Reclamación vecinal
Una treintena de entidades se une para salvar espacios verdes de Barcelona que ve en peligro
La Coordinadora en Defensa del Patrimonio Verde advierte del riesgo de que lugares reivindicados como Can Raventós, la Selva de la Font d'en Fargues o L'Alzina de Gràcia acaben perdiéndose por proyectos constructivos
Barcelona quiere crear 25 zonas verdes en dos años reformando descampados y terrenos sin edificar

Tala de árboles en 2023 en el jardín de la masía de Can Raventós, en el barrio de Sarrià, en Barcelona. / Manu Mitru / EPC

Una treintena de entidades de barrios de Barcelona han formado la Coordinadora en Defensa del Patrimonio Verde, con la que quieren adquirir fuerza y visibilidad para reclamar al ayuntamiento y otras instituciones que salven espacios naturales de la ciudad que consideran desprotegidos y que, en algunos casos, advierten que están en peligro de desaparecer. “Nos centramos en pequeños espacios interiores de Barcelona, como huertos y jardines comunitarios, que se están perdiendo y que el ayuntamiento ve como espacios vacíos donde poner equipamientos, pisos o zonas de paso, que opinamos que no son espacios verdes de calidad”, explica Martina Gasull, una de las integrantes de la nueva plataforma, gestada en octubre pasado.
Dentro de la coordinadora, están representadas varias reivindicaciones que han despuntado en los últimos años en un extremo y otro de la capital para defender espacios singulares, todos envueltos de vegetación. En algunos casos, se añade patrimonio arquitectónico que también ruegan salvaguardar. El colectivo agrupa a las entidades que se han opuesto a los derribos de la finca de La Selva, en el barrio de la Font d’en Fargues, o los detractores a que se edifiquen apartamentos de lujo en la masía decimonónica de Can Raventós, en Sarrià.
También consta la asociación Salvem el Parc, contraria a que la carpa del mercado de la Estrella se instale sobre el lago de los jardines del Baix Guinardó; Salvem l’Alzina, el colectivo crítico con el proyecto municipal para las casitas de Encarnació, en Gràcia. Entre otros, se han adherido también varios grupos de huertos y jardines comunitarios de Barcelona, como el amenazado jardín de la estación de la Magòria. La coordinadora se propone promover la protección, la ampliación y la mejora de espacios verdes urbanos, impulsar proyectos de renaturalización, sensibilizar a la población y representar los intereses de las entidades ante las administraciones.
“Tenemos los mismos tipos de problemas”, observa Gasull. “En muchos casos, el ayuntamiento los ve como espacios vacíos para poner equipamientos -abunda-. Todos los espacios en los que estamos acogen comunidades en su entorno y dan un servicio que llamamos ‘ecosocial’, que presta un servicio tan válido como el de una biblioteca u otro equipamiento”.
Los colectivos temen que los terrenos por los que velan acaben arrasados. Aún más, acusan al consistorio de desmerecer espacios que entidades y ciudadanos en particular se preocupan de cuidar. “No solo los está dejando perder, sino que el ayuntamiento los ataca previendo equipamientos o pisos, y otros los desmonta para hacer una zona verde de paso, como en el jardín Papallona… Los pinos de la Torre del Rellotge, por ejemplo, se talaron durante el día del vendaval”, señala Gasull.
Anuncio municipal
Al mismo tiempo que la coordinadora se presentaba en público, el Ayuntamiento de Barcelona ha anunciado que proyecta instalar nuevos parques y jardines en 25 espacios en desuso, sobre todo descampados y solares sin uso. Preguntado sobre las demandas de la treintena de entidades, Collboni ha afirmado no conocerlas. En todo caso, ha señalado que las peticiones de los colectivos que abogan por blindar los espacios verdes que defienden “no son escalables a la magnitud” del programa municipal anunciado y que debe desplegarse hasta 2028. “Son 11 hectáreas que ganamos en espacios pendientes de urbanizar”, ha recalcado.
La Coordinadora en Defensa del Patrimonio Verde ha declarado su escepticismo con el plan del gobierno de la ciudad. “El ayuntamiento no deja de llenarse la boca de renaturalizar espacios pero, en realidad, lo que se hace es peatonalizar una calle y, en cambio, un jardín que ya teníamos lo desmonta y lo destroza, lo que no entendemos”, esgrime Gasull. “Estaremos contentos por que haya más zonas verdes, pero lo que queremos es mucho más fácil, conservar lo que ya tenemos -diferencia-. Glòries es una buena noticia pero, como se dice en inglés, es necesario tener jardines de bolsillo y muy cerca de la ciudadanía”.
Suscríbete para seguir leyendo
- Sonia Pernas, oncóloga: 'En cáncer de mama precoz muchas pacientes siempre sienten la espada de Damocles
- Francia repatria su oro de EEUU y se distancia (aún más) de la Administración Trump
- El último truco de las estafas telefónicas: “Me ha faltado al respeto, el departamento de penalizaciones le multará con 185 euros
- Rosalía, la fulgurante estrella catalana que más brilla en Estados Unidos
- Tania García, educadora, sobre las consecuencias de dormir con tus hijos: 'El cerebro infantil obtiene todo lo que necesita”
- El rincón de Castelldefels que está ya en la historia de la televisión gracias a un 'hit' de Netflix
- Cuando Rosalía era todavía Rosalía Vila: del club de jazz al tablao flamenco en sus trepidantes años previos del fenómeno
- Los astronautas de la misión Artemis piden 'unidad en la Tierra' tras volver de su misión a la Luna: 'Este planeta es nuestro bote salvavidas