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A las puertas de la gran subida de abril

Barcelona ha disparado un 2.000% sus ingresos por la tasa turística en 10 años

La fiscalidad vinculada a los visitantes ha subido un 2.000% en 10 años y se ha convertido en 2025 en la segunda fuente de ingresos municipal

ENTREVISTA | José Antonio Donaire, comisionado de turismo: “Solo el 8% de los turistas salen de Barcelona”

Habitación de un hotel de la Barceloneta, en una imagen de archivo

Habitación de un hotel de la Barceloneta, en una imagen de archivo / Rachelle Kong

Meritxell M. Pauné

Meritxell M. Pauné

Barcelona
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Barcelona abre un nuevo capítulo en su fiscalidad turística. El Parlament de Catalunya ha aprobado doblar el impuesto sobre estancias en establecimientos turísticos, más conocido como ‘tasa turística’. Un encarecimiento solicitado y muy deseado por la capital catalana. A partir del 1 de abril de 2026, los visitantes que pernocten en ella deberán pagar entre siete y doce euros por jornada, en función de la categoría del alojamiento. Pueden llegar a 15 en el futuro, si el consistorio aplica el nuevo máximo autorizado.

Los nuevos precios culminan un crecimiento acelerado de la recaudación municipal procedente de los visitantes. Según los datos más actualizados del Ayuntamiento de Barcelona, 2025 marcó un hito en esta tendencia y por primera vez la fiscalidad turística se situó como la segunda mayor fuente de ingresos para el consistorio, al superar las plusvalías inmobiliarias. Ya casi supone una quinta parte de la partida reina, el IBI que pagan los hogares, que es el gran sustento de todos los ayuntamientos.

Descripción de las principales fuentes de ingresos de Barcelona.

El año pasado la tasa turística reportó al consistorio 148 millones de euros, un 38,72% más que en el ejercicio previo. En cambio, las plusvalías retrocedieron casi un punto porcentual entre 2024 y 2025, en el marco de una menor rotación de los inmuebles por la crisis de la vivienda. El IBI subió más de cuatro puntos, hasta los 792 millones de euros.

Un +2.000% en 10 años

No siempre ha sido así, por supuesto. En una década, la recaudación de la tasa turística ha subido un 2.000%. Es decir, en 2025 Barcelona recaudó 21 veces más dinero por esta vía que en 2015. El sprint se observa nítidamente en los últimos cinco años: la introducción de un recargo local disparó la fiscalidad turística un 950% entre 2020 y 2025.

Gráfico que muestra la evolución de la recaudación por la tasa turística en Barcelona.

La tasa turística entró en vigor en 2012 y las arcas barcelonesas empezaron a notar la aportación a partir de 2014, cuando supuso 6,5 millones de euros. Los primeros años esta fiscalidad crecía a razón de medio millón anual, hasta que en 2018 dio su primer salto y rozó los 15,3 millones. Se estabilizó en esa franja durante unos tres ejercicios fiscales. Eran años de constantes récords turísticos y también brotes de turismofobia, que llevaron a la capital a aprobar un suplemento en la tasa para financiar medidas de compensación al vecino más agraviado por la masificación.

282 euros por minuto

La liquidación de 2021, muy tocada por la pandemia, estrenó el nuevo modelo. Los 3,2 millones de euros del recargo amortiguaron el descenso de pernoctaciones, que generaron ‘solo’ 5,9 millones a través del impuesto base catalán. El total, 9,1 millones. La recuperación mundial del turismo enseguida llegó a Barcelona y 2022 se cerró con unos llamativos 40,6 millones de euros abonados por los turistas alojados en la ciudad. La abultada cifra se más que dobló en 2023, con 88 millones de euros. En 2024 volvió a subir, hasta 106,5 millones.

Y en 2025, a las puertas de la gran subida de abril, se incrementó con casi 42 millones más en solo 12 meses. La magnitud de la cifra se comprende mejor en unidades temporales pequeñas. Barcelona ingresó a través de la tasa turística en 2025 el equivalente a 405.720 euros diarios, casi 17.000 por hora. Más simplificado aún: la tasa turística reporta 282 euros por minuto a las finanzas de Barcelona. Cabe recordar que solo tributan los primeros siete días de cada estancia y que en los albergues se paga un euro simbólico para no hundir el turismo más modesto.

“Recursos para una gestión eficiente”

El comisionado de turismo de Barcelona, José Antonio Donaire, atiende a EL PERIÓDICO tras la aprobación del nuevo incremento en el Parlament. “Permitirá disponer de recursos suficientes para una gestión eficiente del turismo. El ayuntamiento había llegado al máximo que permitía la ley, tanto del impuesto como del recargo, y teníamos un programa muy ambicioso de mejora del sector y de reducción de su impacto en la vida cotidiana”, argumenta. “En toda Europa las ciudades están optando por una política de compensación”, añade.

La subida de la tasa turística en Barcelona.

Donaire defiende que existe un “amplio consenso”, tanto ciudadano como empresarial, para pasar de la promoción internacional a la gestión de la convivencia. No obstante, el Gremi d’Hotels ha cargado contra el incremento y cree que perjudica al PIB de Barcelona. El comisionado no ve “disuasiva” una mayor contribución del visitante. “Recaudar fiscalidad turística y destinarla a la mejora de la actividad y de la convivencia es condición sine qua non para que Barcelona sea competitiva en turismo”, advierte. “En los últimos años, el precio de los hoteles se ha disparado dos dígitos y han mantenido una ocupación del 80%. Si 7,5 euros de tasa máxima no ha tenido ningún impacto en su competitividad, ¿por qué 4 euros más sí?”, razona.

Asimismo, descarta que la fiscalidad turística pueda convertirse en un incentivo político para incrementar temerariamente el volumen de visitantes, tal como el IBI y las plusvalías empujaron a muchos ayuntamientos a alimentar la burbuja inmobiliaria de los 2000. La clave, apunta, es el sobrecoste en limpieza, seguridad y mantenimiento: “Más turistas implicaría más ingresos, pero también más demanda de servicios públicos”. “Si el turismo convive de manera armónica y eficiente con la ciudad, tiene futuro. Y lograr eso necesita recursos”, concluye.

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