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La Administración local

Un mes sin nuevas consultas de extranjería en Barcelona: el SAIER cambia de gestores a las puertas de la regularización de inmigrantes

ABD, CITE y AMIC, que no se presentaron o perdieron los nuevos concursos, serán relevadas por otras organizaciones

Seis claves de la regularización de 500.000 inmigrantes: beneficiarios y requisitos del pacto entre Gobierno y Podemos

La sede del SAIER, en la calle de Tarragona, en una imagen de archivo.

La sede del SAIER, en la calle de Tarragona, en una imagen de archivo. / Elisenda Pons

Toni Sust

Toni Sust

Barcelona
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El modelo de atención a los inmigrantes del Ayuntamiento de Barcelona ha vivido en las últimas semanas una revolución anunciada, que ha llevado a que las principales entidades que se ocupaban de las distintas áreas del Servicio de Atención a Inmigrantes, Emigrantes y Refugiados (SAIER), y que llevaban décadas haciéndolo, hayan quedado fuera del servicio o estén cerca de hacerlo.

No son relevos de última hora, responden a lo que las entidades consideran una modificación de planteamiento, que incluye cambios de relación, de convenios a concursos en la mayoría de los casos, y condiciones económicas que estas entidades consideran inasumibles. Como prueba, fuentes de estas organizaciones subrayan que por lo menos dos de los concursos de áreas del SAIER que tuvieron lugar durante 2025 quedaron desiertos.

Las entidades ‘caídas’

Las entidades que no seguirán en el servicio son la Asociación Bienestar y Desarrollo (ABD), encargada de la atención inicial, lo que se conoce como el ‘front office’, la primera puerta que se encuentran los extranjeros cuando se dirigen a la administración municipal a su llegada a Barcelona y desde donde son redirigidos en función de sus necesidades; el Centro de Información para Trabajadores Extranjeros (CITE), vinculado con CCOO y encargado de todas las gestiones relacionadas con la ley de extranjería, y la Asociación de Ayuda Mutua de Inmigrantes en Cataluña (AMIC), vinculada con UGT y que se encarga de la homologación de títulos y cuestiones de formación.

Junto a estas tres áreas, el SAIER consta de la atención social, que asume Creu Roja; de los cursos de catalán, de los que se encarga el Consorci de Normalització Lingüística, y de cuestiones jurídicas que afronta el Col·legi d’Advocats de Barcelona. Creu Roja, el consorcio y el colegio siguen en el servicio.

500 personas al mes

La situación que vive el SAIER presenta dos dimensiones que estos días han merecido la atención y la preocupación entre entidades sociales del campo de la extranjería. Por un lado, el día a día, y por otro, el debate de fondo sobre el modelo del SAIER. En el frente diario, se ha generado un vacío desde que el CITE dejó de operar, el 31 de diciembre, al consumirse el periodo previsto en el último convenio anual que cerró.

El CITE atendía aproximadamente a medio millar de personas cada mes. A las que pedían una consulta se les daba hora para un mes o un mes y medio después. Durante todo enero, solo se ha atendido consultas de urgencia, pero no nuevos casos. “Todas las personas que se han dirigido al SAIER han recibido respuesta”, explican fuentes municipales, que concretan cómo se ha hecho. La entidad FICAT ha asumido desde enero los casos urgentes, y un abogado del SAIER atiende desde este mes de febrero casos de seguimiento. Al resto de los que se han dirigido al servicio, o bien se les ha dicho que serán contactados en las próximas semanas para darles una cita concreta o se les ha orientado a otras entidades que forman parte de la XESAJE, la Xarxa d'Entitats Socials d'Assessorament Jurídic d'Estrangeria. Es decir, que el SAIER no ha podido atender las nuevas consultas, salvo excepciones urgentes, y que eso amenaza con generar un tapón cuando esta parte del servicio se normalice.

Las mismas fuentes municipales sostienen que si se ha generado el problema es porque el CITE rechazó una prórroga del servicio para cubrirlo hasta la llegada de una nueva entidad. ABD y AMIC han firmado prórrogas hasta el 24 de abril y el 15 de marzo, respectivamente. Fuentes del CITE niegan esa versión: afirman que nunca se les ofreció esa prórroga.

La regularización

Dicen miembros de entidades sociales de extranjería que la situación es especialmente grave por la regularización anunciada por el Gobierno central, que ha hecho que las asociaciones vean duplicado el número de consultas que reciben. Está por ver si el SAIER se ve implicado en esas gestiones , que podrán hacerse de abril a junio, o si es un tema que se vehicula por otras ventanillas, incluidas las telemáticas. El alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, anunció la semana pasada que por lo menos 24.000 personas podrán acogerse a la medida en la capital catalana.

El otro frente del debate, el modelo de atención, lleva mucho tiempo encima de la mesa. El SAIER existe desde 1989, y entonces el CITE ya figuraba en el organismo, en el que también ABD y AMIC llevan por lo menos dos décadas trabajando. El CITE siempre funcionó con convenios anuales, acuerdos tradicionalmente basados en la confianza de una administración en una entidad especialista en una cuestión. En realidad, los vínculos del SAIER con las entidades que lo han gestionado han sido hasta ahora convenios menos en el caso de ABD y la primera atención, siempre adjudicada mediante un concurso.

Del convenio al concurso

En 2025, el consistorio cambió el modelo: todos los convenios pasaron a concursos. Fuentes de las entidades sostienen que esos concursos presentan condiciones económicas que no resultan asumibles. Los números, dicen, no pueden cuadrar. Por ese motivo ABD renunció en 2025 a volverse a presentar al concurso para seguir llevando en 2026 la primera atención (de hecho, fuentes de la entidad aseguran que ya habían perdido dinero en los últimos años), que quedó desierto. ABD solo se presentó al concurso del servicio Nausica, un programa de atención a refugiados, que ganó.

En septiembre, el CITE se presentó al concurso –el primero de su historia tras décadas de convenios-, pero lo hizo con una propuesta económica superior a la prevista, casi como un gesto de protesta, por considerar inviable asumir las cantidades previstas en la licitación. Obviamente, perdió el concurso, como lo hizo un segundo aspirante. Por lo tanto, el concurso de las gestiones de extranjería también quedo desierto. AMIC se presentó, pese a considerar que las normas del concurso eran propias de un sistema mercantilista, y perdió el concurso de su área: lo ganó Insercoop.

Concursos y procedimientos negociados

Cuando un concurso queda desierto, una administración puede recurrir a una entidad eligiéndola a dedo, manteniendo las condiciones fijadas en el pliego de la licitación del concurso. Y eso es lo que el Ayuntamiento de Barcelona piensa hacer en el SAIER. En el caso de la sustitución de ABD, fuentes municipales explican que ya se ha determinado la entidad, aunque no se hará público hasta que acabe el proceso.

En el caso del CITE, aunque FICAT ha asumido la atención de casos urgentes, no está claro cuál será la nueva entidad elegida para encargarse de las consultas de extranjería. Y mientras se espera que el relevo de entidades se produzca, las más pequeñas temen ahogarse en un mar de consultas.

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