Nueva adjudicación
Un café costará hasta 2,75 euros en los nuevos chiringuitos de playa de Barcelona y una cerveza pequeña, más de cinco euros
Las concesiones de chiringuitos de playa de Barcelona 2026 rebasan por primera vez el millón de euros anuales de canon
El fin de licencias de chiringuitos de playa en Barcelona abre la puerta a acabar con las subastas millonarias
La jueza investiga un presunto trato de favor en los chiringuitos de la playa de Barcelona

Unos clientes toman algo en un chiringuito de Barcelona, en una imagen de archivo. / Manu Mitru / EPC

¿Hasta cuánto está dispuesto a pagar un ciudadano por tomarse una cerveza en un chiringuito de playa en Barcelona? Ese pequeño placer estival se ha convertido en un lujo en los últimos años, porque las millonarias concesiones que abonan estos negocios han desembocado en unos precios igualmente disparados para el consumidor final. La novedad es que el último concurso municipal para renovar las adjudicaciones estrena "precios máximos autorizados" a partir de la temporada 2026. Una copa de cerveza (33cl.) costará un tope de 5,5 euros, al igual que un refresco, mientras que por un agua se abonarán hasta 2,75 euros, lo mismo que por un café solo.
Entre las particularidades de esta edición del concurso público, el ayuntamiento otorga una pequeña puntuación a aquellos operadores que se comprometiesen a ofrecer voluntariamente los productos un 10% por debajo del precio tope. De modo que es posible que las empresas concesionarias tengan cervezas, por ejemplo, a 4,95 euros.
La anterior lista de precios, que aún se aplicó con las concesiones otorgadas en 2022 (comprendían hasta el verano de 2025), llevaba temporadas sin modificarse y sus importes estaban muy por debajo. Aunque en la práctica se incumplían, en ocasiones derivaban en sanciones. La lista era mucho más larga y abarcaba variedad de bocadillos y bebidas. Por ejemplo, un bocadillo con refresco debía costar un tope de 5,5 euros; uno caliente (debiendo haber al menos cinco opciones), 6 euros; un agua pequeña podía costar hasta 1,5 euros, frente a los 2,5 de una de litro...; los refrescos cotizaban a 2,5 euros; los zumos naturales, a 4; el quinto de cerveza a 2,5, y la lata a 2,75, frente la copa a 3 euros; un café no podía superar teóricamente 1,5 euros; una infusión, 2; una copa de vino, 3 euros, y un cubata, 7.
Durante años, los operadores se habían quejado de que era imposible que les saliesen las cuentas a esos precios. Y de facto lo habitual era superarlos. Por ello, tras numerosas quejas y entre las demandas aportadas por el Gremi de Restauració el pasado otoño para imponer unos importes más acordes a las actuales licencias de los chiringuitos y sus costes, Parques y Jardines --el área municipal que gestiona las playas-- actualizó la lista de precios máximos de cara al concurso de nuevas adjudicaciones que se abrió a finales de 2025.
Bajo control
De ese modo, los operadores que este verano lideren cada uno de los 11 chiringuitos --ahora mismo preseleccionados, pero a la espera de que el ayuntamiento compruebe algunas de las condiciones y confirme o no la lista inicial-- deberán acatar las tarifas establecidas. La lista se ha simplificado en seis artículos de consumo esenciales. De ese modo, los bañistas pagarán por un agua natural de 0,33 litros un máximo de 2,75 euros, sin que se imponga precio a otros tamaños. Las otras bebidas estrella del verano, la cerveza y el refresco, compartirán el precio de 5,5 euros, aunque para la primera se establece el tamaño tipo copa, de 0,33 centilitros.
En el caso de una infusión, se podrá cobrar a los usuarios hasta 3,6 euros (té, poleo menta o manzanilla, se detalla), más caro que el café (2,75 euros si es solo, y sin precio fijado en el caso de cortados y cafés con leche).
En cuanto a alimentos, solo se fija un máximo de 8,25 euros para los bocadillos fríos o calientes. Lo que puede significar un precio alto para un bocadillo básico, pero puede suponer un problema para una burguer 'gourmet', por ejemplo, que habitualmente superan esa cifra en la mayoría de establecimientos.
No cumplir con esta condición tarifaria acarreará multas a los operadores. Los clientes locales suelen ser más críticos con los precios de las zonas turísticas, mientras que los viajeros de vacaciones asumen que el litoral barcelonés cotice por encima de la mayoría de ejes de terrazas. Desde el sector, creen que los precios son acordes a los altos costes que supone una licencia en las playas locales. No obstante, dichas concesiones también cotizan de forma muy dispar.
Como informa este diario, este año se han llegado a ofrecer más de un millón de euros por la adjudicación de puntos de gran afluencia como la playa de Sant Miquel, mientras en la Mar Bella el operador preseleccionado pagaría una quinta parte. Y, en cambio, los precios máximos de las bebidas no distinguen entre ubicaciones.
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