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30 minutos de retrasos generalizados

Rodalies retoma el servicio a medio gas y con un nuevo desprendimiento que reabre la crisis con los maquinistas

Un nuevo derrumbe en Tordera ha indignado a los empleados de la compañía, que han circulado a menor velocidad y reclaman el paro del servicio ante riesgo de derrumbe

Tras el nuevo incidente, el servicio para el sábado está en el aire tras una jornada de reapertura marcada por retrasos generalizados y la desconfianza de los usuarios

Última hora de Rodalies en Catalunya, en directo | Rodalies restablece por completo el servicio en Catalunya

Desprendimiento de la R-1 en Maçanet de la Selva

Desprendimiento de la R-1 en Maçanet de la Selva / ACN

Glòria Ayuso

Glòria Ayuso

Barcelona
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El restablecimiento de Rodalies después de dos días de cierre total –el primero por razones de seguridad tras el accidente de Gelida y el segundo por el plante de los maquinistas– ha estado lejos de registrar una cierta normalidad. Tras una jornada de negociaciones agónicas en la que se acordó que la red no podría reabrir hasta ser validada por una revisión conjunta de Renfe y los maquinistas, la reapertura del servicio ha estado marcada por retrasos generalizados de media hora, el caos y la desconfianza. De hecho, un nuevo desprendimiento en Tordera –que ha obligado a frenar a un tren que circulaba con pasajeros y ha cortado la R1 por la tarde ha reabierto una nueva crisis con los maquinistas y de seguridad. De hecho, hasta altas horas de la noche se ha mantenido una nueva reunión del gabinete de crisis de Rodalies. Sobre la mesa del encuentro, liderado por los consellers Albert Dalmau, Sílvia Paneque y Núria Parlon, está la posibilidad de que se paralice el servicio en los puntos de riesgo de derrumbe. Sea como sea y con el servicio de nuevo en el aire, es de prever que las incidencias se repitan de nuevo durante este sábado.

El nuevo pulso se ha iniciado después de que un maquinista haya tenido que frenar ante la presencia de piedras. El incidente, en el que no ha habido heridos – y que tiene lugar cuando no han pasado ni 24 horas desde que se han realizado las marchas exploratorias que debían certificar la seguridad de las vías– ha encendido de nuevo la mecha entre los trabajadores de Renfe, que se han concentrado por la tarde en una protesta en la estación de Sants en la que también han rendido homenaje al compañero fallecido. Por su parte, el sindicato SEMAF ha difundido un comunicado en el que afirma que Renfe paralizará el servicio cuando haya riesgo de desprendimiento. De momento, ni el Departament de Territori ni la compañía se han posicionado sobre esta medida. Precisamente en el tramo del nuevo siniestro ya se registró el martes por la noche, minutos antes del accidente de Gelida, otro derrumbe que hizo descarrilar, sin heridos, un convoy.

Conducción más lenta

De hecho, las incidencias han empezado ya de buena mañana. Los pocos usuarios que a primera hora se han acercado a las estaciones han comprobado que los trenes o no pasaban o acumulaban retrasos de más de media hora. La crisis de confianza está ahí: gran parte de los 400.000 usuarios de la red han optado este viernes por opciones alternativas:"Ya no me fío", repetían los viajeros.

A los problemas de volver a poner en marcha, tras 48 horas de apagón, un servicio tan complejo como es Rodalies, se ha sumado que en algunas líneas aún se estaban realizando actuaciones preventivas para garantizar la seguridad de las vías. Se ha dado la circunstancia, además, de que los trenes –ya sea por la inquietud de los maquinistas o como forma de alargar la protestahan estado circulando a menor velocidad.

En este contexto, las grandes arterias del servicio también han funcionado a medio gas. Más allá de los retrasos generalizados, del desprendimiento de Tordera y de que un grueso de trenes programados ni han llegado a salir, la R1 (la línea del Maresme) ha empezado circulando con dos trenes por hora y por una sola vía. Tras retomar una cierta normalidad, el desprendimiento de Tordera ha vuelto a cortar la línea. Por la tarde, la R2 ha sufrido un robo de cobre que ha obligado a suspender el servicio. Y en la R4 a la altura de Castellbisbal, la proximidad a las vías de un árbol poco estable ha obligado a retirarlo y a circular por una sola vía entre Molins de Rei y Martorell.

Buses y ZBE, hasta el miércoles

La pregunta que ha sobrevolado toda la jornada –¿cuándo volverá la normalidad al servicio?– tiene una respuesta difícil. Más allá de eventuales protestas de los maquinistas, el Govern ha decidido mantener hasta el miércoles el refuerzo de los medios de transporte alternativos, con un aumento del servicio de los autobuses interurbanos y una mayor frecuencia en los trenes de los Ferrocarrils de la Generalitat de Catalunya (FGC). También hasta ese día se mantendrá el levantamiento de la Zona de Bajas Emisiones, mientras que el peaje de la C-32 seguirá suspendido hasta que se reabra la autopista AP-7 al tráfico.

Sin duda, el corte de la AP-7 que está sirviendo para revisar la seguridad de la vía en el tramo del accidente de Gelida ha añadido más tensión a unas carreteras que este viernes han registrado un aumento del 10% de la circulación. En este sentido, el Servei Català de Trànsit (SCT) ha anunciado que este sábado reabrirá uno de los tres carriles en sentido sur.

Reunión entre Govern y usuarios

Tras estas tres jornadas de apagón e incidencias, la tensión también ha escalado entre las entidades y plataformas de usuarios afectados por Rodalies, que se han reunido este viernes con la consellera de Territori, Sílvia Paneque, y el conseller de Presidència, Albert Dalmau. Los representantes han salido del Palau de la Generalitat sin una conclusión clara acerca de las medidas que tomará el Govern para mejorar el funcionamiento de la red.

Así, la portavoz de la plataforma Dignitat a les Vies, Anna Gómez Llauradó, ha asegurado que convocarán manifestaciones muy pronto. "Los dos últimos años han sido muy duros, hemos ido de capa caída, así que nos movilizaremos", ha resumido. "Lo que ha pasado esta semana es muy grave, pero es fruto de décadas de mala inversión y de mal funcionamiento del sistema ferroviario", ha asegurado Adrià Ramírez, de Associació per la Promoció del Transport Públic (PTP).

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