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'Borrasca Harry'

El temporal daña gravemente las playas del área de Barcelona: "Es imprescindible que intervenga el Ministerio"

El AMB compara los efectos de un oleaje de hasta seis metros con los destrozos de la borrasca Gloria en enero del 2020

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El paseo marítimo destrozado en Badalona.

El paseo marítimo destrozado en Badalona.

Manuel Arenas

Manuel Arenas

Barcelona
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El grito de socorro recurrente en las playas de Barcelona vuelve a retumbar por el temporal de levante ocurrido entre los días 18 y 21 de este mes de enero. Un balance de daños del Área Metropolitana de Barcelona (AMB), administración competente del cuidado del litoral barcelonés, revela afectaciones graves por la denominada 'borrasca Harry'. Las más destacables son el hundimiento de un paseo marítimo en Badalona, la regresión en el ancho de la zona de arena en municipios como la propia Barcelona, Gavà o El Prat de Llobregat, o la pérdida de 300 metros de pasarelas o daños en 50 bancos y duchas.

El informe metropolitano asegura que un temporal así, que ha dejado oleajes de hasta los 6 metros de altura en Badalona o casi 5 metros en el Delta del Llobregat, "no se veía desde el Gloria, en enero del 2020". Durante los últimos años, las pérdidas de arena de todas las playas se han ido acumulando, lo que implica que el litoral sea cada vez más frágil y esté expuesto a daños importantes en caso de temporal. La artificialización del litoral no permite que llegue arena a la playa y, con cada borrasca, una parte se va y no vuelve, aseguran fuentes metropolitanas. "Por el cambio climático, el nivel del mar es mayor y los temporales son más frecuentes y más intensos, con mayor oleaje y energético", lamentan.

Ante esta situación, el AMB reclama una vez más al Ministerio de Transición Ecológica "intervenciones de carácter estructural y de largo plazo" para revertir la regresión que sufren las playas, estabilizarlas y recuperarlas. Ramon Torra, gerente del AMB, afirma que “ante la situación actual, se hacen imprescindibles actuaciones de emergencia de aportación de arena y protección del litoral, a fin de que no se repitan daños tan graves con posibles afectaciones a la línea de ferrocarril u otras infraestructuras".

Daños en la playa Sant Sebastià de Barcelona.

Daños en la playa Sant Sebastià de Barcelona. / AMB

Las playas del norte, las de mayor impacto

Debido a su orografía y orientación, las playas del litoral metropolitano norte, especialmente las de Badalona y Montgat, han sufrido el mayor impacto. En Badalona, la situación ha hecho saltar las alarmas: una parte importante del paseo marítimo de la playa de la Barca Maria se ha hundido, un sector que ya había quedado debilitado tras el temporal de la pasada Navidad. Tanto en esta playa como en la del Cristall, la pérdida de arena ha sido casi total, desapareciendo prácticamente toda la anchura que quedaba.

Además, la fuerza de las olas provocó una rotura en el colector de Levante, infraestructura que transporta las aguas residuales de Montgat y una parte de Tiana hasta la estación de tratamiento de aguas del Besòs. Operarios del AMB y Aigües de Barcelona instalaron un baipás de emergencia para evitar vertidos de aguas residuales al mar. Resta pendiente la concreción del inicio de la reparación definitiva, pues hasta que el temporal no cese del todo no se podrá evaluar completamente la situación.

Esta infraestructura ya sufrió una rotura en 2017 a la altura de la playa de la Mora (en el extremo contrario de la ciudad) y, de hecho, está pendiente de ser trasladada en un tramo de su paso por Badalona, precisamente por el riesgo de sufrir daños al que está expuesto por discurrir por la fachada marítima. El pasado mes de noviembre el Área Metropolitana de Barcelona aprobó de forma inicial el proyecto de traslado y se prevé que las obras empiecen en 2027.

En la zona sur, El Prat de Llobregat ha visto cómo su línea de costa ha retrocedido más de 20 metros en las playas de Can Camins y la Roberta, provocando la desaparición completa de la playa en algunos sectores. El avance del mar fue tal que el oleaje alcanzó la carretera, obligando a su cierre al tráfico, y "afectó gravemente a sistemas dunares y espacios protegidos", afirman fuentes del AMB. En Gavà, la pérdida de arena llegó a los 40 metros de anchura en algunos puntos, y han desaparecido unos 400 metros del frente dunar junto a sus cierres de protección. Por su parte, en Castelldefels, la inundación se vio agravada porque el oleaje taponó los colectores y rieras, impidiendo el drenaje correcto del agua de lluvia.

El inventario de daños materiales es también extenso. Se estima la pérdida de más de 300 metros de pasarelas y daños en 50 bancos, 20 papeleras y numerosos elementos de mobiliario. Al menos 20 plataformas de ducha han quedado descalzadas en playas de Badalona, Barcelona (incluyendo la Barceloneta y la Nova Mar Bella), El Prat y Gavà. En Barcelona, incluso el sistema de megafonía ha quedado fuera de servicio por daños en las instalaciones. A los perjuicios materiales se le suman los medioambientales: las crecidas de los ríos Llobregat y Besòs han arrastrado a las playas unas 100 toneladas de residuos y cañas, una acumulación que previsiblemente continuará durante las próximas semanas.

El protocolo de prevención del AMB

La gestión integral de las playas metropolitanas ha obligado al AMB a asumir una especialización efectiva en los fenómenos meteorológicos extremos y frente a un clima en el que los temporales tienden a incrementar la frecuencia. El AMB ha establecido un protocolo durante todas las fases de un temporal —previa, en curso y posterior—, con el objetivo de minimizar los efectos derivados del oleaje y la lluvia, reducir el posible riesgo cuando se descalzan mobiliario o elementos fijos y restaurar la normalidad de la forma más ágil.

Las intervenciones previas a la llegada del temporal consisten básicamente en retirar los elementos y el mobiliario de primera y segunda línea de la playa que estén más expuestos al oleaje, con el objetivo de minimizar los daños. En segundo lugar, se produce la apertura de colectores de aguas pluviales y rieras a mar para que el agua de estos cursos fluviales pueda drenar correctamente en el Mediterráneo y evitar la inundación de la explanada arenosa o de los paseos marítimos.

La fase del protocolo durante el episodio se focaliza en monitorar los daños y las afectaciones del oleaje y la subida del nivel del mar en las playas metropolitanas y hacer balizamientos o retirar elementos dañados o descalzados, para evitar que la ciudadanía tome daño. El plan recomienda no acercarse a paseos marítimos, espigones ni zonas cercanas en las que pueden romper las olas.

Las actuaciones posteriores al temporal se basan en restaurar la máxima normalidad en el mínimo tiempo posible en las playas, con la adecuación de los niveles y la inclinación de la arena para volver a instalar equipamientos y módulos, la recolocación de elementos y mobiliario desplazados por el viento y el oleaje y la reposición de instalaciones dañadas. Por último, se pone en marcha el protocolo de valorización de residuos, que consiste en recoger y limpiar toda la suciedad que el temporal ha dejado en la arena y llevar a una planta de selección del AMB los residuos vegetales.

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