Entrevista
Imelda Ortega, ‘simpapeles’ que opta a la regularización en Barcelona: “Lo primero será un piso de alquiler y dejar atrás esas habitaciones”
Llegada hace tres años a la capital catalana, esta colombiana explica que ha ido de habitación en habitación y confiesa que quizá no hubiera venido de saber cómo sería su vida aquí
Seis claves de la regularización de 500.000 inmigrantes: beneficiarios y requisitos del pacto entre Gobierno y Podemos

Imelda Ortega, en el metro, el pasado jueves. / Jordi Otix / EPC

¿De dónde es? ¿Cuántos años tiene?
Colombiana, de Bogotá. Tengo 48 años.
¿Cuándo llegó a España?
Llegué con mi hija mayor a Madrid el 11 de julio de 2023. Al día siguiente vinimos a Barcelona. En julio se cumplirán tres años.
Está en situación irregular. Ha trabajado sin contrato.
Sí. La mayoría de trabajos han sido cuidando abuelos. También haciendo limpieza.
¿Ha iniciado un proceso de regularización?
Sí, por la vía del arraigo sociolaboral, con un contrato de trabajo que me ha ofrecido un abuelo. El abogado nos dijo que en cuatro o seis meses tendríamos respuesta. Llevamos cuatro meses y no me han dicho nada. Si todo va bien y hay resolución positiva, se debería dar de alta el contrato y yo, tramitar el NIE en la policía.

Ortega, junto a una parada de metro en L'Hospitalet. / Jordi Otix / EPC
Y mientras esperaba que ese proceso se completara, llegó la noticia de que el Gobierno abría un proceso de regularización.
Exacto. Si no sale por la vía del contrato, me acogeré a la regularización.
Tiene que haber llegado antes del 1 de enero y sumar cinco meses en España para optar a la medida, lo que cumple perfectamente. ¿Está empadronada en Barcelona?
Nos empadronamos en Barcelona, con la fórmula 'sin domicilio fijo', mientras vivíamos en Badalona.
¿Cómo se enteró de que el Gobierno central iba a abrir una regularización?
Por la entidad Fedelatina. Y por todos lados: tenemos contacto con un grupo de colombianos, de latinos, en Barcelona.
"No ha sido fácil, pero no digo que haya sido todo malo. En todas partes le toca a uno trabajar, pero en tu país se te abren más puertas. Si te vas a otro, es más difícil: no conoces a nadie. Pero no me puedo quejar: siempre he tenido lo necesario para sobrevivir"
¿Qué tal han sido estos tres años en Barcelona?
No ha sido fácil. Pero no digo que haya sido todo malo. Llegué con mi hija mayor y a los tres meses vino la pequeña. En mi país nunca nos tocó trabajar así. Yo tenía mi negocio, una distribuidora de carne. En todas partes le toca a uno trabajar, pero en tu país se te abren más puertas. Si te vas a otro, es más difícil: no conoces a nadie. Cuando emigras nada es fácil. Pero no me puedo quejar: siempre he tenido lo necesario para sobrevivir.
¿Por qué se marchó de Colombia?
Una aspira a un futuro mejor. Si en su país no es posible, en otro. Sobre todo por ellas [señala a sus dos hijas, María Paula, de 23 años, y Katerin, de 17, presentes en la entrevista]. Si yo no logro ese futuro mejor, que lo logren ellas. La mayor ya se fue de casa, me quedé con la pequeña.
"Me marché de Colombia porque aspiraba a un futuro mejor. Si yo no logro ese futuro mejor, que lo logren mis hijas"
¿Qué ilusión tiene a uno o dos años vista?
Lo primero, conseguir un piso de alquiler. Y dejar esas habitaciones atrás.
¿Por qué eligieron Barcelona?
Nosotros nos fuimos a Madrid, porque una prima de mi madre me dijo que fuéramos allí. Pero cuando llegamos nunca nos cogió el teléfono. Teníamos dos días de pensión en Madrid. Fuimos a una cafetería y nos ofrecieron ayuda. Pero hablamos con una persona, familiar de un tío nuestro, que estaba en Barcelona y nos dijo que nos ayudaría. Y sí nos ayudó, pero después quería que le pagáramos el favor, que yo fuera su sirvienta, que mi hija cuidara de su hija gratis. También era colombiana.
"Nosotros nos fuimos a Madrid, porque una prima de mi madre me dijo que fuéramos allí. Pero cuando llegamos nunca nos cogió el teléfono"
¿Dónde viven? ¿Dónde han vivido?
Primero llegamos a Badalona, ahora vivimos en L’Hospitalet.
¿En pisos, en habitaciones? ¿A qué precio?
Siempre habitaciones. Por la primera, en Badalona, una habitación pequeña, pagábamos 450 euros. Tuvimos que dar 300 euros de depósito. El segundo mes me dijeron que tenían que ser 550 euros porque éramos dos personas. Eran todos colombianos: cuatro habitaciones en las que vivían 12 personas.
¿Y la subida le molestó?
Sí, y además siendo gente de mi mismo país.
¿El dueño también era colombiano?
Sí. No sé si era un piso de alquiler. Pero lo lógico es que entre colombianos nos ayudásemos, y no. Vivimos tres o cuatro meses en ese piso y nos fuimos a Sant Adrià de Besòs, ya con mis dos hijas. La señora era también latina, de Honduras. Ella había alquilado el piso, eso sí lo sé, y nos realquilaba la habitación por 550 euros. Yo salía a trabajar y mi hija pequeña se quedaba, y la señora se quejaba que gastábamos mucho en servicios y que mejor nos fuéramos. En 15 días salimos de ahí.
"Siempre hemos vivido en habitaciones, varias de colombianos. Lo lógico sería que siendo del mismo país nos ayudásemos, pero no. Vivimos en un piso con uzbekos. Fueron amables y nos trataron bien"
¿Dónde estaba la siguiente habitación?
En el Carmel. Ahí estuvimos bien. El piso era de uzbekos. Personas muy amables que nos trataron muy bien. Era un piso de tres habitaciones: nosotros en una, la pareja en otra y sus hijos en la tercera. Nos cobraban 450 euros mensuales y después 500. Estuvimos más de un año. Nunca tuvimos conflictos con ellos, y si nos fuimos fue por otro problema con una colombiana. Salimos porque se suponía que nos iba a alquilar otra habitación una amiga colombiana en la que podríamos recibir visitas, una habitación más cómoda, también en el Carmel. Había meses en los que yo tenía mucho trabajo y otros que no. Pensé en mi hija pequeña, que ya estudiaba, allí podría hacer más vida. Se suponía que esa señora estaba de alquiler pero me enteré de que no pagaba. Ocupaba el piso. Nos cobraba 450 euros, aunque se supone que me iba a cobrar menos. Ahí estuvimos cuatro meses: la convivencia fue terrible. Uno piensa que estará bien con gente de su país, y no. Le dije que me iba a ir y poco menos que me dejó las cosas en la puerta.
¿Y entonces?
Nos fuimos a L’Hospitalet, a Pubilla Casas, a un piso con una señora paraguaya, que nos cobraba 500 euros. Le dije que tenía una suplencia de tres meses en la casa en la que trabajaba, y que de entrada vendría solo los fines de semana, y que después vendría toda la semana. Pero cuando eso pasó empezó a hacer mala cara y todo le molestaba. Y tres meses después también tuvimos que irnos. Entonces llegamos a una habitación de La Torrassa, donde nos cobran 480 euros. Llevamos dos meses allí.
Al final la vivienda ha sido el principal problema.
La vivienda es un problema, muchos compañeros dicen lo mismo. Conseguir un piso es imposible. Incluso para amigos que cobran más dinero.
¿Cuánto cobra usted?
Primero 10 euros la hora, y luego subió a 12 euros.
¿Cuántas horas hace en una semana?
Unas 15 horas semanales. Son 700 euros y algo, más dos fines de semana que cuido a una abuela. A veces llegó a mil euros al mes. Cada mes es distinto. Los que estamos irregulares no llegamos a 1.500 euros.
"Trabajo cuidando abuelos sobre todo. Unas 15 horas semanales más dos fines de semana. A veces llegó a mil euros al mes. Cada mes es distinto"
¿Ha sido todo más complicado de lo que esperaba antes de irse de Colombia?
Sí, claro. No esperaba una situación excelente, pero sí mejor.
¿Se ha planteado volver a su país?
Al principio, sí. Cuando acaba de llegar era duro, tenía a mi hija pequeña lejos. [La hija mayor es auxiliar de vuelo, pero tampoco tiene documentación todavía. Está en otro proceso para regularizar su situación. La pequeña cumplirá ahora 18 años y también iniciará ese proceso].
¿Qué futuro cree que le espera cuando logre regularizar su situación?
Ahora estoy estudiando para auxiliar de Enfermería. Termino en marzo y empiezo prácticas. Pago 171 euros mensuales.
¿Alguna vez temió que la policía la detuviera o que le pidieran los papeles?
No. Hay días en los que se me está a punto de acabar la tarjeta de metro y siento un poco de miedo a que me paren y tenga un problema. Pero nosotras nunca hemos tenido ningún conflicto con nadie aquí.
Se la ve agotada.
Un poquito.
Si volviera ahora al pasado, ¿se quedaría en Bogotá en lugar de emigrar a España?
Creo que sí. No teníamos el proyecto de irnos a otro país, pero vimos cómo estaba el nuestro. [Las dos hijas dicen que no querían venir, pero que ahora no volverían a Colombia].
"Estudio un curso de auxiliar de enfermería que me va a abrir puertas. Sin papeles no puedes ni enfermar. Con papeles podremos aportar al país, a España, porque no es solo que el país nos dé a nosotros"
Si todo va bien, en un año estarán las tres en situación legal, con más salario.
Claro, con los papeles. Y el curso de auxiliar de enfermería me va a abrir puertas.
Y podrá tener vacaciones pagadas.
Cuando no tienes papeles no puedes ni enfermar. Y podremos aportar impuestos al país, a España, porque no es solo que el país nos dé a nosotros.
Suscríbete para seguir leyendo
- Ni Eixample ni Sarrià: el distrito que todos quieren para vivir en Barcelona y que fue independiente hasta 1897
- El Gran Casino de la Rabassada, abandonado durante 80 años, sale a la venta por 1,7 millones
- Élite Taxi propone convertir todos los VTC en licencias temporales de taxi para evitar la judicialización de la ley
- Laporta apunta al 'entendimiento' entre L'Hospitalet y el Barça para desencallar la reforma del sector Can Rigalt
- Estos son los 5 mejores restaurantes de Castelldefels según Tripadvisor
- 8M Barcelona 2026: Horarios, recorridos y todo lo que debes saber sobre las dos grandes manifestaciones feministas
- Los comercios del nuevo edificio Estel de Barcelona conquistan al vecindario
- Uno de cada tres asistentes al Mobile World Congress opta por el transporte público en sus desplazamientos