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Siniestralidad viaria

El cruce más peligroso de Barcelona acumula 18 accidentes en un año: “Pasar el semáforo es jugarte la vida”

La confluencia de la Gran Via con Selva de Mar concentra el mayor número de siniestros en los últimos meses, con varios choques ocurridos en un tramo con giro a la izquierda en el lado de montaña

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El cruce más peligroso de Barcelona acumula 18 accidentes en un año

El cruce más peligroso de Barcelona acumula 18 accidentes en un año / JORDI COTRINA

Jordi Ribalaygue

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Barcelona
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Una furgoneta da un acelerón antes de que el semáforo se ponga en rojo a media mañana en el lateral de la Gran Via de les Corts Catalanes, en Barcelona. Atraviesa el cruce de la calle Selva de Mar a gran velocidad para seguir en dirección hacia la plaza de Glòries, sin torcer a la izquierda, como obliga el carril por el que se desplaza. “Se ve muchas veces al día que un listo se equivoca, acelera y sigue recto, cuando el de su derecha podría girar y embestirlo”, advierte Eloy Ovejas, vecino de la Gran Via a su paso por el distrito de Sant Martí. Según datos del Ayuntamiento de Barcelona, se produjeron 18 accidentes con heridos en la confluencia de la avenida con Selva de Mar en 2025. Fue el lugar con más siniestralidad de la ciudad.

Aunque este último año se haya coronado por encima de otros 21 tramos en la capital que acumularon también más de una decena de siniestros con lesionados, esa parte de la Gran Via no ha surgido de repente como una zona comprometedora para los conductores. “Pasa y sigue pasando, es una constante desde hace mucho tiempo, un punto muy negro”, define Ovejas.

Punto negro con más accidentes el 2025

El residente muestra las señales aún visibles de los últimos trompazos en la intersección. En el puente con el que Selva de Mar franquea por encima de la C-31, una barra de protección a ras de acera está medio desencajada y cubierta con una cinta roja y blanca, indicativa de un topetazo reciente. “Es una barbaridad, el golpe tuvo que ser terrible para levantar la valla”, intuye Ovejas.

También queda rastro del impacto de un automóvil contra un extremo de la baranda que se asoma sobre el paso soterrado de la autovía. “Se llevó hasta el semáforo, tuvieron que paralizar la Gran Via… No hará ni un par de meses”, cuenta el vecino. “El que se chocó era un coche guapo, pero quedó destrozado”, completa. “Y, hace dos años, hubo otro que se llevó las bicicletas por delante”, remata, señalando la estación del Bicing del lado montaña de la avenida.

“Que chafe una barandilla me da igual, lo malo sería que estés con tu hijo esperando en el paso de cebra y que el coche se os llevara por delante”, teme el residente. “Pasar ese semáforo es jugarte la vida, porque ahí se forma un galimatías”, alerta.

Un automóvil volcado

Consultado por EL PERIÓDICO, el Ayuntamiento de Barcelona no ha precisado por ahora una medida concreta para tratar de apaciguar el riesgo en Gran Via con Selva de Mar. La Asociación Amics de la Gran Via propone que se destine presencia permanente de agentes de la Guardia Urbana o instalar un radar para regular el tráfico.

El consistorio afirma que los 18 accidentes ahí localizados en 2025 no fueron graves y los compara con los 6.835 registrados en toda la ciudad durante el año pasado. La siniestralidad viaria en la ciudad causó 8.320 heridos leves, 246 de gravedad y 11 fallecidos.

El cruce más peligroso de Barcelona acumula 18 accidentes en un año

El cruce más peligroso de Barcelona acumula 18 accidentes en un año / JORDI COTRINA

Ricardo López es quiosquero y, desde el puesto donde sirve periódicos y cafés, tiene una panorámica privilegiada del cruce que se ha revelado como el más peligroso de la red viaria barcelonesa en los últimos 12 meses. “Llevo un año aquí y quizá he visto 30 o 40 golpes”, recuenta. “He visto igual de coches como de motos, aunque normalmente son choques entre carros -dice, refiriéndose a los automóviles-. El más espectacular fue un carro que llegó a voltearse. El conductor alcanzó a salir bien”.

Los porrazos se han repetido en las últimas semanas. “Ha habido un par”, prosigue López. “En uno, un coche recibió un golpe muy fuerte por detrás, la conductora pudo salir y la atendieron en la ambulancia”, relata.

“‘¡Pam!’, otra vez...”

“Cada dos por tres tienen que venir las ambulancias”, corrobora Juan Pascual, que vive justo en la esquina de Gran Via con Selva de Mar. “Desde casa oigo ‘¡pam!’, y otra vez… Suele pasar una vez por semana”, calcula.

El punto crítico se halla en el lado superior de la avenida, donde existen tres carriles. El primero de ellos obliga a girar a la izquierda y el del medio da opción a tumbar también a la izquierda por Selva de Mar o continuar derecho por la Gran Via. El primer carril señala el giro obligatorio con una marca sobre la calzada a unos 50 metros del cruce. Al borde de la esquina, hay un cartel que indica el sentido de la marcha de cada una de las vías de circulación. Infringir el giro obligatorio expone a una colisión con el vehículo que se incorpora desde el carril contiguo.

“Está muy mal señalizado”, opina Pascual. “Cuando uno se da cuenta al final que debe girar, se lo come sin querer… Los golpes que se llevan las motos son una pasada”, atestigua. "También hay gente que no respeta las señales", agrega Ovejas.

Pascual confiesa que anda con tiento cuando debe tomar ese giro. “No me fío, ahí hay mucho lío… Llevo mucho cuidado, más si voy con mi nieta”, admite. Ovejas coincide con él: “Ahora mismo están siendo accidentes de coche sin muertos, pero lo que más temo es que haya daños personales, niños incluidos. Hay que intentar solucionarlo, sí o sí”.

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