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Liderado por el AMB

Un proyecto piloto naturaliza las cubiertas de edificios de Barcelona reaprovechando residuos orgánicos

Cornellà ha ganado 12.000 metros cuadrados para sus peatones en una década de 'urbanismo verde'

Cubierta de la Zona Franca naturalizada por el AMB en su proyecto piloto.

Cubierta de la Zona Franca naturalizada por el AMB en su proyecto piloto. / Eva Parey / AMB

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Barcelona
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En el corazón de la Zona Franca de Barcelona, sobre el techo de un edificio de oficinas, el futuro de la sostenibilidad urbana se mide actualmente en pequeñas parcelas de vegetación experimentales de poco más de tres metros cuadrados. Este 9 de marzo de 2026, a través del proyecto europeo TopSec, el Área Metropolitana de Barcelona (AMB) ha iniciado un proyecto piloto para transformar la relación entre el cemento y la naturaleza en las ciudades mediterráneas. El AMB sostiene que no se trata de simples jardines decorativos, sino de un ecosistema diseñado específicamente para sobrevivir con el mínimo de mantenimiento y riego, adaptándose a la estacionalidad climática.

La novedad de la iniciativa radica en lo que se esconde bajo las plantas. En lugar de utilizar materiales vírgenes tradicionales como la piedra volcánica, los investigadores están probando sustratos de "kilómetro cero" potenciados con biocarbón (biochar). Este material se obtiene mediante un proceso de valorización de los residuos orgánicos recogidos en el contenedor marrón. Al dar una nueva vida a los desechos, el proyecto no solo busca reverdecer las alturas, sino también impulsar la economía circular, aprovechando la capacidad del biocarbón para retener el agua de lluvia.

En estas parcelas, que funcionan como "laboratorios al aire libre", monitorizan la temperatura y la humedad durante un periodo de dos años. Para la selección de la vegetación, el pasado mes de abril un equipo de botánicos analizó más de cincuenta especies bajo estrictos criterios de resistencia a la sequía y tolerancia al estrés térmico. Con la colaboración de viveristas especializados, se han plantado especies capaces de prosperar en sustratos delgados, garantizando que el modelo sea viable incluso en las condiciones más extremas del verano mediterráneo.

El experimento en la Zona Franca es solo el primer paso de un despliegue más ambicioso. Los resultados obtenidos servirán para naturalizar próximamente las cubiertas de cuatro edificios clave en el área metropolitana: el CEIP Alexandre Galí en Cornellà de Llobregat, una promoción de vivienda pública en Viladecans, la planta de tratamiento Ecoparc 3 en Sant Adrià de Besòs y las oficinas de Barcelona Regional. Con ello, el AMB busca demostrar que este modelo es adaptable a diferentes tipologías constructivas, desde colegios hasta plantas industriales, logrando beneficios tangibles como la reducción del efecto de isla de calor y un mejor aislamiento térmico para reducir el gasto energético en climatización.

TopSec cuenta con un presupuesto de 4,60 millones de euros, financiados en su mayor parte por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) a través de la iniciativa Urban Innovative Actions. Liderado por el AMB, el consorcio integra a universidades, centros tecnológicos y empresas del sector.