Testimonios a pie de calle
"La logística ha sido horrible": largas colas en los buses de Barcelona el segundo día de caída de Rodalies
Los usuarios explican a EL PERIÓDICO sus dificultades acceder a la capital desde ciudades metropolitanas
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Largas colas en la estación de buses de Fabra i Puig el segundo día de parón de Rodalies. / Ariadna Miranda

Las estaciones de bus de Barcelona vuelven a verse saturadas por segundo día consecutivo ante la caída del servicio de Rodalies. El colapso se ha hecho notar en la estación de Fabra i Puig, donde los usuarios explican a EL PERIÓDICO su descontento generalizado. La lluvia, el frío y las colas vuelven a protagonizar la jornada. Aunque la frecuencia de autobuses ha aumentado respecto al miércoles y las pantallas anuncian distintos servicios cada pocos minutos, la situación sigue generando confusión entre los usuarios que se amontonan en largas colas.
Adrián, vecino de Montcada i Reixac, regresa a casa tras haber vivido una auténtica odisea esta mañana para poder llegar al trabajo. El trayecto, que normalmente le lleva una hora, se le ha alargado dos horas y media. Según relata, han pasado al menos seis o siete autobuses antes de que pudiera subir a uno. “La logística ha sido horrible. Dependemos de autobuses que pasan cada media hora y, como no salen del propio municipio, cuando llegan a Montcada ya van llenos”, detalla.
Además, comenta que los conductores estaban limitando el aforo en los vehículos por seguridad. “Al final he tenido suerte, porque en un autobús había tres plazas libres y he podido subir”, cuenta. Con esperanza declara que espera “que la vuelta sea más llevadera”.
Hacia las 14:00 h, hora punta en la estación de Fabra i Puig, las colas kilométricas han vuelto a ser las protagonistas del espacio y, con ellas, las quejas de los usuarios. Una de las líneas con más demanda, la que se dirige a Granollers, presenta una cola que recorre el andén de punta a punta. Como ya es habitual, centenares de personas esperan pacientemente la oportunidad de subir a un autobús que les permita regresar a casa.
Entre la multitud se encuentra Paola, usuaria habitual de la línea R2. Visiblemente molesta, describe la situación a la que se enfrenta desde ayer: “Era consciente de que los trenes no iban a funcionar, así que esta mañana he salido de casa dos horas antes para poder llegar al trabajo”. Paralelamente, denuncia la falta de refuerzos en el servicio: “No hay ningún tipo de refuerzo, como habían dicho. La frecuencia normal del autobús es cada media hora; si realmente hubiera refuerzos, pasarían cada 15 minutos, pero no es así”. Paola concluye con frustración: “Hay que llegar al trabajo, pero no hay medios. Estamos desamparados”. En la misma línea se encuentra Irene, que estudia por la mañana en Passeig de Gràcia y trabaja por la tarde en Sant Celoni, municipio en el que también reside.

Colas en la estación de buses de Fabra i Puig. / Ariadna Miranda
Despliegue de informadores en las estaciones
El caso de Irene es aún más complejo, ya que en Sant Celoni no hay estación de autobuses con conexión directa a Barcelona. A las 6:15 h de la mañana ha tenido que pedir a unos amigos que la llevaran en coche hasta Granollers para, desde allí, intentar coger un autobús. En el primero no ha podido subir y ha tenido que esperar al siguiente, algo que celebra si lo compara con el día anterior, cuando tuvo que dejar pasar hasta cuatro autobuses.
“Ayer llegué una hora y media tarde. Tenía un examen a primera hora y no pude entrar, ahora tendré que ir a la recuperación”, lamenta. Ambas chicas aguardan en la extensa cola, aún con decenas de personas por delante, confían en poder subir al próximo autobús que las lleve de vuelta.
Fuentes municipales aseguran haber desplegado un operativo de informadores. En Fabra i Puig ha habido un par, acompañados de varios agentes de seguridad. Algunos viajeros, como Mari Carmen, critican la falta de información: “Voy a Barberà del Vallès y me han dicho que espere en esta cola”. La misma en la que también aguarda Júlia, cuyo destino es Granollers.
Las líneas más concurridas, como las de Granollers y Sabadell, mantienen una frecuencia de paso de unos 20 minutos y las colas se han reducido respecto a ayer. Joana, usuaria del autobús con destino a Granollers, se muestra sorprendida: “Acabo de llegary justo acaba de venir. Seguramente sea casualidad, pero me alegro”.
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