Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Finca en ruinas en Collserola

El Gran Casino de la Rabassada, abandonado durante 80 años, sale a la venta por 1,7 millones

Su futuro propietario podrá rehabilitar este antiguo complejo de lujo barcelonés y destinarlo a actividades culturales

Las ruinas del Gran Casino de la Rabassada en Barcelona: las fotos de Francesca Portolés

El Gran Casino de la Rabassada, abandonado durante 80 años, sale a la venta por 1,7 millones

Arxiu Municipal de Sant Cugat del Vallès

Gisela Macedo

Gisela Macedo

Barcelona
Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

Entre casas y pisos de precios imposibles, en uno de los principales portales inmobiliarios acaba de aparecer un anuncio que difícilmente pasa desapercibido: el de las ruinas del antiguo Gran Casino de la Rabassada, uno de los lugares más singulares (y olvidados) de la historia contemporánea de Barcelona. Fue un lujoso y ambicioso complejo con hotel, casino y parque de atracciones que abrió sus puertas a la burguesía catalana en Collserola a principios del siglo XX y que acabó siendo demolido. No obstante, a día de hoy se mantienen en pie algunos elementos de aquella construcción, colonizados por la naturaleza que se ha ido abriendo paso con el tiempo.

La propiedad consta de 106.783 metros cuadrados de terreno donde se encuentra el conjunto de ruinas de lo que, en su día, fue un símbolo de exclusividad y modernidad. Se vende por 1,7 millones de euros bajo la catalogación de “finca rústica” situada en la zona de Les Planes, ya dentro del término municipal de Sant Cugat del Vallès. Lo comercializa Soler Finques.

Imagen actual del Gran Hotel Casino de l'Arrabassada

Imagen actual del Gran Hotel Casino de l'Arrabassada / Soler Finques

Imagen antigua del Gran Hotel Casino de l'Arrabassada

Imagen antigua del Gran Hotel Casino de l'Arrabassada / .

Pero su futuro propietario no podrá volver a convertir el inmueble en hotel, ni tampoco en su nueva vivienda. Según el anuncio, el terreno tiene la calificación urbanística 29co, lo que hace que no sea urbanizable. A su nuevo dueño sí se le permitirá, en cambio, rehabilitar los restos del antiguo casino, como el mirador que aún se conserva, y destinarlos a usos compatibles con el parque natural de Collserola. Es decir, actividades culturales, artísticas o profesionales, como eventos y talleres, estudios de grabación, iniciativas de investigación o la comercialización de productos vinculados a la propia finca o a su entorno natural. Eso sí, siempre con la condición de que tengan un mínimo impacto sobre el parque.

Para compensar la restricción, el anuncio destaca el valor histórico del lugar, y presenta la operación como “una oportunidad única para rehabilitar un enclave histórico en un entorno natural de alto valor ambiental y cultural”.

magenes de archivo de Francesca Portolés, muestra una de las fotografías de su exposición “LES RUNES DEL CASINO”, sobre el casino de la Rabassada

Fotografía estereoscópica del casino de la Rabassada recuperada por Francesca Portolés. / Francesca Portolés

Del lujo a la decadencia

La historia del complejo comenzó hace 127 años, en 1899, cuando se inauguró un hotel-restaurante en este punto de la carretera de la Rabassada, un lugar entonces muy frecuentado por la alta burguesía barcelonesa que buscaba aire fresco en la cercana Collserola.

En 1911, el establecimiento se amplió con un casino y un parque de atracciones que aspiraban a convertir la zona en un gran centro de ocio, capaz de competir con el Tibidabo (inaugurado solo diez años antes), y que aspiraba a parecerse a otros que ya se habían puesto de moda en Europa. Fue una obra considerada entonces faraónica, que contó con un presupuesto de 2,5 millones de pesetas, algo insólito para su época.

Imagen antigua del Gran Hotel Casino de l'Arrabassada

Imagen antigua del Gran Hotel Casino de l'Arrabassada / .

Imagen actual de los restos del Gran Casino de l'Arrabassada

Imagen actual de los restos del Gran Casino de l'Arrabassada / Soler Finques

Y es que el Gran Casino contaba también con jardines de plantas exóticas, fuentes y escalinatas monumentales, además de sus salones de juego, orquesta y una llamativa propuesta gastronómica, con un chef traído directamente de París. La ambición del proyecto era tal que el parque de atracciones incluía incluso una montaña rusa diseñada por el estadounidense LaMarcus A. Thompson, inventor y precursor de las montañas rusas modernas.

Más de 300 invitados asistieron a su reinauguración. En los años posteriores, pasaron por allí miembros de las élites no solo barcelonesas, sino también españolas y europeas, en busca de diversión y lujo.

Antigua montaña rusa casino Rabassada

Antigua montaña rusa casino Rabassada / Archivo

Imagen actual del Gran Hotel Casino de l'Arrabassada

Imagen actual del Gran Hotel Casino de l'Arrabassada / Soler Finques

Pero su etapa dorada duró poco más de una década. En 1924, Primo de Rivera prohibió el juego y ahí empezó el declive del negocio. Finalmente, el Gran Hotel y Casino cerró sus puertas en 1934. Durante la Guerra Civil, se utilizó como refugio antiaéreo, almacén de armas y cuartelillo. Pocos años después de terminar la guerra, en 1940, el propietario decidió derribar la construcción. De aquel complejo de lujo apenas sobrevivieron algunos elementos, como parte del mirador, los túneles por los que pasaba la montaña rusa o partes de escaleras y muros.

Imagen actual del Gran Hotel Casino de l'Arrabassada

Imagen actual del Gran Hotel Casino de l'Arrabassada / Soler Finques

Futuro incierto

Hoy, el lugar presenta un aire fantasmagórico. Desde la carretera de la Rabassada todavía pueden verse los restos de la antigua fachada principal y arcos de estilo neomudéjar, cubiertos de musgo y plantas que, a lo largo de los años, han ido colonizando las ruinas. Además, este sitio arrastra historias y leyendas que le añaden más misterio, sobre grandes fortunas perdidas con el juego e incluso sobre hombres que, tras arruinarse, se suicidaron para evitar un escándalo familiar. De hecho, uno de los rumores que se propagaron decía que el casino tenía una habitación insonorizada con una pistola a disposición de los clientes en mala racha.

Ruinas del antiguo Gran Hotel Casino de l'Arrabassada, en Collserola (Sant Cugat, Barcelona)

Ahora, tras más de 80 años de abandono, las ruinas del Gran Casino de la Rabassada salen a la venta por 1,7 millones de euros. Su futuro comprador, público o privado, tendrá la opción de rehabilitar los restos que aún se conservan y, con algo de imaginación (y posibilidades económicas), darles un nuevo uso que respete el paisaje que lo rodea, muy distinto al que tenían en sus inicios. Quedará por ver si se convierte en un espacio para eventos o pequeños conciertos, en un centro cultural o de talleres educativos, o tal vez en un set de rodaje.

Suscríbete para seguir leyendo