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Crisis ferroviaria

Confusión entre los pasajeros de Barcelona ante la reanudación de Rodalies: “Hay pocos trenes”

DIRECTO | Últimas noticias sobre el servicio de Rodalies en Catalunya

Ariadna Miranda

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Barcelona
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A primera hora de la mañana de este viernes, la estación de Sants de Barcelona amanece con un clima de espera e incertidumbre. Tras dos días de servicio interrumpido, Rodalies recupera hoy la circulación en todas sus líneas, aunque fuera del horario previsto y con demoras. Según indican los trabajadores, la normalidad se irá restableciendo de forma progresiva.

En los andenes, algunos trenes permanecen detenidos durante más de 20 minutos. Es el caso de un tren de la R1 con dirección a Arenys de Mar, que, según la información de las pantallas, debería haber salido a las 7:30. Esta situación ha generado confusión y desconcierto entre los pasajeros, que van de un tren a otro con la esperanza de que alguno reanude la marcha.

Varios usuarios denuncian la falta de información y las incoherencias en los paneles informativos. Además, “tendría que haber más frecuencia de trenes”, señala Joana, usuaria habitual de la R1, en declaraciones a este diario.

Escasa presencia de pasajeros

Todo ello llega después de dos jornadas en las que el servicio de Rodalies en Catalunya se ha interrumpido tras el descarrilamiento, el martes, de un tren de la R4 en Gelida, con la muerte de un joven maquinista en prácticas, y el posterior plantón de los maquinistas de Renfe. Los conductores, que no acudieron a trabajar el jueves, finalmente han acordado restablecer el servicio este viernes tras revisar la seguridad de las líneas junto con Adif.

A pesar de esta noticia, parece que los ciudadanos tienen poca fe en que los trenes circulen con normalidad. Aunque es hora punta de desplazamientos, los andenes de Sants presentan una afluencia inusualmente baja: no llega al medio centenar de personas. Los escasos pasajeros que esperan lo hacen con la esperanza de poder subir a algún tren que los lleve a su destino, aunque sea con retraso.

Es el caso de Berta, que lleva más de 20 minutos aguardando el convoy con destino a Sant Celoni. “Al menos el tiempo en la pantalla va disminuyendo, eso me tranquiliza”, dice.

"Con Renfe siempre se llega tarde"

Hacia las diez de la mañana, la incertidumbre y las largas esperas continúan en la estación. Las vías 11 y 12 comienzan a incrementar su afluencia tras el vacío que presentaban a primera hora. No obstante, el desconcierto persiste entre los usuarios al comprobar que algunos trenes no se mueven. Es el caso de la R2 Nord con destino al Aeropuerto. Uno de sus pasajeros, Mohammed, llevaba 20 minutos esperando la llegada del convoy, y ahora añade más de 25 minutos sentado en el interior del tren sin que arranque.

Esta situación provoca que muchos pasajeros suban y bajen de los trenes en busca de información, y que varios opten, finalmente, por abandonarlos. Todos los usuarios son conscientes de la situación que afrontan.

Gustavo lleva más de media hora sentado en uno de los bancos de la estación de Sants. Tras dos días teletrabajando, ha decidido “arriesgarse y coger el tren" que le lleva a Terrassa. Pese a haber salido de casa una hora antes, reconoce que “es muy probable que no llegue a tiempo”. “Haya o no problemas, con Renfe siempre se acaba llegando tarde, desgraciadamente”, concluye.

"No es por el accidente, es una situación cotidiana"

Una situación similar vive Armando, quien reside en Arc de Triomf pero trabaja en Sitges. Durante los últimos días ha recurrido al servicio de autobús, pero “el tráfico alargaba mucho el trayecto”. Con cierta resignación admite: “Estoy más acostumbrado a Rodalies”, y espera con paciencia “como cada día la llegada del tren de Sant Vicenç de Calders en la vía 12”.

También son muchos los viajeros que intentan llegar al aeropuerto a través de la R2 Nord. Levin y Alexi, que han salido desde Sabadell en la R4, aseguran que ese trayecto “ha sido puntual y eficiente”. Sin embargo, ahora deben esperar cerca de media hora en Sants para enlazar con la otra línea, con la esperanza de llegar al aeropuerto a las 10:00 h. Ambos reconocen que no descartan coger un autobús o incluso el taxi: “No podemos llegar tarde”, detallan.

En la misma línea, Jana pretende llegar al aeropuerto puntual para no perder su vuelo. La usuaria ha sido precavida y ha salido con tiempo, “tengo presente que se retrasará”, acepta apática.

La crispación, la incertidumbre y el enfado se han convertido en el ambiente habitual en los andenes. Varios usuarios denuncian “la incompetencia del servicio” y coinciden en señalar que las demoras y las contradicciones en la información horaria ya son “el pan de cada día”. Josep, otro pasajero, asegura que no se trata de un caso aislado y subraya que “no es por el accidente; es una situación cotidiana, diaria y constante”, concluye visiblemente molesto.

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