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Hasta 1.186,16 euros de media anual en España

Los hoteles y los supermercados son las actividades comerciales que más pagan por tasa de basuras

Los expertos critican el uso de factores indiciarios como la superficie de los locales para calcular el tributo de generación de residuos

CONTEXTO | Los comercios de algunos puntos del área de BCN pagaron hasta el triple de tasa de basuras en su primer año de obligatoriedad

FACTURA | Sube la factura del reciclaje: una nueva tasa de residuos irrumpe en las grandes ciudades de Barcelona

Una mujer tira la basura en uno de los contenedores de la ciudad. Foto archivo

Una mujer tira la basura en uno de los contenedores de la ciudad. Foto archivo / Manu Mitru

Manuel Arenas

Manuel Arenas

Barcelona
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Del mismo modo que la tasa de basuras no se tributa de manera homogénea en todos municipios, tampoco ocurre así entre tipos de comercios. Lo corrobora en estos términos el informe 'Las tasas de residuos en España 2025', elaborado por la Fundació ENT, el cual concluye que los supermercados y los hoteles son las tipologías comerciales que pagan tasas anuales más elevadas en España. Especialmente en las ciudades más pobladas; a medida que los habitantes disminuyen, también se suman a la ecuación de la mayor tributación los restaurantes.

El estudio concluye que, de media, los supermercados tributan 1.186,16 euros anuales en concepto de tasa de basuras, mientras que los hoteles abonan un recibo medio anual de 944,8 euros. Los restaurantes, por su parte, abonan de media 613,33 euros anuales. Cabe señalar que este estudio radiografía la tasa de residuos global que tributa cada comercio, incluyendo en esa cantidad tanto la recaudación municipal de cada ayuntamiento como la relativa al tratamiento de los residuos, que en el área de Barcelona realiza el Área Metropolitana de Barcelona (AMB). En 24.000 de esos comercios, de hecho, la tasa metropolitana se ha incrementado en unos 140 euros de media este mismo 2026.

La clave de la cuota comercial son los elementos que se tienen en cuenta para su cálculo, algo que decide cada ayuntamiento. Del estudio de ENT se extrae que la práctica más extendida en el mundo municipal es combinar los factores del tipo de actividad comercial y la superficie que ocupa cada local. Y, tal y como ocurre en el segmento doméstico, el debate está servido por la naturaleza indiciaria de estos factores en relación a la generación de residuos de cada comercio.

"La crítica a la tasa de residuos domiciliarios se puede trasladar a la recogida de residuos comerciales", afirma Benjamí Anglès, profesor de Derecho Financiero y Tributario de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) que sigue la actualidad de la tasa. El jurista se refiere específicamente a la utilización de la superficie de los comercios como factor para calcular la tributación de la tasa: cuanto más grandes son los locales, más residuos se presume que van a generar.

"Podríamos decir otra vez que la distribución de la recaudación total entre los contribuyentes sería injusta porque no tiene en cuenta la generación real de residuos y porque no incentiva la mejora del reciclaje, pues aunque los contribuyentes reciclasen más y mejor, eso no afectaría a la cuota de la tasa, que se mantendría igual", asegura Anglès. No es el caso, no obstante, del Ayuntamiento de Barcelona: "Según su ordenanza, la cuota se determina a partir del volumen (en litros) de residuos generados cada día o semana, de manera que, quien más basura genera, más paga", rubrica el académico.

La mayor presión sobre los hogares

El dictament de ENT advierte de una importante singularidad de la tasa de residuos comercial: a diferencia de la cuota que pagan los hogares, los comercios tienen alternativa de contratar para el servicio a una empresa dedicada a la gestión de residuos, de manera que el importe se recauda a solicitud del comercio interesado a través de la figura del precio público, que también exige la cobertura total del coste del servicio. Éste es el caso del Ayuntamiento de Barcelona.

"Desde el punto de vista legal, los residuos comerciales se han ido desvinculando de la obligatoriedad del servicio de recogida por parte de los municipios, dando así la opción de contratar gestores privados", rubrica el informe dirigido por el doctor en Ciencias Ambientales Ignasi Puig. A ojos del profesor Anglès, esta figura repercute en una menor presión de la contribución por la generación de residuos en los comercios, que no están obligados a pagar la tasa del ayuntamiento (como sí lo están los hogares).

"En el caso de los residuos comerciales existe una alternativa a tener que pagar una tasa injusta —por la forma de repartirla—, siempre y cuando el servicio privado lo haga más barato y tenga en cuenta la basura generada", sintetiza Anglès, que lamenta la falta de esta alternativa con respecto a los hogares: "Los ciudadanos son 'captivos' del único servicio disponible que ofrece con carácter obligatorio cada ayuntamiento".

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