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Colarse, a la baja

El metro de Barcelona reduce el fraude del 3,5% al 2,4% en cinco años mientras crece un 17% en pasajeros

Los inspectores de TMB hicieron 3,5 millones de controles y detectaron 83.505 infracciones el año pasado

La próxima campaña de detección arrancará el 2 de febrero

DATOS EN PRIMICIA | Los delitos en el transporte público de Barcelona caen un 24% en el último año

Campaña contra el fraude en el metro con control de billetes en el vestíbulo de la estación Paral·lel, en una imagen de archivo

Campaña contra el fraude en el metro con control de billetes en el vestíbulo de la estación Paral·lel, en una imagen de archivo / DANNY CAMINAL / Bcn

Meritxell M. Pauné

Meritxell M. Pauné

Barcelona
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El metro de Barcelona ha cerrado un 2025 con récord de viajeros, con casi 480 millones de validaciones. El año en el que celebraba su centenario ha registrado un 2,4% más de viajes que en el 2024, en la línea ascendente que vive desde la pandemia y en paralelo al incremento de población. Sin embargo, esta tendencia al alza contrasta con la bajada progresiva del fraude en el pago de billete: se colaron de media un 2,39% de usuarios. Frente al 3,5% de 2019, cuando hubo 411,9 millones de validaciones. Un tercio menos de infractores con un 17% más de pasaje.

Consultado por EL PERIÓDICO, Transports Metropolitans de Barcelona (TMB) desgrana los datos de las campañas de controles que llevó a cabo en el metro el pasado ejercicio. Su personal hizo cerca de 3,5 millones de controles y cazó 83.505 infracciones. Es decir, uno de cada 50 viajeros que filtraron los ‘muros’ de inspectores viajaba sin billete o con uno que no era válido.

La operadora pública evita revelar en qué estaciones o líneas actuó o actuará, “por seguridad”, pero precisa que procura situar los controles “donde se ha detectado que hay más fraude para ir reduciéndolo”. No se hacen cada día del año, sino en campañas de diferente duración para concentrar la efectividad. 

La última del año, en otoño, sumó 221.000 controles a pasajeros con un saldo de 4.290 infracciones, lo que supone un 1,94% de fraude. La próxima campaña programada arranca el lunes 2 de febrero. Como hace en cada ocasión, ya ha empezado a avisar de la inminencia de inspecciones a través de sus redes sociales y de las pantallas de los andenes. Incluso da una pista, esta vez: advierte que habrá intervenciones “en la zona Llobregat” y pide colaboración para mostrar el billete si es requerido por el personal.

Descenso consolidado

El promedio final en 2025 supone un ligero repunte respecto al 2,2% registrado el año anterior en el suburbano, pero consolida el descenso logrado tras la Covid-19 en un contexto de gran incremento de usuarios. Cabe recordar que el metro de Barcelona tiene ya 1,6 millones de viajeros en los días punta (con permiso del “máximo histórico” de 1,88 millones durante la Diada de Sant Jordi) y se prepara para poder asumir 2 millones por jornada en 2030.

El descenso acumulado del fraude no es mérito de una estrategia milagrosa, sino que tiene varias causas de tipo estructural. Una de ellas es la actual hegemonía de los abonos mensuales y trimestrales, muy bonificados, frente a las tarjetas multiviaje. Dicho llanamente, arriesgarse a una multa de 100 euros (aunque baje a 50 si se paga de inmediato) sale menos a cuenta cuando la T-Usual cuesta 22,80 euros por un mes entero de uso que cuando costaba 54 euros.

También contribuyen otros factores, como la sustitución de los antiguos tornos por accesos automáticos de doble puerta, o la optimización que suponen los filtros-muro de inspectores reforzados con vigilantes de seguridad por si hubiera alguna situación de tensión. Finalmente, los ciclos de crecimiento económico y de crisis también se dejan notar en la cifra final de fraude.

Desde saltar hasta quedarse sin batería

Cabe tener en cuenta que el fraude engloba diferentes formas de picaresca. No se trata solo de personas que entran a la red subterránea sin validar ningún título y de forma visible, como colándose detrás de alguien en un acceso de doble pantalla, saltando un torno o aprovechando una puerta de salida entreabierta. También se trata de viajeros que han comprado y validado un billete que no les corresponde, por ejemplo una T-4 para jubilados -que solo cuesta 2,25 euros- sin la acreditación de renta baja que tramita el Área Metropolitana de Barcelona (AMB).

Según la web de TMB, actualmente se considera fraude pagar el metro con una T-Mobilitat instalada en el móvil y quedarse sin batería in itinere, aunque el formato digital permitiría demostrar el pago en una reclamación posterior. Tampoco es válido un billete marcado más de dos horas antes en el metro. Aunque no suelen aplicar tanto celo, técnicamente los inspectores pueden bloquear e incluso retirar abonos a quién no pueda demostrar que es el titular.

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