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Alerta roja

Mar sin apenas oleaje y pocos paseantes a causa de la borrasca Nils en las playas de Barcelona: "Esto no es viento"

La ventisca no ha avivado las olas en la Mar Bella y el Bogatell, donde furgones de la Guardia Urbana vigilan mientras menos paseantes y corredores de lo habitual mantienen la rutina

Última hora de la alerta roja por fuerte viento en Catalunya, hoy en directo

Unas personas pasean con sus perros esta mañana en la playa del Bogatell, en Barcelona, durante el temporal de viento provocado por la borrasca Nils.

Unas personas pasean con sus perros esta mañana en la playa del Bogatell, en Barcelona, durante el temporal de viento provocado por la borrasca Nils. / FERRAN NADEU

Jordi Ribalaygue

Jordi Ribalaygue

Barcelona
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Dentro de las recomendaciones para evitar accidentes por la ventisca de este jueves, el Ayuntamiento de Barcelona ha aconsejado evitar acercarse a las playas de la ciudad para no tentar a la borrasca Nils. Tras amanecer esta jornada excepcionalmente ventosa, furgones de la Guardia Urbana patrullan por el paseo marítimo que atraviesa del Bogatell a la Mar Bella. Vigilan en especial que nadie se adentre en los espigones. La alerta roja ha vaciado el contorno de las playas del distrito de Sant Martí, en que los golpes de viento resultan enojosos, si bien el mar está tranquilo, sin apenas oleaje que, por ahora, no está rompiendo en la orilla ni causando destrozos. El consistorio informa que, ante la situación, no ha activado el protocolo por mala mar, que sí causó destrozos en los recientes temporales que han azotado a la costa barcelonesa.

Un hombre pasea a su perro mientas otro corre entre las playas de la Mar Bella y el Bogatell, en Barcelona.

Un hombre pasea a su perro mientas otro corre entre las playas de la Mar Bella y el Bogatell, en Barcelona. / FERRAN NADEU

La alarma por viento ha disuadido a paseantes y otros habituales que suelen echar parte de la mañana frente al litoral. Aún así, y pese a las advertencias por mal tiempo, algunos irreductibles merodeaban frente a las playas tras despuntar el sol.

“Soy de Bretaña, en Francia, esto no es viento”, ha negado Morgan, nada inquieto mientras caminaba junto a su perro en la Mar Bella y el vendaval soplaba. “¿Si me parece brisa? No, no lo es, por supuesto, pero no es grave -evalúa-. Donde vive mi padre llegan a rachas de 150 kilómetros por hora, es lo normal. Veo una tontería que cierren los colegios. Me parece que los gobiernos están con miedo, por los daños de las últimas tormentas, y prefieren impedir que la gente salga y quitarles un poco de libertad en vez de que tomar un poco de riesgo. Pero es normal, no pasa nada”.

Una chica caminando por el paseo marítimo frente a la playa del Bogatell, en Barcelona, con un coche patrulla a su espalda.

Una chica caminando por el paseo marítimo frente a la playa del Bogatell, en Barcelona, con un coche patrulla a su espalda. / FERRAN NADEU

Jerónimo Ruiz ha respetado el paseo matinal que se toma tras dejar a su mujer en el trabajo. “Pero hoy lo voy a acortar, 20 minutos como mucho y para casa”, ha resuelto en el paseo marítimo, mientras las sirenas se encadenaban sonando de fondo. “Es un viento molesto para salir, pero sobre todo me sabe mal por el que le toque trabajar en la calle y exponerse a un problema”, ha recalcado.

Entrenamiento alterado

Pocos corredores han mantenido el entrenamiento sin alteración frente a las playas. Jake se ejercitaba poco después de las ocho de la mañana. “La verdad es que vuelvo ya para casa”, ha admitido. Ha justificado que participa en un maratón este fin de próximo fin de semana. “Este es mi último entrenamiento y solo llevo un kilómetro, muy poca cosa”, ha lamentado.

Un furgón de la Guardia Urbana patrullando frente a las playas del distrito de Sant Martí, en Barcelona.

Un furgón de la Guardia Urbana patrullando frente a las playas del distrito de Sant Martí, en Barcelona. / FERRAN NADEU

Roman, otro bretón en Barcelona, trotaba también a paso ligero mientras rayaba el día. “El viento no es un problema para correr, incluso está bien para entrenarse, aunque hay partes en que es excesivo esta mañana”, ha descrito. “Sobre todo molestan las hojas, me han caído unas cuantas en la cara -ha reconocido-. Es demasiado viento, pero no es terrible”.

Rubén, Inma y Ezequiel se han atrevido a bajar con los perros a la calle y a pisar la arena del Bogatell. Pese a alguna que otra bocanada con que la tempestad arrecia, no se han mostrado nada contrariados. “Aquí en la playa es donde mejor está, es mucho peor dentro de la ciudad”, ha distinguido Ezequiel. “Dudaba si iba a venir, pero he intentado no pasar por debajo de los árboles y, al llegar a la playa, se está perfecto, es de los mejores días”, ha valorado Rubén. “Los perros están más a gusto que otras veces, porque hoy hay mucha menos gente, no hay voley y pueden correr más”, ha apreciado Imma.

Puestos a comparar, es cierto que la costa luce menos trastocada que las calles. En dirección a la playa, las hojas, la broza y las ramas desprendidas -algunas de ellas, nada pequeñas- alfombraban distintos tramos de acera en la calle Bilbao, en el Poblenou. También se acumulan unas cuantas bicicletas tumbadas. La fuerza del viento ha derribado al menos tres contenedores en la calle Ramon Turró, además de algunos cubos en el parque del Poblenou, donde algunas tiendas de campaña están plantadas, dispersas.

Un hombre de mediana edad comprobaba esta mañana la tienda en la que se cobija, medio escondido entre unos arbustos cerca de la Mar Bella. "Está bien agarrada, pero el viento se me ha llevado la gorra", ha comentado, tras confesar que lleva algo más de un año en la calle. "¿Si ha sido una mala noche? Ha sido algo diferente, el viento me ha despertado un par de veces -ha dicho-. Pero ha habido noches más complicadas, como un día que llovió con hielo".

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