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Hasta 43 años de prisión

El entrenador de L'Hospitalet acusado de agresión sexual reconoce relaciones con dos jugadoras menores de 16 años

El proceso se retomará en abril después de que la defensa del acusado haya solicitado incluir dos pruebas periciales para sostener que el acusado sufre una "insuficiencia madurativa"

CONTEXTO | Fiscalía pide 43 años de cárcel para un entrenador de básquet de L'Hospitalet por supuestas agresiones sexuales a jugadoras menores

S. G., con jersey gris, acusado de delitos de agresión sexual contra dos jóvenes menores a las que entrenaba en el Centre Catòlic de L'Hospitalet, durante el juicio.

S. G., con jersey gris, acusado de delitos de agresión sexual contra dos jóvenes menores a las que entrenaba en el Centre Catòlic de L'Hospitalet, durante el juicio. / El Periódico

Àlex Rebollo

Àlex Rebollo

Barcelona
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S. G., el exentrenador de baloncesto de L’Hospitalet de Llobregat (Barcelonès) acusado de agresiones sexuales a menores, ha reconocido buena parte de los hechos por los que le denunciaron tres jugadoras del Centre Catòlic L’Hospitalet cuando él era su entrenador o poco después de haberlo sido. El acusado, que en el momento de los hechos tenía 20 años, ha admitido las conversaciones por WhatsApp con las jóvenes y encuentros sexuales con dos de ellas en 2018, cuando estas tenían entre 14 y 15 años.

S. G., a preguntas de todas las partes, ha insistido durante el juicio celebrado este jueves 12 de marzo en la Audiencia Provincial de Barcelona en que todo lo que hicieron fue hablado y de mutuo acuerdo. No obstante, cabe remarcar que la edad de consentimiento sexual en España es a partir de los 16 años. El proceso se retomará ahora el 9 de abril después de que la defensa del acusado haya solicitado incluir dos pruebas periciales para sostener que el acusado sufre una insuficiencia madurativa.

El acusado se enfrenta a una posible condena de hasta 43 años y seis meses de prisión por un total de cuatro delitos que supuestamente cometió contra las dos jóvenes, entonces adolescentes. S. G. tan solo ha negado el delito más grave del que se le acusaba, ocurrido durante una concentración del equipo en un hotel de Comarruga en el marco de un torneo de baloncesto.

Las acusaciones

En Comarruga, el exentrenador contactó con una de las denunciantes, en ese momento de 14 años, para que acudiera a su habitación. Tras consumir alcohol, la Fiscalía asevera que la joven "alcanzó un estado de semiinconsciencia que le impidió recordar a penas nada hasta la mañana del día siguiente" y que en ese margen de tiempo, el entrenador supuestamente le practicó sexo oral y la penetró "aprovechándose del estado de embriaguez de la menor". Al despertar, según el texto, el acusado le dijo a la menor que "no contase nada a nadie".

El acusado ha negado que mantuvieran entonces relaciones sexuales. Sí que ha reconocido que ambos bebieron, que se dieron besos y que se llegaron a quitar la camiseta, pero ha afirmado que es después de esto cuando la joven se mareó a causa del consumo de alcohol y que no hicieron nada más. “Obviamente, con una persona así, no quiero que pase nada”, ha dicho. También ha admitido que, con esta misma chica, quedó en julio de ese mismo año y que, cuando ella tenía 15 años, mantuvieron relaciones sexuales con penetración en casa de él en dos ocasiones.

Ente medias es cuando se produjo la relación con la otra niña. La Fiscalía relata que este caso tuvo lugar en junio del mismo año, después de que acusado y otra de las denunciantes, también de 14 años, quedaran tras unos meses manteniendo conversaciones por WhatsApp. El ministerio público relata que ambos se dirigieron a casa del entrenador y, una vez allí, también practicaron sexo oral de forma recíproca y él la penetró.

Mismo ‘modus operandi’

Las dos víctimas que denuncian las agresiones sexuales han declarado a puerta cerrada y con una separación física para evitar el contacto visual con el acusado. Con todo, las víctimas han mantenido el relato de los hechos, y sus madres han hecho constar la "angustia" que han sufrido las chicas.

Además, una tercera denunciante con la que no llegó a producirse una relación física ha declarado como testigo. La joven, que también jugó en el Catòlic, ha explicado que, en 2021, cuando ella tenía 14 años, S. G. empezó a hablarle por WhatsApp. Entonces ya había dejado de ser su entrenador. Que entonces ya vio “mensajes fuera de lugar”, que le preguntaba sobre su vida amorosa o sobre si a ella le gustaba él. Una situación que ha definido como “algo incómoda”. “Yo lo admiraba en ese momento porque fue un gran entrenador y nunca había mantenido una conversación de ese tipo con él”, ha apuntado.

La misma joven ha explicado que, tras ver que no le seguía la corriente, S. G. le dijo que intentara borrar las conversaciones porque “se podría poner en un lío”. “Ni llegué a pensar las consecuencias. Era pequeña, pero imaginaba que no estaba bien por la diferencia de edad, la autoridad que tenía en mí”, ha respondido. Sin embargo, ella hizo capturas de pantalla de las conversaciones -expuestas en el juicio y confirmadas por el acusado-, donde él le decía cosas como: "Me atraes", "no cuentes nada" o "eres mi 'prefe'". S. G. le pidió que borrara todas las conversaciones porque veía que él podría ponerse "en un lío". Pero ella explicó los hechos al coordinador del Centre Católico, quien le pidió -según la testigo- que borrara las capturas para no ponerse ella en ningún problema. Ella las borró, pero mantuvo guardadas capturas que puso en manos de la policía cuando denunció los hechos.

Este ‘modus operandi’ recuerda así al caso de las dos denunciantes. El acusado hablaba con las jóvenes por WhatsApp antes de quedar y en algún caso les había sugerido que le cambiaran el nombre del contacto para que no le vinculasen. Preguntado sobre estas cuestiones, S. G. ha sugerido que fue una idea compartida y que no quería que sus relaciones se hicieran públicas porque en un club “puede estar mal visto” si estás con una jugadora. Además, ha señalado que no le parecía fuera de lugar los acercamientos con jóvenes de 14 años porque ya había mantenido una relación con otra niña de quince años y que era pública. Más allá de las penas de cárcel e inhabilitación, el escrito también reclama una indemnización a las víctimas por un valor total de 24.000 euros en concepto de daños morales. El acusado ya ha consignado el dinero.

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