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Historia de la movilidad

La propuesta de Museo del Transporte en Vall d’Hebron que irrita a sus promotores no convence a la oposición de Barcelona

Los vecinos instan a que el proyecto no suponga perder ningún equipamiento y el gobierno de Collboni insiste en que no es viable que la instalación esté en un pabellón de la Fira

CONTEXTO | Los promotores del Museo del Transporte logran que Barcelona debata su creación en un pleno municipal

El Palacio de comunicaciones y Transportes de la Fira de Barcelona, donde los promotores del museo reclaman que esté ubicado.

El Palacio de comunicaciones y Transportes de la Fira de Barcelona, donde los promotores del museo reclaman que esté ubicado. / FERRAN NADEU

Toni Sust

Toni Sust

Barcelona
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Falta una semana para que miembros de la Associació Coordinadora Pro Museu del Transport acudan al Pleno municipal de Barcelona del próximo 30 de enero para exponer su propuesta: una instalación museística en la que se exhiban vehículos relacionados con el transporte y con Barcelona, que esté situada en el Palacio de Comunicaciones y Transportes, el mismo que albergó una muestra sobre el mismo tema durante la Exposición Internacional de 1929.

Esas son las bases de la iniciativa ciudadana que logró el apoyo de más de 4.000 barceloneses y que permitirá que el presidente de la Coordinadora, Ferran Armengol, intervenga en el Pleno. Pero el gobierno de Jaume Collboni ya ha presentado un plan alternativo al de los promotores, del que les informó días atrás y que este explicó a los grupos de la oposición. Un plan que desvirtúa un elemento que para la coordinadora resulta clave: el emplazamiento del futuro museo.

Aunque hace décadas que hay gente en la ciudad que defiende la creación del museo, sus actuales promotores han desarrollado una labor intensa en los últimos años que siempre ha partido de la voluntad de que el nuevo museo esté en el Palacio de Comunicaciones. El colectivo ha argumentado que Fira de Barcelona infrautiliza ese espacio y subraya que, con 16.000 metros cuadrados, es idóneo para sus previsiones.

Fira de Barcelona ha replicado siempre que es imposible que ceda ese palacio, y el ayuntamiento hace suya esa posición, que parte de que las instalaciones feriales serán objeto de una remodelación que contempla reforma de algunos pabellones y construcción de otros, así como 500 pisos públicos. El consistorio subraya que al dejar espacio para esos pisos, que están en otra parte del complejo de la Fira, se hace especialmente inviable prescindir de un pabellón como el de Comunicaciones.

“Falta de higiene democrática”

Para Manuel Marina, miembro de la coordinadora, es una “falta de higiene democrática” que la teniente de alcalde Laia Bonet se anticipe al debate y votación de la iniciativa popular la semana que viene y proponga una sede alternativa. Bonet informó el pasado 16 de enero al grupo impulsor de que el gobierno de Collboni quiere el museo en un espacio de cerca de 3.000 metros cuadrados en la losa de Vall d’Hebron, donde está prevista una ampliación del hospital y la sede de la Agencia de Salud Pública de Barcelona. Debajo de la losa están las cocheras de Transports Metropolitans de Barcelona (TMB) de Sant Genís.

El colectivo contestó con un comunicado el mismo día en el que, entre otras protestas, calificaba de “absoluta falta de respeto a la ciudadanía de Barcelona y al propio ayuntamiento” que el gobierno de la ciudad descartara así la sede citada en la iniciativa popular y presentara un nuevo escenario sin hablarlo con los promotores. También consideraron que no es viable hacer allí un museo como el que proponen. “Lo que nos ofrece no es un museo. Allí no cabe nada”, afirma Marina.

El modelo que postula el gobierno dice partir del ejemplo de Londres, que consta con un espacio expositivo en el Covent Garden y otro más grande para concentrar material que está alejado del centro. En el caso de Barcelona, el segundo espacio está por determinar. Y Vall d’Hebron es defendida por el consistorio como un nueva centralidad, una elección que parte de que no todo tiene que estar en el centro de Barcelona.

Vecinos, equipamientos y oposición

A todo esto, no existen detalles sobre el proyecto de Vall d’Hebron, más allá de la elección del lugar. Ni presupuesto, ni calendario, ni posibles afectaciones a otras iniciativas. El presidente de la Asociación de Vecinos de Vall d’Hebron, Manuel Pérez, muestra inquietud por que la iniciativa tenga consecuencias indeseables para los residentes en la zona: “Vamos a estar atentos a que ese espacio que se destine al museo no suponga sustraer a la losa la ampliación de la ciudad sanitaria y la ejecución de equipamientos importantes para el barrio. Queremos ver cómo queda ese espacio (el del museo) sobre el proyecto inicial”.

Bonet tenía previsto reunirse este miércoles con los grupos municipales para explicarles el plan del museo, pero no pudo acudir por tener que participar de una reunión ante los problemas con el funcionamiento de Rodalies. Fueron el consejero delegado de TMB, Xavier Flores, y la arquitecta jefe del consistorio, Maria Buhigas, quienes informaron al los concejales.

Incumplimiento

En general, los grupos se muestran críticos con la propuesta, aunque no siempre por los mismos motivos.  Por Junts, Francina Vila advierte de que el proyecto que se les mostró “no es un museo del transporte”, como lo postulan sus promotores, sino “un museo de TMB, una contrapropuesta parcial” que, argumenta Vila, se queda corta en comparación con la “visión más global de la coordinadora”. “El proyecto no está mal, pero no es el que nos explicó la coordinadora”, añade Vila, que subraya lo positivo que es poner en valor el sector de la automoción, “explicar a las nuevas generaciones de dónde se viene y mirar al futuro”. Para Vila, la elección de Vall d'Hebron responde a la voluntad de Collboni de poder esgrimir algun proyecto propio: "Todas las obras que está haciendo son una continuación de proyectos del gobierno de Ada Colau".

El portavoz adjunto de Barcelona en Comú, Pau Gonzàlez, afirma que su grupo valora la creación del museo pero reprocha al gobierno local que “salga con una localización de la que no ha informado previamente ni a los vecinos ni a los promotores de la iniciativa”. “Los mecanismos de participación ciudadana son útiles, pero tienen que ser respetados por el gobierno de Collboni, lo que no está sucediendo”, añade Gonzàlez.

Una ciudad "pionera"

La concejala de ERC Rosa Suriñach subraya que Barcelona ha sido “pionera” el desarrollo del transporte público y cree que la ciudad no se puede entender sin un museo del transporte, y recuerda que su partido ha denunciado el olvido municipal en este campo. Suriñach alude a "la desidia de los últimos años" que, dice, ha hecho que "cada vez sea más difícil" ubicar el museo en la Fira.

Si los republicanos son los únicos que no cuestionan abiertamente la actuación del gobierno del PSC, sí lo hace, y abiertamente, el jefe de filas del PP en el Ayuntamiento de Barcelona, Daniel Sirera, que acusa al alcalde de “desoír a los vecinos y rebajar las aspiraciones de Barcelona, que pedía un gran Museo del Transporte, con ambición, con exposiciones de vagones, autobuses, espacios de formación y una clara vocación metropolitana e internacional”.

Sirera es, a su vez, el único que defiende que la sede del museo tiene que ser el Palacio de Comunicaciones: “Barcelona tiene un espacio idóneo para un proyecto de esta envergadura, la Fira de Barcelona, una ubicación céntrica, bien conectada y con capacidad suficiente para acoger un museo de gran formato, abierto a la ciudadanía y atractivo para visitantes de todo el mundo”. “Collboni vuelve a quedarse corto. No presenta una visión de ciudad, sino una propuesta menor”, concluye Sirera.

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