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De la Barcelona metropolitana y las Terres de l'Ebre

Las carencias del transporte público lastran a la Catalunya rural: seis de cada diez desplazamientos se hacen con vehículo privado

Un informe del Institut Metròpoli insta a reducir la brecha entre la movilidad urbana y la de de núcleos menos poblados

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Colas de usuarios en autobuses interurbanos.

Colas de usuarios en autobuses interurbanos. / Manu Mitru / EPC

Manuel Arenas

Manuel Arenas

Barcelona
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El uso del transporte público cae a medida que el foco se aleja de la primera corona del Área Metropolitana de Barcelona (AMB). Mientras en el perímetro metropolitano hasta ocho de cada diez desplazamientos (80%) se realizan en transporte público, bicicleta o a pie, la proporción cae a la mitad en los entornos rurales. Al punto de que entre el 55% y el 65% de los desplazamientos diarios de mayores de 16 años en la Catalunya rural, es decir, seis de cada diez traslados, se llevan a cabo en vehículo privado, concluye un nuevo estudio que por primera vez compara los patrones de movilidad rurales con respecto a los urbanos en el territorio catalán.

El informe, elaborado por el Institut Metròpoli por encargo de asociaciones de municipios y la propia Autoritat del Transport Metropolità de l'Àrea de Barcelona (ATM), radiografía con datos cómo los entornos rurales de la provincia de Barcelona y Terres de l'Ebre sufren las carencias del transporte público que, consecuentemente, revierten en una elevada utilización del vehículo privado. Estadísticamente, el dictamen infiere que tan sólo entre el 2% y el 4% de desplazamientos se realizan en transporte público en municipios rurales, una proporción que logra alcanzar el 8% en las denominadas urbanizaciones de baja intensidad, más próximas al núcleo metropolitano.

Los territorios que entran en juego en la investigación sobre movilidad, que analiza los años 2019 y 2023, son dos: el ámbito del Sistema Integrado de Movilidad Metropolitana de Barcelona (SIMMB), equivalente a la demarcación de Barcelona, y las Terres de l'Ebre. Esta delimitación geográfica se debe a que en el resto de ámbitos de Catalunya todavía no estaban cubiertos por encuestas en el momento de redacción del estudio.

La tesis de la dependencia del vehículo privado en los entornos rurales queda ratificada en el informe por el conocido como índice de motorización. Al tiempo que las áreas rurales de la Gran Barcelona y Terres de l'Ebre registran más de 1.000 vehículos por cada 1.000 habitantes, la primera corona metropolitana queda limitada a menos de 600 vehículos por cada 1.000 habitantes. Un peso del coche que se agrava por la circulación de más vehículos contaminantes (sin etiqueta ambiental o con etiqueta B) en los municipios rurales de Barcelona que en la primera corona, donde se ha producido una mayor renovación de la flota. Este escenario acarrea, argumenta el informe, un mayor impacto ambiental de las emisiones por persona.

En el ámbito rural, las oportunidades de política pública pasan por "reforzar servicios de transporte público interurbano por carretera con estándares mínimos de oferta; continuar desplegando el transporte a demanda; aprovechar el transporte escolar como columna vertebral de la movilidad colectiva rural; y completar la integración tarifaria en toda Catalunya y el despliegue de vehículo a un despliegue de vehículos", incide el Institut Metròpoli. Las entidades detrás del estudio son las siguientes: la Associació d’Iniciatives Rurals i Marítimes de Catalunya (ARCA): la Associació Catalana de Municipis (ACM); el Pla Estratègic Metropolità de Barcelona (PEMB); la ATM; y la Associació de Municipis per la Mobilitat i el Transport Urbà (AMTU).

Una oferta de transporte público "inadecuada"

La investigación metropolitana evalúa también cualitativamente las respuestas de los usuarios en las conocidas como Enquesta de mobilitat en dia feiner (EMEF). Un ejemplo es que compara que, mientras el 61% de la población que vive fuera de la primera corona de Barcelona asegura que el principal motivo para no utilizar el transporte público es que la oferta "es inadecuada", en el ámbito metropolitano predominan las respuestas de “no lo necesito” o la preferencia por el vehículo privado. Consecuentemente, el transporte público suspende en el mundo rural y aprueba con notabe en el área de Barcelona.

Los tiempos de viaje son otro factor clave: los desplazamientos en transporte público superan habitualmente a la hora, muy por encima de los aproximadamente 20 minutos del vehículo privado. Tan clave es el tiempo que el informe asegura que un 7% de la población de la provincia barcelonesa afirma haber dejado o declinado un trabajo por problemas con el transporte; fuera de la primera corona, por otra parte, "las diferencias por sexo se hacen visibles" y "los jóvenes son el grupo de población más afectado particularmente en las urbanizaciones de baja densidad y en las ciudades medias".

Es importante tener en cuenta que, fuera de la primera corona metropolitana de Barcelona, la proporción de actividades que se realizan dentro del mismo municipio se limita a un 45%, lo que implica desplazarse a menudo fuera del municipio para cubrir las necesidades cotidianas. Esto supone que las distancias recorridas por persona de estos territorios sea más del doble en comparación con las de la primera corona metropolitana de Barcelona.

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