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Barcelona Global

Leonardo Velásquez, 32 años, científico de datos, colombiano: "Barcelona es un amplificador de oportunidades si eres un trabajador ambicioso"

Asi Burak: "Pocas ciudades combinan el estilo de vida y la creatividad como barcelona"

Leonardo Velásquez

Leonardo Velásquez / Cedida a El Periódico

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Leonardo Velásquez es un colombiano de 32 años, criado en Bogotá en el seno de una familia diversa, marcada por la migración y los múltiples orígenes regionales que reflejan la historia reciente de Colombia. Actualmente, vive en Barcelona, ciudad que ha influido en su mirada sobre la identidad y la diversidad. Allí ha consolidado una carrera en innovación, estrategia y tecnología, trabajando con empresas globales y liderando hoy proyectos de insights de mercado y estrategia de producto en CoinsPaid, integrando inteligencia artificial, diseño y negocio.

¿Por qué escogiste Barcelona?

Hice mi intercambio universitario aquí hace diez años y conecté profundamente con la ciudad. En ese entonces trabajé en un proyecto social sobre vivienda en un antiguo edificio bancario ocupado, el Guernika, en el Raval, liderado por la ETSAB. Fue una ventana para entender las dinámicas sociales y de vivienda que definen a Barcelona.

Me gustó tanto el proyecto, no por su forma, sino por su trasfondo, que supe que volvería. Pasaron cinco años, ya estaba centrado en la tecnología y la innovación, y Barcelona brillaba aún más. Así que hice el salto.

¿Qué aspectos de la ciudad destacarías como positivos?

Barcelona es un amplificador de oportunidades si eres un trabajador ambicioso. Tiene una energía que impulsa, un ecosistema que te reta y te recompensa. Si vienes con propósito, la ciudad te devuelve el doble.

Aquí he encontrado el equilibrio entre lo profesional y lo humano, entre el rigor y la creatividad. Tiene historia, naturaleza, belleza, cultura y sol. Es magnética y encantadora: una ciudad que inspira y atrapa.

¿Y qué aspectos crees que se deben mejorar?

Barcelona, como toda ciudad viva y compleja, enfrenta grandes desafíos. El acceso a la vivienda se ha convertido en una barrera real para mi generación: cuando tener un hogar digno se vuelve un lujo, la ciudad pierde parte de su esencia. No es solo un problema económico, sino también social y cultural.

A esto se suma la precariedad salarial, sobre todo entre jóvenes cualificados, que muchas veces trabajan para empresas extranjeras o terminan yéndose por falta de condiciones competitivas. Es un problema estructural que, si no se aborda, puede erosionar el talento local. También creo que la ciudad debe repensar su relación con el turismo. El modelo actual, basado en el volumen, tensiona la vida cotidiana y encarece servicios básicos. Barcelona podría liderar un turismo más sostenible, cultural y tecnológico, que aporte riqueza sin diluir la identidad de sus barrios.

¿Qué es lo que más echas de menos de Colombia?

La espontaneidad y la alegría de mi gente. Con el tiempo he encontrado algo de eso aquí, pero Colombia tiene una vibra única: es un país donde la gente te saluda incluso cuando vas a la panadería. Esa calidez cotidiana te acompaña siempre. Ojalá quien lea esto se anime a conocerla y sentir esa energía de primera mano.

¿Cómo imaginas la Barcelona de los próximos años?

Sueño con una Barcelona más conectada con América Latina, donde la innovación y la creatividad sirvan de puente entre culturas. Creo que somos regiones profundamente compatibles: compartimos una visión emocional de la vida, una forma de entender el trabajo que combina rigor y pasión.

Barcelona es un lugar donde las ideas encuentran su hogar, y me gustaría pensar que, junto a muchos otros, crearemos el cambio que soñamos, paso a paso, proyecto a proyecto, con la ilusión de construir aquí, en esta ciudad, la obra de nuestra vida. Me inspira pensar que Gabriel García Marquez, se formó aquí, me hace mucha ilusión replicar esa historia.