Consecuencias de la tragedia en la c/Canigó
Pisos apuntalados en venta y reformas pendientes: así viven unas 400 familias afectadas por el derrumbe mortal en Badalona dos años después
Los vecinos piden ayuda financiar las obras, mientras que los habitantes del bloque derrumbado y uno de los adyacentes siguen fuera de casa
Ante las dificultades para rehabilitar, en los últimos meses han proliferado anuncios de pisos apuntalados en venta por más de 100.000 euros
HACE UN AÑO | 37 familias siguen fuera de sus casas a la espera de las rehabilitaciones tras el derrumbe mortal en la calle Canigó de Badalona

Alfonso Egea, vecino de la calle Ausiàs March, 116 de Badalona, afectada por el derrumbe mortal de hace dos años / Jordi Otix

A más de 400 familias del barrio del Raval de Badalona se les paró el tiempo el 6 de febrero de 2024, cuando el bloque del número 9 de la calle Canigó se desplomó parcialmente de la terraza a la planta baja, dejando tres fallecidos. Además de los inmuebles adyacentes, las inspecciones de los arquitectos detectaron problemas estructurales en una veintena de bloques de la misma manzana, la llamada posteriormente 'Illa Canigó'. Desde entonces se sucedieron los desalojos preventivos (en el momento más grave de la gestión de la crisis, unas 120 familias estaban fuera de sus casas), los apuntalamientos de urgencia, la vuelta a unas casas revestidas de bigas, maderos y puntales; y por último, la losa de tener que acometer unas obras de rehabilitación necesarias para volver a vivir en paz. Unas 400 familias siguen, dos años después, pendientes unas rehabilitaciones cuyo coste recae sobre los propietarios. Algunos han decidido poner sus pisos a la venta, apuntalados, a precios que rondan los 100.000 euros.
"Nuestro objetivo como gobierno municipal es que empiecen las obras cuanto antes, estamos volcados en ello", declara el teniente de Alcaldía de Territori del Ayuntamiento de Badalona, Daniel Gracia. Por el momento, ninguna de la veintena de comunidades que tarde o temprano tendrán que rehabilitar sus casas lo ha hecho ya. Son los números 5 y 7 de Canigó los que, explica el Ayuntamiento, están más cerca de empezar las obras: "Espero que haya efecto contagio y otras comunidades puedan empezar pronto", declara Gracia.
Los presupuestos rondan los 25.000 euros de media por vivienda, y no todos los vecinos pueden costear tal derrama, aunque para las 37 familias del bloque siniestrado (el 9) y de uno de los adyacentes (el 7) la situación es aún peor, ya que no han podido volver aún a sus casas. Cada comunidad y cada vivienda tiene sus propias circunstancias. En el número 7 de Canigó, el propietario del 4º 4ª, David Enri, asegura que tanto a él como a otros tres vecinos de la finca les quiere denunciar el resto por no aceptar aportar el dinero necesario para la obra: "Me acusan del impago de 20.000 euros para arreglar la comunidad, y yo quiero pagar, pero alguien se tiene que hacer responsable porque ha habido un accidente", explica.

David Enri, propietario de un piso en el número 7 de la calle Canigó de Badalona, el adyacente al derrumbado hace dos años / Jordi Otix
Enri lamenta que sus vecinos han decidido financiar la rehabilitación con préstamos personales y han renunciado a contratar a un abogado que les persone como perjudicados en la investigación judicial abierta que indaga los motivos del derrumbe mortal. La de personarse en la causa es una lucha que Enri lleva en solitario y que, por el momento, no ha dado frutos: "Soy el único del número 7 que ha contratado a un abogado para eso, se lo propuse a los vecinos para que defender nuestros derechos, pero no quisieron ―lamenta Enri―, hacerlo mediante préstamos personales se podía haber decidido el día después del derrumbe, no hacía falta esperar dos años".
Sin avales
La Generalitat puso sobre la mesa la concesión de préstamos blandos para que los vecinos llevasen a cabo las reformas en julio de 2025, siempre que el Ayuntamiento de Badalona los avalase. Pero el gobierno Albiol respondió entonces, y mantiene ahora, que no puede hacerlo. La concejala Eva Guillén insistió en ello en una reciente entrevista en la radio municipal: "Es imposible jurídicamente, tenemos un informe del secretario general municipal". Enri considera, más bien, que el Ayuntamiento no quiere avalar porque es consciente que el impago sería muy grande.
Otros que, si todo va bien, podrían empezar las obras en breve son los vecinos del número 116 de la calle Ausiàs Marc. Que ellos vean ya la luz al final del túnel tiene que ver, explican, con que "la morosidad en la comunidad es nula, prácticamente inexistente", aunque algunos vecinos están en situación de vulnerabilidad. Temen que si ocurre alguna emergencia extraordinaria una vez están pagando ya el préstamo comunitario, algunos vecinos no puedan costear ambos desembolsos.

Alfonso Egea en su piso de la calle Ausiàs Marc, apuntalado tras la tragedia de la calle Canigó de febrero de 2024 / Jordi Otix
En los últimos meses, estos vecinos han impulsado, junto a la asociación de vecinos del barrio, una comisión de afectados: "Estamos muy agradecidos a la AV del Raval, porque ahora podemos reunirnos y estudiar qué podemos hacer, aportar diferentes puntos de vista, compartir experiencias y buscar soluciones". Esta comunidad lanzó una campaña de micromecenazgo en agosto de 2025 para ayudar a costearse las obras. Pese a que apenas consiguieron reunir 800 euros, uno de sus vecinos, Alfonso Egea, celebra que la idea "aportó visibilidad a nuestro problema, así como al de resto de afectados de la 'Illa Canigó'.
Pisos apuntalados en venta
Las dificultades para acometer las obras han provocado que muchos inquilinos hayan renunciado a la penalidad que resulta vivir entre puntales y esperar a que el casero acometa las obras. Este diario se ha puesto en contacto con varios vecinos de la 'Illa Canigó', que han asegurado haberse mudado en los últimos meses. Asimismo, desde hace tiempo se pueden encontrar pisos en venta de la 'Illa Canigó', apuntalados de arriba a abajo, en los principales portales inmobiliarios. Se venden a precios que oscilan entre los 80.000 y los 120.000 euros, aunque los hay a 170.000 euros.

Anuncios de pisos en venta apuntalados de la Illa Canigó de Badalona / Idealista / Fotocasa
En algunos anuncios se pueden distinguir claramente los puntales de madera que sustentan la estructura maltrecha de la finca. En otros, entre los datos de la vivienda no figura que quien la compre tendrá que costear la rehabilitación. Los hay en que las fotografías no encuadran los techos (aunque sí explicitan en la descripción del anuncio que "el edificio está pendiente de realizar obras de refuerzo estructural"), y también los hay que pese a enseñar los puntales, aseguran que la vivienda se encuentra "en buen estado". En general, se venden bajo reclamos como "oportunidad sólo para inversores", "ideal para parejas", o "gran oportunidad".
Tanto Enri como Egea son conscientes de que muchos han decidido vender: "Es impresionante, las agencias lo ponen a la venta y si pillan comisión pues perfecto", comenta Enri. En el fondo, resume, "a situaciones desesperadas, soluciones desesperadas y la gente intenta vender porque está desesperada ante la falta de soluciones". Egea destaca que algunos de los precios, muy por debajo del valor de mercado, resultan "muy golosos". "Al final, con el problema que hay de falta de vivienda, por 800 euros al mes un piso con bigas y puntales se alquila muy rápido".
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