Encuesta FRESC
Los adolescentes de Barcelona fuman y beben menos y tienen más límites de uso del móvil
El consumo de pornografía empieza a los 12 años con mayor prevalencia entre los chicos (85%) que entre las chicas (44%)
Uno de cada diez menores se considera adicto al móvil y, pese al veto en la escuela, el 44% lo lleva y uno de cada tres lo mira en clase

Jóvenes fumando en una imagen de archivo. / Ricard Cugat

Cada vez más familias en Barcelona establecen límites al uso del móvil entre sus hijos e hijas. El porcentaje de adolescentes que asegura tener horarios restringidos en casa ha aumentado en los últimos años, especialmente entre al alumnado de centros situados en barrios con mayor nivel socioeconómico. Más de la mitad de los alumnos de 2º de ESO asegura tener limitaciones para usar el teléfono. En paralelo, el consumo de tabaco, alcohol y cannabis entre adolescentes sigue en descenso.
Son algunos de los resultados más destacados de la encuesta Factors de Risc en Estudiants de Secundària (FRESC) 2025, realizada por la Agència de Salut Pública de Barcelona (ASPB), presentados este martes por la concejal de Salud del Ayuntamiento de Barcelona, Marta Villanueva, y la jefa del Observatori de Salut Pública, Lucía Artazcoz. La encuesta se ha realizado a una muestra de casi 3.700 alumnos de entre 13 y 19 años de la ciudad, desde 2º de ESO hasta bachillerato y ciclos formativos de grado medio.
Así pues, los resultados revelan que cada vez más adolescentes tienen más controlado el uso de su teléfono. En 2º de ESO las limitaciones pasan del 37% al 56,5% en chicas y del 38,4% al 56,6% en chicos, mientras que en 4º de ESO suben del 18,2% al 35,5% en chicas y del 17% al 30,5% en chicos.
Sin duda, el móvil sigue siendo el dispositivo al que dedican más horas: la media diaria entre semana es de cuatro horas en chicas y tres en chicos, y los fines de semana asciende a 5,4 y 4,5 horas, respectivamente. El uso suele ser más elevado en centros de barrios con menor nivel socioeconómico.
Más vapeadores
Por otro lado, la encuesta también revela que sigue disminuyendo el consumo de tabaco, alcohol y cannabis entre los adolescentes, aunque aumenta el uso de cigarrillos electrónicos, conocidos popularmente como vapeadores. En la última encuesta realizada en 2021, un 3% de chicas de más de 17 años afirmaba haber fumado vaper los últimos 30 días, un 6,4% en el caso de los chicos, frente a un 22,2% y un 20,1%, respectivamente, en 2025.
Esta subida coincide con una "reducción considerable" en el consumo del tabaco, que pasa de un 22,2% de chicas mayores de 17 que fuman diariamente y un 14,4% de chicos a un 9,2% y un 8,1%, respectivamente, el consumo más bajo desde que se tienen datos.
También continúa bajando el consumo reciente de cannabis, sobre todo en cursos postobligatorios, donde se reduce casi diez puntos respecto a 2021: 6,7% en chicas y 9,5% en chicos. Asimismo, el consumo de cannabis de riesgo alto se reduce prácticamente a la mitad.
Lo que sí ha crecido es la relación de los jóvenes con las apuestas, especialmente en el caso de los chicos: en 2025, un 15,6% afirma haber apostado por internet y un 20,29% que ha estado en una casa de apuestas, cifras que en 2021 eran de un 12,5% y un 12,1%, respectivamente, mientras que el último año un 9,2% han mentido para seguir jugando, un 5,9% en 2021.
El acceso a la pornografía
Un factor clave que se ha analizado por primera vez ha sido el consumo de pornografía. Los datos revelan que los adolescentes tienen su primer contacto con contenidos pornográficos a los 12 años, tanto entre chicos como entre chicas. A partir de 4º de ESO, ocho de cada diez chicos afirman haber visto pornografía alguna vez, mientras que entre las chicas el porcentaje se reduce aproximadamente a la mitad.
El porcentaje de adolescentes que declara haber visto pornografía alguna vez es claramente superior entre los chicos y aumenta con la edad en ambos sexos. El máximo se alcanza en los cursos postobligatorios, donde el consumo ocasional entre los chicos alcanza el 85%, mientras que entre las chicas se mantiene en el 44,2%.
Aunque es minoritario al consumo ocasional, el consumo habitual sigue siendo significativamente más elevado entre los chicos en todos los niveles educativos, desde 2º de ESO hasta bachillerato y ciclos formativos, y aumenta de forma progresiva con la edad. Además, presenta una brecha de género persistente. En todos los niveles educativos, los chicos declaran un consumo frecuente muy superior al de las chicas. Las motivaciones también difieren: entre las chicas predomina la curiosidad, mientras que entre los chicos el principal motivo es el deseo sexual.
Villanueva ha defendido que desde el gobierno municipal ya se están tomando medidas, pero ha insistido en que “lo que hace falta es mucha pedagogía”: enseñar a los adolescentes que lo que se ve en estas plataformas no refleja la realidad. La concejala advierte de que “comportamientos violentos y agresiones sexuales están muy vinculados al consumo de pornografía”, y señala que “la receta está en más feminismo” y educar en relaciones igualitarias desde edades tempranas.
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