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Alternativa en entredicho

Los buses interurbanos, al límite por la crisis de Rodalies: largas colas, retrasos y una hora de Gelida a Barcelona

La red, que ha crecido mucho este lustro en usuarios y prestigio, muestra síntomas de colapso si tiene que asumir miles de usuarios procedentes de Rodalies

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Meritxell M. Pauné

Meritxell M. Pauné

Barcelona
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La red de autobuses interurbanos de Catalunya, en especial en el territorio metropolitano, ha tropezado esta semana con sus propias limitaciones para convertirse en la gran alternativa a Rodalies. La crisis ferroviaria ha llevado a miles de usuarios del tren a refugiarse en líneas regulares por carretera. Algunos de forma instintiva, otros por falta de otras opciones, han acudido al bus para salvar su trayecto matinal este lunes, sexto día de afectaciones en Renfe y Adif. Aunque la afluencia ha evidenciado el creciente protagonismo de los autocares, que han cerrado un 2025 de récord con más de 90 millones de pasajeros, la flota actual tiene una elasticidad escasa para absorber aludes de demanda como la actual. Depende además del estado de las carreteras, muy saturadas por el corte de la AP7 y el mayor número de conductores.

Un punto donde se evidencia claramente el trasvase es la estación de buses de Fabra i Puig, en la avenida Meridiana de Barcelona, que está puerta con puerta con la estación de tren Sant Andreu Arenal y la parada de metro de la L1. El arranque frustrado de Rodalies ha empujado a cambiar de terminal a los pocos viajeros que se habían aventurado a viajar en tren, en un ambiente de resignación. Más aún cuando el personal de la estación ha cerrado el acceso con vallas por dos averías en el centro de control de Adif.

Cola en la estación de autobuses interurbanos de Fabra i Puig

Cola en la estación de autobuses interurbanos de Fabra i Puig / Ferran Nadeu / EPC

Los usuarios habituales de los buses se mezclaban con los pasajeros que Renfe dirigía a buses de sustitución, indicados con carteles. Algunas líneas como la R3 llevan días con servicio alternativo por carretera por obras de mejora. El ambiente era de resignación y las colas se disponían ordenadamente a lo largo de los andenes. Los menos acostumbrados a moverse en bus consultaban los horarios de la línea que querían coger, impresos y enganchados en las columnas de los andenes. El trajín de buses llegando o saliendo era incesante.

El dilema del bus o el tren

Un usuario, Manel, explicaba a la agencia ACN que había llegado de Sabadell (Vallès Occidental) y había tenido "una suerte impresionante" al poder subirse a un tren y llegar a Barcelona, pero calificaba de "insostenible" y "ridícula" la situación en Rodalies. Veía a la ciudadanía "desesperada" y culpaba a Renfe, Adif y los distintos gobiernos involucrados en su gestión: "Hay que pedir dimisiones y responsabilidades".

Cola en la estación de autobuses interurbanos de Fabra i Puig

Cola en la estación de autobuses interurbanos de Fabra i Puig / Ferran Nadeu / EPC

Roser y Jaume esperaban un bus para ir a Mollet del Vallès (Vallès Oriental) y relataban que ni se habían planteado los trenes por desconfianza: "Sabíamos que había problemas con Rodalies". No obstante, tienen "incerteza" sobre el viaje de vuelta ante la saturación del servicio. "Creo que confiaremos en el bus", remarcaba él. Otra pasajera, Diana, había llegado a Fabra i Puig desde Vic (Osona) con el bus que suple el servicio de la línea R3, cortada por obras. Ha asegurado que la afluencia en el vehículo era la normal, mientras que la estación estaba más llena que de costumbre.

Más de una hora desde Gelida

Singular es el caso de la conexión entre el Alt Penedès y Barcelona, puesto que el trayecto desde Gelida -donde tuvo lugar el accidente que paró la red hace casi una semana- solo se puede hacer de forma completa en bus. El tramo de vía afectado sigue cortado y el vehículo privado tampoco es una buena alternativa por el corte parcial de la AP-7 en el tramo de Martorell (Barcelona), que afecta la movilidad de esta zona. Este lunes por la mañana, la agencia EFE ha constatado que el viaje desde esta población hasta el centro de la capital tardaba una hora y 10 minutos.

El bus exprés e-27 circula cada treinta minutos o una hora, según la afluencia de usuarios, y normalmente tiene una duración de aproximadamente 45 minutos. Como inicia su recorrido desde Sant Llorenç d'Hortons, el bus ha llegado tarde esta mañana por el atasco en la AP-7 en sentido sur: en vez de recoger al pasaje de Gelida a las 8:45 horas, lo ha hecho a las 9:00 horas. Además, a causa del tráfico elevado entre El Papiol y Sant Joan Despí, por lo que el bus no ha llegado a Palau Reial (la primera parada en Barcelona, en la avenida Diagonal) hasta las 9:50 horas.

Los trabajos de retirada del tren accidentado se prolongan días después del sucesos

Los trabajos de retirada del tren accidentado se prolongan días después del sucesos / Jordi Cotrina / EPC

"Es una vergüenza que el servicio de trenes tenga tantas irregularidades porque miles de usuarios lo usan y a veces es complicado llegar a una hora decente a trabajar", ha explicado Ana, una de las viajeras del bus. Por su parte, Carmen ha señalado que desde el accidente del pasado martes opta por coger el bus e-27 "porque garantiza algo más llegar al destino, aunque después se tenga que hacer transbordo con el Metro y haya un tráfico más elevado que normalmente". Muchos usuarios del bus precisamente bajan en la Diagonal para llegar al centro más rápidamente con la L3 del metro, en un trayecto que suele durar 20 minutos, en vez de esperar a que el autocar finalice su itinerario en la plaza Catalunya.

Si el tren estuviera operativo y circulara sin incidencias, el trayecto de Gelida al centro de Barcelona habría durado 50 minutos. Desde el pasado viernes también existe un bus que pasa por Sant Sadurní d'Anoia, Gelida y Martorell, localidad esta última en el que se puede tomar la R4 de Rodalies o los Ferrocarrils de la Generalitat de Catalunya (FGC).

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