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Fraude en los 'park & go'

"No sé dónde ha estado mi coche": cómo los aparcamientos fantasma engañan a clientes en el aeropuerto de Barcelona

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Un aparcacoches (izquierda) entrega el coche a un cliente (derecha) en la T2 del aeropuerto. El vehículo ha estado estacionado en la calle.

Un aparcacoches (izquierda) entrega el coche a un cliente (derecha) en la T2 del aeropuerto. El vehículo ha estado estacionado en la calle. / Ferran Nadeu / EPC

Gisela Macedo

Gisela Macedo

El Prat de Llobregat
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Es un día cualquiera en una calle del polígono que hay junto al aeropuerto de Barcelona-El Prat. Naves de logística, descampados, silencio. Nada fuera de lo común, hasta que uno se detiene a observar más al detalle. Llega un coche con dos hombres. Rápidamente, uno de ellos se baja y se sube a otro vehículo que está aparcado. Lo desaparca y el otro estaciona en su lugar. EL PERIÓDICO, testigo de la maniobra, comprueba a continuación que el coche recién desaparcado va rápidamente hacia el 'parking express' de una de las terminales del aeropuerto.

Minutos después, aparecen dos viajeros con sus maletas. Reciben la llave, suben al coche y se disponen a irse. Han contratado un servicio de 'park&go'. Creen que su vehículo ha pasado días en un aparcamiento “cerrado y vigilado 24 horas”, tal como prometía la web donde reservaron. Pero no. Su coche ha dormido en la calle, entre naves y descampados, sin cámaras, sin control y sin seguro.

Instalaciones de la empresa aparc&go en las inmediaciones del aeropuerto de El Prat. El sector reclama mayor control ante la proliferación de parkings ilegales en la zona.

Un aparcacoches recoge un vehículo aparcado en la calle cerca del aeropuerto. / Ferran Nadeu / EPC

Instalaciones de la empresa aparc&go en las inmediaciones del aeropuerto de El Prat. El sector reclama mayor control ante la proliferación de parkings ilegales en la zona.

El coche que estaba aparcado en la calle, entrando en la T2 para ser entregado al cliente. / Ferran Nadeu / EPC

El Prat de Llobregat 22/01/2025 Reportaje sobre aparcacoches ilegales en el aeropuerto. En la foto, un hombre que hace fotos al vehículo para certificar el buen estado (izquierda) entrega el coche a un cliente francés (derecha) en la T2 del aeropuerto Fotografía de Ferran Nadeu

El aparcacoches (izquierda) entrega el coche a un cliente francés (derecha) en la T2 del aeropuerto de El Prat. / Ferran Nadeu / EPC

La escena se repite decenas de veces cada día en el aeropuerto. Y en temporada alta —Navidad, Semana Santa y verano—, se multiplica hasta convertir los alrededores de El Prat en enormes parkings clandestinos al aire libre.

En 2025, el aeropuerto de Barcelona-El Prat batió su récord con 57,5 millones de pasajeros, con máximos históricos también en operaciones y carga aérea, superando ya las cifras prepandemia. Una gran ciudad cuya actividad nunca para y, a su alrededor, afloran negocios que operan de forma fraudulenta.

Coches por todas partes

En estas calles del entorno del aeropuerto se ven más coches que personas. Muchos tienen matrícula francesa o andorrana. No es casualidad: las plataformas de 'park&go' explican que buena parte de sus clientes vienen del sur de Francia o del Principado, porque les sale más barato volar desde Barcelona y pagar aquí el aparcamiento.

En algunos descampados de El Prat y Sant Boi, donde durante los picos de tráfico los vehículos se acumulaban durante días, la policía ha colocado bloques de hormigón tipo 'New Jersey', para impedir el estacionamiento. Pero el problema no ha desaparecido, simplemente se ha desplazado a otras calles del polígono. Cuando la zona más cercana al aeropuerto se satura, los aparcacoches pirata se desplazan a otros logares como el sector Mas Blau o centros comerciales cercanos.

Instalaciones de la empresa aparc&go en las inmediaciones del aeropuerto de El Prat. El sector reclama mayor control ante la proliferación de parkings ilegales en la zona.

Barreras de seguridad New Jersey para impedir empresas estacionen coches de sus clientes / Ferran Nadeu / EPC

“Lo barato sale caro”

En el parking express de la terminal, hablamos con los dos hombres a quienes acaban de devolver su coche. Son dos primos franceses que han volado desde Barcelona. “Lo he reservado a través de la web de Parkos”, explican. Se trata de una plataforma online para comparar y reservar aparcamientos en aeropuertos. Algunos de los que aparecen son legales y muchos otros, no.

Les mostramos dónde ha estado su coche aparcado. No sabían que su vehículo había estado en la calle. Han pagado 34 euros por cuatro días, con servicio de aparcacoches en la terminal. “Lo barato sale caro”, reflexiona uno de ellos. “No es la primera vez que usamos estas plataformas, pero nunca nos habían dicho que lo dejaban así”.

Charlando, uno de los dos clientes recuerda otra experiencia: “En una ocasión me citaron para dejar el coche en el aparcamiento de un centro comercial al lado del aeropuerto. Me pareció raro, pero no le di más importancia”, cuenta. Y añade: “No creo que volvamos a contratar estos servicios. Nunca hemos tenido problemas, pero, si le pasara algo al coche, no se harán responsables", concluyen. Este diario se ha puesto en contacto con la plataforma Parkos sin obtener respuesta.

Los dos jóvenes muestran a este diario el e-mail de confirmación de la reserva de Parkos, donde al final, aparece el nombre del proveedor elegido: 'Good Parking'. En internet, esta presunta empresa pone como dirección de su aparcamiento el del centro comercial Vilamarina, en Viladecans. En Google, aparecen decenas de reseñas negativas. Los clientes denuncian desde usos indebidos del coche hasta daños de los que nadie se hace responsable.

“En lugar de traernos nuestro vehículo al aeropuerto, vinieron a buscarnos con el coche de otro cliente. Cuando nos entregaron el nuestro había cajas de pizza, una botella de Coca-Cola, servilletas y el asiento del copiloto totalmente tumbado, como si hubieran dormido en él”, cuenta una usuaria en las reseñas. “Me devolvieron el coche con la luna rota y nadie se hace cargo”, lamenta otro. “Cuando vinieron a entregarme el coche, además de llegar 50 minutos más tarde, ¡vimos que estaban trayendo a otros pasajeros con mi coche! Son unos estafadores”, denuncia otra usuaria. Varios testimonios similares se suceden en las valoraciones.

“Mientras no pase nada…”

Pocos minutos después de despedirnos de los primos, presenciamos otra entrega en el mismo punto. Esta vez, a una familia. Al preguntarles si saben dónde ha estado su coche, responden que no. Han contratado un servicio de 'park & go', pero desconocen incluso la ubicación del supuesto aparcamiento privado donde, en teoría, habría estado estacionado y vigilado el vehículo. Cuando les explicamos cómo operan estas falsas empresas, el conductor no se muestra especialmente alarmado: “Me han cobrado 34 euros por cuatro días. De momento me sale a cuenta. No he tenido ningún incidente”. Para este cliente, el ahorro compensa el riesgo.

Cabe recordar que, aunque hay decenas de operadores fraudulentos operando, sí hay empresas legales que ofrecen correctamente estos servicios en el entorno de El Prat y que denuncian las malas prácticas por generar desconfianza y competencia desleal. EL PERIÓDICO, en colaboración con una de ellas, explica cuatro claves a tener en cuenta para diferenciar un 'park & go' fantasma de uno legal.

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