Patrimonio local
Dos históricas masías de L'Hospitalet del área de Cal Trabal deberán ser reconstruidas por su estado ruinoso
La Torre Gran y Cal Masover Nou serán profundamente rehabilitadas en el contexto del plan urbanístico para el futuro polo biomédico
Entidades en defensa del patrimonio reclaman desde hace años que las administraciones se hagan cargo de estos bienes protegidos
CONTEXTO | La última zona de cultivos de L’Hospitalet no seguirá como explotación agrícola con el futuro polo biomédico

La fachada de la masía de la Torre Gran de L'Hospitalet de Llobregat, en una imagen de archivo. / Diputación de Barcelona
Las heridas en la estructura de la histórica masía de L’Hospitalet de Llobregat (Barcelonès) conocida como la Torre Gran son visibles incluso desde la carretera contigua al inmueble. Hace años que entidades en defensa del patrimonio local denuncian que el inmueble, propiedad de la Agència Catalana de l’Aigüa (ACA), sobrevive a duras penas con una degradación cada vez más palpable. El Consorci per a la Reforma de la Granvia i el Samontà asume que la Torre Gran y Cal Masover Nou, dos de las masías incluidas en ámbito de Cal Trabal, deberán ser reconstruidas debido al estado ruinoso actual. “Ahora mismo esas dos ya están ruina absoluta, están muy mal”, explica Raúl Alvarín, director del Consorci.
Entidades en defensa del patrimonio hospitalense insisten desde hace años en la necesidad de intervenir en los edificios para evitar que prosiga la evidente degradación de los mismos. Sin embargo, remarcan que la falta de acuerdos institucionales para recuperar las masías o desarrollar los planes urbanísticos y económicos que se cocinan en su entorno han supuesto una parálisis que hace peligrar estos vestigios del pasado agrícola de L'Hospitalet.
Los trabajos de rehabilitación de estas dos masías, además de la que da nombre al último reducto agrícola de la ciudad, fueron un compromiso en el marco del acuerdo para sacar adelante el Plan Director Urbanístico (PDU) Biopol-Granvia, que prevé soterrar parte de la vía y desarrollar un nodo centrado en la investigación médica.
Alvarín explica que el organismo “abordará y ejecutará” la rehabilitación de las tres fincas una vez terminen las obras de urbanización del tramo sur de la Granvia, hacia el 2031, y gracias al dinero que se extraiga de la reparcelación de los terrenos —unos tres millones de euros—. “Ahora no puede hacerse nada porque no los trabajos no se coordinarían bien con las obras de transformación”, añade el director del Consorci.
Por contra, la masía de Cal Trabal, la única todavía vinculada a la actividad agraria, sí que se rehabilitará y no necesitará una reconstrucción como las otras dos. En los tres casos, los trabajos de reparación los llevará a cabo el Consorci y, una vez terminados, las tres fincas quedarán a disposición del Ayuntamiento de L’Hospitalet. La idea es que sus usos tengan alguna vinculación con el entorno, aunque todavía tardarán en concretarse.

Ámbito de Cal Trabal desde la masía de Cal Masover Nou. / Ferran Nadeu / EPC
La defensa del patrimonio local
Ireneu Castillo, divulgador de la historia de L’Hospitalet y presidente de la Associació Perseu para la defensa del patrimonio, reprocha el silencio de las administraciones cada vez que reclaman que se actúe. “Al final, algunas veces te tienen que responder, pero te dicen que no tienen la culpa o ponen excusas peregrinas, pero no dan soluciones”, señala.
Precisamente, la asociación Perseu denunciaba hace unos días que una de las fachadas de la Torre Gran se había desplomado tras los fuertes episodios de viento que azotaron Catalunya y que el edificio ha llegado a “un estado de ruina ilegal”. Achacaron a la ACA la falta de implicación en el estado del inmueble, declarado Bien Cultural de Interés Local (BCIL), a la vez que recriminaron al consistorio no ser más activo a la hora de poner inspecciones, órdenes de ejecución y hacer uso de su potestad sancionadora.
“Exigimos responsabilidades políticas y legales por esta negligencia flagrante y no descartamos llevar el caso a instancias superiores para que no quede impune”, remachó la entidad. Precisamente, a principios de este mismo año, el propio Castillo ha publicado un libro que lleva por título 'Els últims masos de L'Hospitalet', en el que busca poner en valor la memoria agrícola de la segunda ciudad de Catalunya. Explica Castillo que la ciudad llegó a contar con 339 masías cuando el municipio todavía incluía los terrenos en los que ahora se ubica la Zona Franca. Al perder ese territorio, 63 quedaron en el lado de Barcelona —de las que no ha sobrevivido ni una— y 276 en la parte hospitalense. De estas "hoy sólo quedan 25".
De hecho, la previsión actual es que otras dos masías incluidas en el ámbito del futuro polo biomédico y que no están catalogadas patrimonialmente puedan desaparecer una vez se desarrolle el proyecto. Se trata de Cal Capella y Cal Rovira, de propiedad privada. Más allá de la situación de las distintas masías, entidades vecinales y ecologistas ya mostraron su disconformidad con el planeamiento después de darse a conocer que los últimos campos agrícolas en la ciudad tampoco podrán seguir como explotación agrícola, sino que se transformarán en un parque estratégico para el municipio.
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