Tesoro invisible
La construcción de la Barcelona modernista sale a la luz gracias al archivo inédito del fotógrafo Comas Llaberia
Francesca Portolés descubrió y heredó a través de su familia política el legado de un médico que retrató la transformación de la ciudad a principios del siglo XX
El olvidado autor tras la foto más viral de la Sagrada Família, cuando las cabras pastaban a su alrededor
La reliquia laica de un mártir de la radiología que atesora Sant Pau
Conflicto en Vallcarca por la construcción de un instituto en los jardines Comas Llaberia

Francesca Portolés, doctora en Bellas Artes, pintora, fotógrafa y profesora jubilada, posa delante de parte del archivo fotográfico del doctor Comas / Sandra Román / EPC
David Martínez Herrada (@historiesdebcn)
La historia de la fotografía en Barcelona guarda todavía nombres en la sombra. Uno de ellos es el doctor César Comas Llaberia. Este médico, pionero de la radiología catalana, fue también el autor silencioso de uno de los archivos fotográficos más ricos y desconocidos de la Barcelona de principios del siglo XX.
Francesca Portolés ha dedicado buena parte de su vida a divulgar la obra y la memoria de este fotógrafo invisible. Doctora en Bellas Artes, pintora, fotógrafa y profesora jubilada, Portolés descubrió el legado de Comas a través de su familia política. Cerca de 3.000 fotografías, en su mayoría placas estereoscópicas, que nunca habían salido del ámbito familiar. De aquel hallazgo nació su tesis doctoral, que reconstruye la vida del médico-fotógrafo.

El doctor Comas Llaberia en la terraza de su casa, en la calle Gran Via de les Corts Catalanes / Archivo César Comas Llaberia
¿Quién era César Comas?
Comas fue un médico barcelonés, introductor de los rayos X en España, explica Portolés, además de un gran aficionado a la fotografía. Cuando Wilhelm Röntgen presentó los rayos X, en diciembre de 1895, Comas aún cursaba el último año de Medicina, aunque ya ejercía como fotógrafo oficial de la facultad. Viajó a Alemania para conocer el invento y replicarlo en Barcelona. Tras varios ensayos, el 24 de febrero de 1896, apenas dos meses después del anuncio de Röntgen, Comas presentó en público las primeras radiografías realizadas en nuestro país.

Uno de los primeros aparatos de rayos X de Catalunya, retratado en el Hospital Clínic el 19 junio de 1912 por el fotógrafo César Comas Llaberia / Archivo César Comas Llaberia
El doctor Comas consagró su vida al estudio de la radiología. La exposición prolongada a los rayos X le provocó un tumor cutáneo, que obligó a amputarle el brazo izquierdo en 1935. Tampoco pudo tener hijos. Tras su muerte en 1956, en medio de un gran olvido, su obra fotográfica pasó a la familia de la viuda, Florinda Ulacia. Un olvido que persiste, puesto que el único homenaje al doctor en el callejero de Barcelona eran unos jardines de Vallcarca sacrificados hace dos años para construir un instituto pese a la oposición vecinal.

Exposición en el Congrés de Metges de Llengua Catalana celebrada en Barcelona en 1917 y retratada por un joven César Comas Llaberia / Archivo César Comas Llaberia
Un tesoro en el desván
Durante décadas, la colección quedó guardada en un desván. Hasta que Francisca Portolés encontró el tesoro: miles de fotografías inéditas de Barcelona. Imágenes que documentan no sólo aspectos clínicos, sino también la vida social y urbana del primer tercio del siglo pasado. Al tiempo que inventariaba el fondo, Portolés hizo copias por contactos de las placas. Unas copias que custodia con mimo entre libros, retratos, cámaras antiguas y otros recuerdos. “Mis nietos dicen que esta casa es como un museo”, bromea. Guarda los contactos en cajas, minuciosamente ordenados por temas: “Edificios Singulares”, “Fiestas Populares”, “Obras y Derribos”...

Placa autocroma de los pabellones del Hospital Sant Pau desde la torre del edificio de la Administración en 1914. Archivo César Comas Llaberia / Archivo César Comas Llaberia
Portolés muestra a EL PERIÓDICO las joyas del archivo del doctor Comas. Conviven las imágenes familiares y médicas (de cirugías, pacientes o colegas de profesión) con fotografías de paisajes, calles y edificios de una Barcelona en plena transformación. Retrató la ciudad nueva que nacía con el Eixample y también la ciudad vieja que desaparecía: las callejuelas destruidas para abrir la Via Laietana o las iglesias y conventos arrasados durante la Semana Trágica.
El modernismo, en tiempo real
Las imágenes más populares del archivo son las que muestran la construcción de la Barcelona modernista. La más célebre, sin duda, es la foto de un rebaño de cabras junto a la Sagrada Família. Menos conocidas son sus fotografías de la Pedrera, uno de los pocos testimonios del edificio en obras. Otra joya de la colección son unas fotografías en color (quizás las primeras) del Hospital de Sant Pau en 1911, con los pabellones aún en construcción, entre descampados y rebaños de ovejas.

César Comas Llaberia con su hermana Eugenia, posando con un pastor en el Hospital de Sant Pau, con la Sagrada Familia de fondo / Archivo César Comas Llaberia
Comas experimentó con distintas técnicas para obtener imágenes en color y fue uno de los primeros catalanes en usar placas autocromas. Con ellas consiguió retratar la colorida mariposa tatuada en el brazo de un marino inglés, que había acudido al hospital aquejado de apendicitis. Fue el 5 de octubre de 1908. El doctor solía anotar en la placa de vidrio la fecha e incluso la hora de la captura. Como buen científico, era muy metódico.

Retrato sin fecha del doctor y fotógrafo aficionado César Comas Llaberia / Archivo César Comas Llaberia
Comas retrató la vida barcelonesa del momento, aunque no publicó prácticamente ninguna de sus fotografías. Desde el balcón de su casa en Gran Via les Corts Catalanes, 613, fue testigo privilegiado de los desfiles de carrozas monumentales en las rúas de Carnaval del paseo de Gràcia. Una tradición perdida, al igual que el mercado de corderos de Pascua, en el paseo de Sant Joan, o la feria de pavos de Navidad, en la Rambla de Catalunya.
Como un fotorreportero, testimonió la inauguración del monumento al Doctor Robert y el multitudinario homenaje del catalanismo a Àngel Guimerà, celebrado en 1909. También vivió la culminación de la fachada neogótica de la catedral, cuando la estatua de Santa Elena se colocó en lo alto del cimborrio.

Plaza Catalunya con el desaparecido hotel Colón de fondo, en una fotografía tomada por César Comas Llaberia / Archivo César Comas Llaberia
Hay fotografías de gran valor documental, que inmortalizan una Barcelona desaparecida: la montaña rusa del Saturno Park, en la Ciutadella; el velódromo de Sants; o el Hipódromo de Can Tunis, donde presenció uno de los primeros vuelos de aeroplanos en la ciudad, en 1911. También joyas perdidas del modernismo, como el Bar Torino, el Hotel Colón y el Casino de la Rabassada. Siguiendo los pasos del doctor, Francesca Portolés fue a Collserola en 1988 para retratar las ruinas del complejo lúdico, derribado en 1940. Unas fotografías que expuso en 2024 en la Agrupació Fotogràfica de Catalunya y que estos días pueden verse en la Biblioteca de Collserola Josep Miracle.
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