentes se desplaza constantemente entre municipios, aprovechando la red ferroviaria para actuar y desaparecer. “Queremos que se sientan incómodos, que sepan que la presión policial no está solo en Barcelona, sino en todo el área metropolitana”, resume Pla.

Operativo policial de Mossos en la estación de Rodalies de Montcada i Reixac.

Operativo policial de Mossos en la estación de Rodalies de Montcada i Reixac. / Mossos

Inspecciones y presencia disuasoria

Minutos más tarde, el operativo se traslada al barrio de La Ribera de Montcada. El objetivo es un bar de copas bajo el radar policial, señalado como punto de encuentro de delincuentes habituales. La llegada de más de una veintena de agentes y varios furgones no pasa desapercibida. Una quincena de personas observa la escena hasta que los agentes amplían el control e identifican a los presentes.

No es una actuación aislada. El plan también incluye inspecciones administrativas en locales donde se sospecha que se pueden vender objetos robados —especialmente teléfonos móviles— y actuaciones en espacios donde estos perfiles suelen reunirse. “No solo atacamos al delincuente, sino también el entorno que facilita la actividad delictiva”, insisten desde el cuerpo.

El foco está puesto en un grupo reducido, pero altamente activo. En municipios como Montcada, la policía tiene identificadas entre ocho y diez personas como multirreincidentes, algunas con cifras que evidencian la magnitud del problema: hasta 42 intervenciones policiales en un solo año entre detenciones e investigaciones.

Aunque los datos globales de criminalidad muestran descensos —en torno al 6%—, los robos violentos en la vía pública han experimentado repuntes puntuales. Es ahí donde ‘Kanpai’ quiere incidir. La lógica es clara: la presión sostenida en Barcelona ha desplazado parte de esta delincuencia hacia ciudades del entorno, obligando a una respuesta coordinada a escala metropolitana.

Más allá del operativo

El dispositivo no termina cuando se retiran los agentes. Cada detención se traduce en atestados más completos, con informes de habitualidad que recogen el historial delictivo del sospechoso. El objetivo es reforzar el recorrido judicial de los casos y facilitar decisiones como el ingreso en prisión.

‘Kanpai’ es, en definitiva, un cambio de enfoque: más coordinación, más inteligencia y más presencia en la calle. Una red que se extiende por el área metropolitana para evitar que la multirreincidencia encuentre nuevos espacios donde operar con impunidad. Mientras cae la tarde y se activa la segunda fase, la consigna sigue siendo la misma: saturar, identificar y cerrar el cerco.

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