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Hallazgos arqueológicos

Las obras del futuro CAP del Raval destapan restos de hace siete siglos que reescriben la historia del centro de Barcelona

Las exploraciones han hallado hornos medievales no documentados bajo la capilla de la Misericòrdia, pertenecientes a un taller desconocido que existió antes de que se construyera la Casa de la Misericòrdia, una institución clave en el pasado de la ciudad

Las obras de la Rambla dejan al descubierto un tramo de casi 50 metros de la muralla medieval del siglo XIV

Trabajos arqueológicos dentro de la antigua capilla de la Misericòrdia, que se convertirá en el nuevo CAP del Raval Nord, en Barcelona.

Trabajos arqueológicos dentro de la antigua capilla de la Misericòrdia, que se convertirá en el nuevo CAP del Raval Nord, en Barcelona. / Ferran Nadeu

Jordi Ribalaygue

Jordi Ribalaygue

Barcelona
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El nuevo ambulatorio del Raval se construirá sobre restos con al menos siete siglos de historia, si no más. De no fallar los pronósticos, el reivindicado Centro de Atención Primaria (CAP) del Raval Nord debe estar acabado hacia inicios de 2028 para trasladar los servicios médicos del antiguo dispensario antituberculoso a la desacralizada capilla de la Misericòrdia, objeto desde hace un año de excavaciones arqueológicas que han destapado sorpresas bajo el pavimento del templo, erigido en el 1884. Lo que ha visto la luz se trata de un “yacimiento excepcional”, de una “relevancia singular” que “reescribe” la historia de esa zona de Ciutat Vella, afirman los arqueólogos del ayuntamiento. El principal descubrimiento han sido unos hornos datados entre el siglo XIV y el siglo XV, prueba de que esa zona de la ciudad estuvo ocupada mucho antes de lo que se creía hasta ahora, al fundarse el hospital y hospicio de la Casa de la Misericòrdia en 1581.

A falta de acabar de confirmarlo, se cree que esos fogones que aparecieron hace un par de semanas formaban parte de un taller dedicado a fabricar cerámica o piezas para la construcción. “Hemos localizado restos desde el siglo XIV hasta la actualidad, lo que no sabíamos es que encontraríamos hornos medievales”, apunta Xavier Maese, técnico del Servicio de Arqueología de Barcelona. Maese expone que se han localizado otros fogones dispersos de la misma época en Barcelona, pero era inesperado que surgieran bajo la nave de la capilla de la Misericòrdia. “El Raval no se urbanizó como tal hasta hasta el siglo XVII, antes de que hubiera casas hubo jardines, hospicios y hospitales”, ilustra.

Vestigios de cerámica datados entre el siglo XV y el siglo XVIII hallados en las exploraciones en la antigua capilla de la

Vestigios de cerámica datados entre el siglo XV y el siglo XVIII hallados en las exploraciones en la antigua capilla de la / FERRAN NADEU

En el mismo estrato se ha encontrado cerámica valenciana de importación del siglo XV, lo que ha permitido datar de cuándo son los fogones. No queda rastro de lo que se produjo tanto en los dos hornos localizados -de dos metros por dos metros con 15 centímetros de diámetro- como en los restos de otro rectangular. “Eran hornos con una vida corta, se estropeaban rápidamente y era mejor hacer uno nuevo que arreglarlo”, comenta Jordi Ramos, arqueólogo territorial de Barcelona. Añade que es lógico que un taller cerámico se instalará en el lugar. “Había arcilla y agua”, justifica.

Se estima que fueron abandonados tras ser amortizados -quizá tras no más de 10 años de construirse- y probablemente se plantó encima un campo agrícola antes de que el terreno se edificara entre los siglos XVI y XVII. El primer inmueble que allí se erigió fue anterior a la Casa de la Misericòrdia, del que han subsistido muros, pavimentos y estancias, además de la fuente que brotó en medio de la capilla. Una ampliación del hospicio se construyó a partir de finales del siglo XVII, luego derribada para alzar el templo.

Vajillas, baldosas y una vinagrera

Además, han aflorado restos de vajillas y baldosas de los siglos XV a XVIII, incluida una vinagrera. Habrían formado parte del ajuar de la Casa de la Misericòrdia. “Son de calidad, quien las trajo tuvo que ser gente con poder económico”, evalúa Maese.

Restos hallados en las excavaciones de la antigua capilla de la Misericòrdia, en el barrio del Raval, en Barcelona.

Restos hallados en las excavaciones de la antigua capilla de la Misericòrdia, en el barrio del Raval, en Barcelona. / FERRAN NADEU

Las excavaciones se iniciaron en enero de 2025 y se intensificaron a partir de junio, con un equipo de hasta ocho arqueológos. Se compaginan con los trabajos de fundamentación del futuro CAP, sin que por ahora se apunte ningún posible retraso en la inauguración del ambulatorio debido a las exploraciones. “La arqueología forma parte de la obra”, defiende Maese. La estructura y los muros de la capilla de la Misericòrdia se mantendrán en el próximo ambulatorio.

Las perforaciones bajo el subsuelo son necesarias para abrir una planta subterránea, lo que ha llevado parejo que se indagara en la historia del lugar. Las estructuras localizadas no se conservarán. De hecho, ya se han desmontado muros y construcciones que han sido documentados y de los que se han tomado muestras para análisis. Los vestigios se han enviado al almacén que el servicio de arqueología dispone en la Zona Franca. Los hallazgos no se prevén exponer en el próximo CAP.

Trabajos de arqueología dentro de la antigua capilla de la Misericòrdia, en el barrio del Raval, en Barcelona.

Trabajos de arqueología dentro de la antigua capilla de la Misericòrdia, en el barrio del Raval, en Barcelona. / FERRAN NADEU

“Hemos encontrado monedas, metales y mucha cerámica”, explica Daniel Vázquez, uno de los directores de la intervención de la empresa Arqueòlegs.cat. Vázquez comenta que han encontrado “estructuras de múltiples fases constructivas”. De hecho, antes de escarbar hasta dar con los hornos, se halló justo encima una fuente ornamental y un depósito, que se datan entre finales del siglo XVI y finales del XVII. También emergieron los restos de la edificación anterior a la capilla, perteneciente también al complejo de la Casa de la Misericòrdia y que se arrasó para levantar el templo. “La capilla reutilizó muros y construcciones de los edificios anteriores”, resalta Vázquez.

Las prospecciones no han acabado. Los arqueólogos calculan hurgar hasta un metro y medio más de profundidad antes de dar por acabados los trabajos. Estiman entre dos y tres meses más de labores, aunque dependerá de lo que salga del suelo. No se descarta que puedan asomar restos romanos e, incluso, prehistóricos. “Es una incógnita, en la fase de obras pueden salir más cosas”, recuerda Maese.

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