En Sants-Montjuïc
Barcelona desencalla la construcción de una torre de 20 plantas junto a la plaza Espanya prevista desde 1987
El edificio de oficinas y otro de siete pisos, pendientes en dos descampados de la calle Tarragona, obtienen el visto bueno del ayuntamiento después de que el proyecto de Núñez i Navarro quedara atascado en un largo litigio judicial
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El descampado donde Núñez i Navarro prevé construir una torre de oficinas de 20 plantas, en la calle Tarragona de Barcelona. / Jordi Otix / EPC

El alcalde era Pasqual Maragall y no hacía ni medio año que Barcelona había sido elegida sede olímpica para 1992 cuando el ayuntamiento dio luz verde a que se erigieran cuatro grandes torres entre las cercanías de la estación de Sants y las inmediaciones de la plaza Espanya. Pendiente desde hace casi 40 años, ahora se encauza la última de aquellas construcciones que queda por alzar.
Si bien las obras no serán inminentes y no se han concretado fechas de construcción, el gobierno del alcalde Jaume Collboni ha otorgado la aprobación inicial para permitir que la inmobiliaria Núñez i Navarro levante el inmueble de grandes proporciones que falta en la vía. Será un edificio de oficinas con hasta 20 pisos de alto que se plantará sobre un descampado de la calle Tarragona, situado en la esquina de Consell de Cent. Además, la promotora edificará un bloque más de hasta siete plantas en otro solar en la misma manzana donde se cimentará la torre, este en la confluencia con Sant Nicolau. Los nuevos edificios se elevarán justo enfrente de la escultura Dona i ocell, en el parque de Joan Miró.
Las construcciones previstas desde hace casi cuatro décadas en la isla enmarcada por las calles Tarragona, Sant Nicolau, Béjar y Consell de Cent encallaron en un largo pleito en los juzgados. El primer contencioso contra el plan se interpuso en 1992. Desde entonces, juzgados de primera instancia, el Tribunal Superior de Justícia de Catalunya y el Tribunal Supremo han dictado ocho sentencias entre 1995 y 2019 que han empantanado los trámites previos a dispensar el permiso para edificar.
Más de un motivo de litigio ha frustrado las obras hasta ahora. Los primeros fallos judiciales rebatieron las valoraciones que se efectuaron de las fincas afectadas por el proyecto y dejaron sin efecto las indemnizaciones a un veintena de arrendatarios.

Recreación de la torre pendiente que Núñez i Navarro prevé construir, al fondo, y los otros nuevos edificios planificados en la calle Tarragona, en Barcelona. / AYUNTAMIENTO DE BARCELONA
A posteriori, otras resoluciones dirimieron una disputa entre el ayuntamiento y Núñez i Navarro, a cuenta de si debía destinarse espacio o no de la parcela para usos públicos. La justicia anuló una orden municipal de 1994 por la que el promotor debía pagar una carga de 48,4 millones de pesetas (291.000 euros) para erigir un equipamiento. También revocó la obligación de que el propietario cediera un edificio construido en el solar al consistorio. Al final, el plan urbanístico al que el gobierno local da ahora curso y que corrige los anteriores de acuerdo a los pronunciamientos judiciales mantiene una reserva de 700 metros cuadrados para un equipamiento de titularidad privada, sin el deber de entregarse a la administración.
Años por delante
El calendario de construcción es incierto, si bien fuentes consultadas apuntan a que toda la operación puede tardar una década en materializarse. La planificación marca un plazo de cuatro años de ejecución desde que la reparcelación se ratifique. El ayuntamiento responde que, a falta de las alegaciones para enmendar el proyecto y de que se obtengan los avales técnicos, la obra “depende del promotor del plan” y “no tiene fecha” por ahora. Núñez i Navarro ha rehusado responder a las preguntas de EL PERIÓDICO.
De momento, no ha trascendido más que la creación de oficinas en la futura promoción. El plan urbanístico permite que un 10% de la superficie edificada sea para viviendas plurifamiliares. En todo caso, la promotora no ha anunciado que tenga intención de ofertar domicilios en la zona. Aparte, se admite que puedan instalarse comercios, usos recreativos, aparcamientos en los sótanos y equipamientos docentes, sanitarios, asistenciales, socioculturales, religiosos y deportivos.

Simulación de la cuarta torre pendiente de construcción que completará el plan aprobado en 1987 para la calle Tarragona, en Barcelona. / AYUNTAMIENTO DE BARCELONA
El proyecto que ahora se desatasca contempla dos construcciones con frontal en la calle Tarragona, a lado y lado de tres bloques de viviendas de siete plantas. Ambos inmuebles sumarán 12.703,04 metros cuadrados construidos, apenas sin variación respecto a lo dispuesto en 1987: entonces se concedían hasta 13.066,50 metros cuadrados de techo, una diferencia de solo 363 metros cuadrados con el plan promovido de nuevo por Núñez i Navarro.
El grueso de la obra se concentra en la esquina con Consell de Cent, donde se atribuye una superficie a edificar de 9.280 metros cuadrados. De ese conjunto, sobresale la torre, inalterable respecto a lo que figura en el planeamiento desde 1991: planta baja, 19 de altura y un ático para servicios técnicos. Todo junto superará los 77 metros de alto.
Fachada a renovar
La talla de la torre que se concibe será idéntica a otra ocupada por oficinas en el número 161 de Tarragona. En todo caso, cada una de las que jalonan la vía son de unas dimensiones similares. La de Allianz alcanza los 80,8 metros y la que se corona con un cartel de Núñez i Navarro es de 78,6 metros. Esta última renovará su fachada para que se asemeje a los edificios de estructura acristalada que se idean en los dos descampados por edificar, según avanzó la inmobiliaria a los vecinos en una reunión que el distrito de Sants-Montjuïc convocó para exponer el proyecto.

Maqueta del diseño de la torre pendiente de construir y el aspecto de la manzana de la calle Tarragona situada frente a la escultura Dona i ocell, en Barcelona. / AYUNTAMIENTO DE BARCELONA
La nueva torre estará envuelta por un bloque anexo de cuatro plantas con fachada en Consell de Cent y otro de siete pisos que dará a Tarragona, con 31 metros de altitud para igualarse con los bloques preexistentes. La misma altura se repetirá en el inmueble más prominente que Núñez y Navarro traza en el descampado del lado de Sant Nicolau, que se acompañará de otro edificio de dos plantas.
Fuentes conocedoras del plan explican que queda en manos de la promotora decidir si las construcciones que dibuja con diferentes cotas en una parcela y otra acaban siendo dos edificios unitarios o se segmentan en varios inmuebles. Una franja de terreno entre Tarragona y Sant Nicolau se transformará en una plaza de 506,80 metros cuadrados. El ayuntamiento precisa que la creación de la explanada correrá a cargo del promotor y será de acceso público.
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