Festividad local
Los carnavales de Sitges y Vilanova festejan los 50 años del 'destape' posfranquista en un 'dijous gras' marcado por el temporal
En Vilanova se ha suspendido un acto que conmemoraba la efeméride, y en Sitges el 'Arribo' no ha empezado hasta las 21:00 horas
Sitges y Vilanova pugnan por el mejor Carnaval pese al viento: un vídeo de los alcaldes bromea sobre la rivalidad

El Rey del Carnaval de Sitges, durante l'Arribo / ACN

Los carnavales de Sitges y de Vilanova i la Geltrú, que pugnan históricamente para ser reconocidos por superar en calidad al del municpio vecino, han vivido este jueves un 'dijous gras' fuera de lo común. Las efemérides que marcan esta edición del Carnaval en ambas ciudades se remontan a 1976, tres meses después de la muerte del dictador. Este 2026 se cumplen 50 años de la primera salida moderna de carrozas en las ruas de Sitges, así como del 'Arrivo' de Vilanova. Precisamente en Vilanova tenían previsto volver a leer este jueves el sermón que hace 50 años dio aquel Rei Carnestoltes, en lo que iba a ser un emotivo acto de recuerdo del 'destape' posfranquista en el carnaval de la localidad, pero la alerta decretada por el temporal Nils ha obligado a suspenderlo sin nueva fecha. Mientras, en Sitges, se ha aplazado hasta en dos ocasiones el 'Arribo', que finalmente arrancó a las 21:00 horas.
Los cambios en la programación no han quedado ahí, aunque ambos consistorios han trabajado en las últimas horas para minimizar las afectaciones. En Sitges el 'Predicot' se ha llevado a cabo en la plaza de la Fragata y las 'xatonades' tradicionales de las entidades no han podido comenzar hasta las 21:45 horas. A media mañana del jueves, el Ayuntamiento de Vilanova informaba del aplazamiento de la merengada hasta las 20:00 horas, que además se ha tenido que llevar a cabo en pequeño formato. La fiesta ante el Mercat del Centre ha quedado anulada, además del ya mencionado acto de conmemoración del 50 aniversario de la recuperación del 'Arrivo'.
De la 'Fiesta de Invierno' al Carnaval
A la espera de que se le asigne nueva fecha al evento en Vilanova, en Sitges una exposición en los jardines de El Retiro conmemora hasta el 26 de febrero la recuperación del Carnaval en la calle con aquel desfile de febrero de 1976: "Medio siglo de fiesta, libertad e identidad compartida", describe el consistorio para promocionar la muestra, que repasa "el recorrido que desde entonces ha hecho del Carnaval de Sitges todo un referente".

'Arribo' en un 'dijous gras' de Carnaval de Sitges marcado por el temporal / AJUNTAMENT DE SITGES
Juan Luis Ruiz, alcalde de Vilanova i la Geltrú, comenta que los que vivieron aquel primer carnaval posfranquista, con un régimen "aún muy presente", cuentan que "había muchas ganas de salir a la calle después de tantos años sin poder disfrutar del carnaval vilanovense". La alcaldesa de Sitges, Aurora Carbonell, señala que lo "subversivo" del carnaval no gustaba al régimen, así como que "fuese una fiesta pagana y que la gente pudiese ir completamente cubierta". El historiador vilanovense Xavier López apunta que "en el fondo, el carnaval significa perder el control y el hecho de ir disfrazado, completamente tapado e irreconocible, era poco controlable para las autoridades".
Si bien es cierto que durante parte del franquismo se continuaron realizando actos propios del carnaval en ambas ciudades, tal palabra no era del agrado del régimen, de manera que lo que se celebraba, tanto en Vilanova como en Sitges, eran las llamadas 'Fiestas de Invierno'. En Vilanova, los 'Balls de Mascarots' se llevaban a cabo ya años atrás y las comparsas se recuperaron a finales de los años 50, aunque no era infrecuente que la policía requiriese quitarse la máscara a algunos para comprobar su identidad: "Más allá de estos dos actos, el corpus central del Carnaval, que va del 'dijous gras' al miércoles de ceniza sí se pierde durante el franquismo", recuerda el historiador López. Abdon Vidal participó en la salida de la primera carroza en Sitges en aquel año 76. Corrobora que algunos actos se hacían, aunque siempre a puerta cerrada: "De los saraos en la calle, nada de nada".

Imagen de la llegada del Rei Carnestoltes a Vilanova i la Geltrú en el Carnaval de 1976 / AJUNTAMENT DE VILANOVA I LA GELTRÚ
El pasado viernes, López moderó una mesa redonda en que se habló sobre la importancia histórica de la recuperación del 'Arrivo' y de las Danses de Vilanova en 1976. Participaron Bienvenido Moya y Francesca Roig, dos de los miembros de la Unió Vilanovina que, en febrero de aquel año, decidieron hacer volver al Rei Carnestoltes a la ciudad para que diese su discurso. "El sermón no era nada revolucionario, pero sí que era un texto escrito por ciudadanos que se opusieron a pasar por la censura", indica Moya. Hasta ese año, como Carnestoltes no podía venir, "enviaba al secretario, que hacía un sermón interno", rememora Roig.
Recuperar la herencia generacional
En Sitges, explica Carles García, presidente de la comisión del carnaval, unos cuantos socios del Retiro pusieron el valor necesario en febrero de 1976 para sacar la primera carroza a la calle tras 40 años de barbecho fiestero: "Bueno, aquello era más bien un camioncito con cuatro palmeras, pero era lo que se podía hacer", relata. Sofia Borja fue una de ellas: "Salimos con unas señales de tráfico hechas con cartón y madera. Muchos se disfrazaron con sábanas pintadas aquella misma tarde". Borja apunta que, antes de sacar la carroza, había mucha "incertidumbre" entre los socios de la entidad. Como organizadores, no tenían claro cómo podía responder la policía, pero se liaron la manta a la cabeza. "Total, ¡no vamos a hacer daño a nadie!", rememora Abdon Vidal.

Merengada de 'dijous gras' en Vilanova i la Geltrú, más tarde de lo habitual / Ray Molinari / Ajuntament de Vilanova i la Geltrú
Pese a los miedos, la jugada salió redonda en ambas ciudades. "A lo largo del recorrido, la gente se iba sumando, disfrazada, y al final éramos muchos más", recuerda Borja desde Sitges. "Fue muy emocionante, a la vuelta los músicos tocaron en la pista, que estaba ya llena de toda la gente que se atrevió a salir ―añade Abdón Vidal―. Solo queríamos enseñar alegría y desmadre, no a hacer gamberradas, sino a demostrar que queremos hacer lo que nos dé la gana sin molestar a nadie".
Bienvenido Moya, otro de aquellos que tomó parte en el hito, explica que en Vilanova los vecinos que se unieron acabaron llenando la plaza. "Fue un acto muy emotivo, la ciudad se sumó a lo que proponíamos, que era tomar la calle". "La gente estaba encantada de la vida, nuestros padres y abuelos nos explicaban cómo era el carnaval antes de la guerra, así que poder recuperarlo fue un gran éxito", recuerda Francesca Roig. Los cuatro 'carnavaleros' coinciden en señalar que aquello fue "un estallido de libertad".
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