Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Placa de homenaje

Barcelona colocará un atril ante un cuartel de la Guardia Civil para recordar las torturas del franquismo

El gobierno del PSC acepta una petición de BComú para retomar el proyecto pendiente de colocar una señal ante la sede de la dirección general del cuerpo en el Raval, al igual que en la jefatura de la Policía Nacional en la Via Laietana

Interior da por resignificado el edificio policial de Via Laietana donde el franquismo cometió torturas y asesinatos

Cuartel de la Guardia Civil en el barrio del Raval, en Barcelona, en una imagen de archivo.

Cuartel de la Guardia Civil en el barrio del Raval, en Barcelona, en una imagen de archivo. / CARLOS MONTAÑES / EPC

Jordi Ribalaygue

Jordi Ribalaygue

Barcelona
Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

El Ayuntamiento de Barcelona se ha comprometido este martes a colocar un atril delante del cuartel de la Guardia Civil en el distrito de Ciutat Vella, que informe sobre la represión franquista y las torturas que sufrieron opositores a la dictadura en esas dependencias. El gobierno del PSC ha aceptado un ruego en la comisión municipal de presidencia presentado por Barcelona en Comú, que ha instado a colocar el panel informativo delante de las oficinas de la dirección general de la Guardia Civil en la capital catalana, situadas en el número 93 de la calle Sant Pau, en el barrio del Raval.

El edificio fue sede del servicio de información de la comandancia 411 de la Guardia Civil, ha recordado el concejal Jordi Rabassa (BComú). Ha rememorado que “fue uno de los espacios de tortura y detenciones que existieron en Barcelona durante el franquismo”. Rabassa lo ha situado en la misma línea que la jefatura de la Policía Nacional de la Via Laietana, donde se colocó una placa sobre la persecución al antifranquismo ya hace unos años.

La concejala Marta Villanueva (PSC) ha afirmado que el atril se instalará delante del cuartel y ha expresado el “compromiso firme” del ejecutivo del alcalde Jaume Collboni en “la preservación y la visualización de los espacios vinculados a la represión franquista”. Del mismo modo, Villanueva ha subrayado que, “pese a su importancia”, la placa no se colocó en el mandato anterior, cuando los Comuns y los socialistas compartieron gobierno bajo el mando de Ada Colau.

El dardo no ha pasado por alto a Rabassa. El miembro de BComú ha reprochado que el programa de espacios de la represión franquista, presentado a finales de la pasada legislatura, “no ha tenido ninguna de las acciones previstas”. “Nos veremos obligados a traer atril a atril a la comisión, hay 150 localizaciones y había una selección de cuáles se podían presentar y de qué manera, pero en dos años y medio se han llevado a cabo cero”, ha recriminado el edil de BComú. “Haremos lo que no hicieron en el mandato pasado y pondremos el atril en Sant Pau, 93”, ha replicado Villanueva.

Debate por el marqués de Comillas

Por otro lado, el PP ha solicitado recuperar la escultura del Marqués de Comillas, Antonio López, que fue retirada en 2018 en la plaza situada al final de la Via Laietana, bajo la acusación de haberse enriquecido con el tráfico de esclavos en el siglo XIX. El popular Antonio Verdera ha planteado que la estatua salga del almacén municipal y se traslade a la Casa de Cantabria de Barcelona, que la ha reclamado para conservarla y exhibirla.

El concejal del PP ha descrito al marqués de Comillas como “una figura compleja, con luz y sombras como tantas otras personalidades involucradas en el desarrollo económico e industrial de Barcelona en el siglo XIX y XX”. A su vez, ha sostenido que “Barcelona no puede esconder su pasado, sino explicarlo y contextualizarlo”, por lo que ha juzgado “viable y respetuoso con el interés público” trasladar la figura a la Casa de Cantabria.

El concejal de Cultura, Xavier Marcé, ha sido rotundo al descartar que la estatua vuelva a ver la luz. “Nos parece incoherente con la política municipal de este momento, no lo haremos”, ha zanjado. El socialista ha esgrimido que la escultura de Antonio López fue apeada de la plaza que llevaba su nombre -se cambió por el de Idrissa Diallo, muerto en 2012 en el Centro de Internamiento de Extranjeros- “por el análisis de la trayector del marqués”, partícipe en el negocio del esclavismo.

“No nos parece razonable sacarlo de un espacio público para ponerlo en otro, no corresponde hacerlo dado las circunstancias por las que fue retirada”, ha resuelto el edil. Marcé ha añadido que al almacén municipal “están yendo esculturas que se han retirado no solo por problemas de calidad y no idoneidad en el espacio público, sino también por lo que representaban y evocaban”.

Suscríbete para seguir leyendo