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Convivencia intergeneracional

Vivir gratis en Barcelona a cambio de compañía: así funciona este programa "intergeneracional" entre mayores y estudiantes

El proyecto, que cumple tres décadas, está pensado para personas de más de 65 años y jóvenes de máximo 35

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Un estudiante y una mujer mayor, cogidos del brazo.

Un estudiante y una mujer mayor, cogidos del brazo. / Archivo / Ferran Nadeu

Clara Dalmau Merencio

Clara Dalmau Merencio

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Vivir solo sin desearlo es uno de los grandes problemas que afecta principalmente a las personas de la tercera edad. Para los jóvenes, la principal preocupación es el acceso a la vivienda.

Para paliar este problema, hace 30 años se creó un programa pensado para que dos generaciones de edades muy dispares convivan en un mismo espacio.

Los datos hablan por sí solos

El Observatorio estatal de la soledad no deseada (SoledadES), de la Fundación Once, publicó el septiembre pasado que la soledad no deseada aumenta en la población de más de 65 años, llegando al 20% en los mayores de 75

Por otro lado, el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) ha publicado este enero que la vivienda es el “primer problema personal” de los jóvenes. El 29,2% de la generación más joven, de los 18 a los 24 años, lo ve como una cuestión preocupante, subiendo hasta el 30,5% de los 25 a los 34 años

Además, hay que tener en cuenta que todos los expertos destacan que la convivencia es una práctica impuesta por la vida en sociedad, algo que es indispensable para crecer, aprender, socializar y relacionarse con el entorno. 

Por eso, la Fundació Roure, una entidad sin ánimo de lucro arraigada en Ciutat Vella (Barcelona) y enfocada en la atención social, ideó un plan hace tres décadas para solucionar ambos problemas a la vez.

Un programa para acabar con la soledad

‘Vivir y Convivir’ es un programa social sin ánimo de lucro que “quiere promover y facilitar relaciones solidarias y de ayuda mutua intergeneracional”, explica la fundación. 

El proyecto plantea alternativas al problema de la soledad que sufren las personas mayores, facilitando a la vez techo gratuito en la ciudad de Barcelona para los jóvenes.

Por tanto, el programa se basa en que la persona más joven haga compañía y conviva con la persona más mayor que lo acoge, en su propia vivienda y sin ningún intercambio económico.

Normas mínimas de convivencia

La duración de la convivencia es de un curso académico del joven, como mínimo, pero se puede prorrogar al resto de cursos que esté realizando el estudiante, generalmente de una carrera universitaria que llega a los cuatro o cinco años. 

Una de las normas y compromisos que se establecen en estas viviendas barcelonesas es que el joven estudiante debe pasar como mínimo seis de las siete noches en casa de la persona mayor y la hora de llegada será siempre las 22.30 como máximo.

Un hombre mayor junto a una joven estudiante sentados en una mesa.

Un hombre mayor y una joven, sentados en una mesa. / Pexels / Andrea Picquadio

¿Quién puede solicitar la participación en este proyecto?

Las personas de más de 65 años que vivan solas son las candidatas perfectas para acoger a los más jóvenes.

Es preferible que tengan un estado físico y psíquico que les permita desarrollar las actividades diarias de forma autónoma, ya que el objetivo del programa es la compañía y convivencia, no el cuidado exhaustivo de la persona más mayor. 

La vivienda debe tener unas condiciones mínimas de habitabilidad e higiene y, evidentemente, que la persona propietaria de la casa esté dispuesta a compartir su espacio.

¿Y los más jóvenes?

La edad máxima de los estudiantes para poder disfrutar de este programa es de 30 años, 35 en caso de que se esté cursando un posgrado, máster o doctorado. 

Deben estar matriculados en una universidad y no pueden tener su residencia en la misma ciudad donde estudian. 

Es esencial que dispongan de tiempo para prestar su compañía a la persona que lo acoge, con motivación y buenos hábitos que hagan la convivencia lo más agradable posible

Este año también se celebra la décima edición de la entrada en el programa del Ayuntamiento de Barcelona, que aporta fondos de financiación. Según datos del mismo consistorio, en el curso académico de 2024 participaron 199 estudiantes con 102 convivencias “acumuladas”.