Juicio en la Audiencia de Barcelona
Tres urbanos de L'Hospitalet, juzgados por maltratar al testigo de un accidente: "El cabo me tiró al suelo y se puso encima"
La fiscalía reclama para los policías locales cuatro años de prisión y multas por falsear el informe policial, denuncia falsa y maltrato de obra
Un juez declara nulo el concurso para la polémica plaza de Superintendente en la Guardia Urbana de L’Hospitalet

Una patrulla de la Guardia Urbana de L'Hospitalet / ARCHIVO

Iba tranquilamente paseando por L’Hospitalet de Llobregat con el cochecito de su hija de un año y su madre el 14 de enero de 2023 cuando, de repente, fue testigo de un accidente entre un autobús y un peatón que iba ebrio. Poco pudo imaginar Raúl L. que, al poco rato, acabaría con un fornido cabo de la unidad Centurión de la Guardia Urbana de esta localidad encima suyo y con un informe policial presuntamente falso en el que se le atribuían amenazas e insultos al agente. “Me tiró al suelo y se puso encima”, ha recordado este hombre en el juicio que ha empezado este lunes en la Audiencia de Barcelona contra tres policías locales.
La Fiscalía de Barcelona solicita en su escrito de acusación para los tres guardias urbanos de L’Hospitalet cuatro años de cárcel e inhabilitación por un delito de falsedad en documento oficial (la minuta policial) y varias multas por denuncia falsa y maltrato. “Iba con mi hija de un año en el carro y vi el accidente. Vino un coche de la Guardia Urbana con cuatro agentes. Viene uno de ellos (señala directamente al cabo, uno de los tres imputados) y se interpuso entre el carrito y yo. Me pidió la documentación, pero no se la di porque lo hizo de malas maneras. La calle hacía rampa y el carrito con mi hija se iba para abajo. No me preguntó ni cómo me llamaba y me tiró al suelo”, ha explicado Raúl L. “Fue a por mí directamente”, ha señalado.
"Me estáis destrozando"
La fiscal sostiene que el cabo, ante esta negativa, le dijo a la víctima: “Si no me lo das por las buenas, me lo vas a dar por las malas”, tras lo que, “con el ánimo de menoscabar la integridad”, le propinó un empujón, le agarró del cuello y le arrojó al suelo. Acto seguido, precisa el ministerio público, los otros dos agentes acusados fueron a ayudar al cabo. “Nadie me preguntó nada, ni me informaron de que estaba denunciado”, ha resaltado Raúl L. A. “Me estáis destrozando”, gritó Raúl L., indica la acusación pública. Una vez terminado el cacheo, él mostró una fotografía de un DNI (al parecer era del padre) y le dejaron irse, sin más. La cámara de una peluquería grabó la escena.
Al finalizar el servicio, los tres agentes imputados, con el objetivo —según el fiscal— de “enmascarar la irregular actuación policial”, confeccionaron una minuta policial en la que recogieron, “con ánimo mendaz” y “a sabiendas de que no se correspondía con la realidad”, un “relato falaz” en el que aparecía Raúl L. como denunciado por un delito de resistencia y desobediencia a agentes de la autoridad. Esta causa ya fue archivada. En la minuta había un documento sobre la lectura de derechos. “No me enseñaron ningún documento”, ha recalcado el hombre. Ha negado que insultara al cabo, pero ha admitido que estaba nervioso y que le dijo: “Si usted no llevara uniforme, otro gallo cantaría”.
Versión corroborada
La conductora del autobús urbano y una agente de la Guardia Urbana, compañera de los acusados, han ratificado ante el tribunal la versión de Raúl L. La conductora ha detallado que la víctima le comentó que el accidente no había sido culpa suya, sino de una persona que iba ebria. “De repente vi que un policía lo tenía en el suelo”, ha asegurado. Él, ha declarado la mujer, le decía a los agentes por qué le hacían eso. Esta testigo desmintió —o alegó no recordar— lo expuesto en la minuta policial redactada por los tres acusados, en la que se atribuían a Raúl L. frases como “Suéltame, que como me caliente te voy a tocar la cara”, “con el uniforme eres un chulo de mierda”, “si no llevas pistola te meto dos hostias” o “ya te pillaré sin uniforme”.
La puntilla la ha dado la agente de la Guardia Urbana que acompañaba a los tres policías locales imputados y que se negó rotundamente a firmar la minuta policial porque, a su entender, el relato que se describía era falso. Esta testigo ha explicado que el cabo —con el que ha tenido algunas desavenencias profesionales, según la defensa— fue hacia Raúl L., le pidió que se identificara y que, tras ello, “le coge del cuello y lo tira al suelo”. Y ha añadido que su compañero espetó a la víctima: “Si no me lo das por las buenas, me lo das por las malas”, mientras la víctima gritaba que le estaba haciendo daño.
Esta agente ha subrayado que Raúl L. no amenazó ni insultó a quien era su compañero y que al hombre no se le informó de que estaba denunciado ni se le leyeron sus derechos. Cuando se dirigían a comisaría, el cabo afirmó, según esta versión, que debían haber detenido al hombre, pero como no lo hicieron iban a investigarle. De ahí que se redactara una minuta policial en la que, ha afirmado la agente, no se recogían los hechos tal y como habían pasado. En su opinión, Raúl L. “siempre colaboró, no impidió nada ni insultó”, ha manifestado. El juicio continuará el próximo 27 de febrero.
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