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Cuentas públicas

Barcelona baja su deuda por debajo de los 1.000 millones y ejecuta más del 96% del presupuesto en 2025

El ayuntamiento cierra el ejercicio con 942,4 millones de euros de débito, lo que supone casi 100 millones menos que en 2024, a lo que añade una inversión de 654 millones y un superávit de 51,8 millones

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El teniente de alcalde de Economía de Barcelona, Jordi Valls.

El teniente de alcalde de Economía de Barcelona, Jordi Valls. / Jordi Otix / EPC

Jordi Ribalaygue

Jordi Ribalaygue

Barcelona
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El Ayuntamiento de Barcelona ha bajado su deuda por debajo de los 1.000 millones de euros, un listón que superó a partir de 2023. Así lo concluye la liquidación del presupuesto de 2025, en que figura que el débito del consistorio se eleva a 942,4 millones, por debajo de los 1.035,7 millones en que se tasó al cierre de 2024. Al mismo tiempo, el ayuntamiento desembolsó 3.648 millones de euros en inversiones y gasto no corriente, un 96,4% de las previsiones para el año pasado, cuando el ejecutivo del alcalde Jaume Collboni se manejó con unas cuentas prorrogadas.

En cuanto a inversiones, se sufragaron 654 millones de euros, similar a los 657 millones de 2024. El gobierno municipal admite que el efecto de los fondos europeos ha elevado la capacidad de gasto en los dos últimos años. Si bien el grifo de las ayudas europeas se cierra esta próxima primavera, el ejecutivo confía en mantener el nivel de inversión este 2026 con recursos propios.

“Invertimos más que nunca, ejecutamos más que nunca, hemos reducido el endeudamiento de la casa y pagamos a los proveedores a 21,6 días, cumpliendo más de lo que marca la ley”, ha presumido el teniente de alcalde de Economía, Jordi Valls. “Hemos ejecutado casi 4.000 millones de euros, una cantidad que Barcelona no había ejecutado nunca”, ha sostenido el concejal.

Capacidad de amortización

La deuda del ayuntamiento se situaba en 780,2 millones en 2019, que representaba un 29,6% de los ingresos corrientes. Barcelona sobrepasó los 1.000 millones de débito en 2023 (1.012,9 millones de euros) y 2024 (1.035,7 millones de euros), con una ratio en comparación con los ingresos del 30,7% y el 29%, respectivamente. El último ejercicio se finalizó con una tasa de endeudamiento del 25,5%. Es la más baja en los últimos seis años, si bien la cantidad en euros es la tercera más alta en el mismo período.

Valls ha explicado que la deuda desciende porque el ayuntamiento ha ganado margen para amortizar sus obligaciones financieras, como la ley de estabilidad financiera impone a los municipios. El superávit en 2024 fue de 45 millones de euros y en 2025 ha sido de 51,8 millones.

“Hemos amortizado más de lo previsto porque teníamos superávit”, ha señalado Valls. Ha añadido que el gobierno municipal está a la expectativa de las directrices del Gobierno de España y posibles modificaciones en la norma para decidir qué hacer con el excedente del año pasado. “Si no hay cambios, tendremos que seguir haciendo amortización; si no, podríamos hacer uso del superávit”, ha planteado.

El ayuntamiento acumula 847,4 millones a devolver por distintos créditos. El 44% están suscritos con la banca pública, el 34,4% correponden a entidades privadas y casi el 18% son de la banca ética. Entre sus principales acreedores, Barcelona debe 218,8 millones al Banco Europeo de Inversión, 195,4 millones al Banco de Desarrollo europeo, 182,8 millones al BBVA y 154 millones a Cajamar.

Este es un ayuntamiento en una situación económica estable, positiva, que tiene capacidad de afrontar unos niveles de inversión elevados y poder ejecutar lo que queremos ejecutar”, ha defendido Valls. En todo caso, ha observado que “existe rigideza en la mayoría de los ayuntamientos sobre lo que son sus finanzas”, a causa de la ley vigente que impone que el ahorro generado en cada ejercicio sirva para liquidar deuda financiera. “Tenemos una capacidad de endeudamiento importante y, en este momento, no lo podemos ejecutar”, ha lamentado.

Impacto por el ataque a Irán

En cuanto a la incidencia del volátil contexto internacional por la guerra en Oriente Medio, Valls no ha dudado en afirmar que impactará también en la economía barcelonesa. En todo caso, ha enfatizado que el ayuntamiento "tiene capacidad de gestionar incertidumbres", por lo que se ha remitido a las sucesivas crisis del covid y la guerra de Ucrania.

"Hemos tenido dos en seis años, y ahora tenemos la tercera", ha reconocido Valls. También ha postulado que Barcelona es una ciudad "segura en el concepto más genérico del término". "Por eso la gente quiere venir a Europa y, en particular, a Barcelona, es atractiva y por eso se hace un congreso como el Mobile", ha resaltado.

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