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Tras el accidente de Gelida

Colapso en la movilidad de Catalunya tras el cierre total de Rodalies: "Nadie sabía que no hay trenes"

Cerca de 400.000 usuarios han visto alterada su rutina diaria ante la ausencia de servicio tras el accidente mortal de Gelida

DIRECTO | El Govern mantiene la suspensión de Rodalies y corta la AP-7 en Martorell

AP-7 | El riesgo de hundimiento tras la caída del muro en Gelida obliga a cortar durante días la AP-7 desde Martorell

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La movilidad de Catalunya ha sufrido un colapso este 21 de febrero tras la suspensión total del servicio de Rodalies por el descarrilamiento de dos convoyes. Uno de los cuales, entre Gelida y Sant Sadurní d'Anoia, se saldó con el desenlace fatal de una víctima mortal y 41 heridos tras el desprendimiento de un muro de contención de la autopista AP-7 por las intensas lluvias que cayeron el martes.

El balance de Rodalies arroja una afectación a 400.000 usuarios diarios del servicio, a más de 1.200 kilómetros de red ferroviaria y 202 estaciones. El parón ha obligado a miles de usuarios a improvisar rutas alternativas ante el caos y el disgusto generalizados, tal y como han explicado decenas de pasajeros a pie de calle a EL PERIÓDICO. A última hora del día, el Govern anunció la vuelta progresiva de Rodalies a la normalidad a partir de este jueves.

El epicentro barcelonés de la preocupación ciudadana ha sido la estación de Sants. Allí se encontraba Marta, que tenía una cita médica a las 9:15 h en Sitges y desconocía la suspensión de Rodalies. "Me han aconsejado que pruebe en la estación de buses", ha lamentado la pasajera, cuya información provenía de uno de los agentes desplegados en Sants. Al no quedar cubierta por ningún autobús su ruta, finalmente se visto obligada a cancelar el médico.

Los buses, de hecho, son el servicio alternativo que más tensionado se ha visto por la falta de trenes, incluso más que el metro, mientras que las líneas de Ferrocarrils de la Generalitat (FGC) han salido al rescate de los pasajeros. Muestra de la saturación son las interminables colas de más de 50 minutos que se han generado en la terminal de buses de Fabra i Puig, donde el trasvase de viajeros desde el tren de Sant Andreu Arenal es inmediato. "Deberían poner más buses", han comentado María José y Marina, quienes pese a lamentar las largas esperas reconocían que "la frecuencia de buses es cada 20 minutos".

Diversos viajeros han destacado la escasa información recibida y las pocas alternativas ofrecidas. Maria José, vecina de la Sagrera, trabaja en Montmeló pero, debido a las largas colas en el transporte hacia Granollers, ha decidido coger la línea e21 en dirección a Mollet. “Cuando llegue, un compañero de trabajo me vendrá a recoger”, ha comentado. La usuaria se ha mostrado crítica con la falta de comunicación: “Deberían haber informado antes. No se sabía que no hay trenes. No puede ser que llegues a la estación y te digan que está cerrada”.

Impacto en el área metropolitana de Barcelona

La onda expansiva de los problemas de movilidad, sin embargo, no se ha limitado a la capital. Sin ir más lejos, la estación de Rodalies de Badalona ha vivido un goteo incesante de cientos de usuarios desorientados durante toda la jornada del miércoles. Es el caso de Octimia Martínez, que al ser informada del paro en la estación se ha recorrido toda la avenida Martí Pujol advirtiendo a los vecinos que se le antojaban pasajeros: “¡No hay tren, no hay tren!”, avisaba. Martínez tenía intención de llegar hasta Bellvitge, adonde le han recomendado que la opción más rápida para llegar será el metro. La usuaria asumía no haberse enterado del accidente de Gelida hasta que los agentes de Rodalies le han informado de la incidencia.

Las carreteras catalanas tampoco se vieron exentas del impacto del caos de rodalies. Durante toda la mañana se han registrado importantes retenciones, especialmente en los principales accesos y corredores del área metropolitana de Barcelona. Según el Servei Català de Trànsit, los principales puntos afectados han sido la C-31 en El Prat y Badalona; la C-32 desde Cornellà, Esplugues, Alella, Vilassar y Mataró; la A-2 en Sant Feliu de Llobregat: la B-23 desde Molins de Rei y Sant Feliu: la C-16 desde Sant Cugat; la C-17 desde Mollet; y la C-58 desde Terrassa, Sabadell y Ripollet. Ante tal colapso, se han levantado las barreras del peaje del túnel del Garraf, en la C-32, para aliviar la acumulación de vehículos.

En cuanto a la AP-7, ha quedado cortada hasta nuevo aviso en sentido sur entre Martorell y Sant Sadurní d'Anoia ante una una situación de “posible inestabilidad” y de riesgo de hundimiento en la vía rápida a la altura de Gelida (Alt Penedès), en un tramo de 10 km donde se produjo el desprendimiento del accidente de Gelida.

FGC, al rescate

Al tiempo que los buses circulaban rebosantes, la red de Ferrocarrils de la Generalitat de Catalunya (FGC) ha salido al rescate, sin proponérselo, de miles de vecinos que no tenían cómo desplazarse a causa del cierre de Rodalies por el accidente de Gelida. La operadora catalana funcionaba con normalidad este miércoles y, como cada hora punta de día laborable, ofrecía "el 100% del servicio que permite la infraestructura, utilizando todo el material móbil disponible", han señalado a este diario portavoces de FGC.

En la estación de plaza Espanya, terminal de las líneas del ramal Llobregat-Anoia, los viajeros 'exiliados' de Rodalies convivían con los habituales de FGC y los congresistas que esta semana acuden al ICE de la Fira en L'Hospitalet. La línea de Martorell ha sido una de las que más usuarios imprevistos ha apadrinado. "Trabajo en Martorell y normalmente voy en coche, pero hoy estoy sin, así que iba a coger Rodalies", expone Eduardo. "Sabía lo de Gelida, pero no que no habría trenes, suerte que había un aviso de la suspensión en una pantalla del metro Diagonal", prosigue. El cambio a FGC le ha supuesto, calcula, unos 40 minutos extra de trayecto: "Tenía una visita médica en Via Augusta y es más complicado ir de ahí a plaza Espanya, creo que llegaré un poco tarde al trabajo".

"A primera hora sí se ha notado más gente, en especial venían desde Martorell porque esa zona estaba claro que no tendría trenes tras el accidente", expone a pie de andén un vigilante. Personal de la estación coincidía en el diagnóstico y añadía que el volumen de salidas han sido más ordinario. Una informadora del salón ferial asegura que ningún congresista le ha preguntado por afectaciones de movilidad y recuerda que al ser hoy el último día del evento han acudido menos visitantes. "Una chica me ha pedido ayuda porque le habían robado el móvil, ¡eso sí es más lo habitual!", exclama.

También en la estación de FGC de Sabadell ha habido mucha afluencia. Muchos habituales de Renfe buscaban cómo ir a Barcelona, pero también a otras localidades como Cerdanyola del Vallès o Montcada i Reixac. Es el caso de Júlia Vilà, de 28 años, que ha explicado que cada día va a trabajar a Barcelona con Rodalies, bajando en Arc de Triomf por la facilidad de conexión. “He tenido suerte de que los Ferrocarrils funcionan; al ver que Renfe no iba, he venido directamente aquí. Espero llegar a la hora al trabajo, aunque sea con transbordo”, comenta. Júlia añade que no se ha planteado en ningún momento coger el coche o el autobús: “Prefiero el tren, aunque tenga que cambiar, antes que quedarme atrapada en el tráfico".

El perjuicio para las personas mayores

La circulación trenes no es lo único que ha colgado el cartel de "sin servicio" en Rodalies. Tampoco se han allado activas las máquinas expendedoras de billetes, que advertían de ello en un letrero donde se leía ‘fuera de servicio’. “Sabía que no había servicio pero pensaba que podría comprar un billete”, lamentaba una señora en la estación de Rodalies de Badalona.

Las personas mayores son uno de los colectivos más perjudicados por los problemas de Rodalies. En la estación de Sants, algunos de ellos se han acercado con la intención de comprar un billete para otro día. Es el caso de Roser, que el próximo domingo quería viajar a Tarragona para visitar a una familiar. Como las máquinas expendedoras no funcionaban, no ha podido: "Estoy temblando, creo que no lo conseguiré".

La mujer, usuaria habitual de Rodalies, ha lamentado las deficiencias del servicio y ha explicado que ya sabía que este miércoles no habría circulación, pero pensaba que al menos podría sacar su billete. Y ha pedido a los responsables que "se pongan las pilas" para que el servicio mejore y no se tengan que lamentar más desgracias como la de Gelida.

A las críticas se ha sumado Domingo, vecino de 80 años de Badalona que llegó hace décadas de Burgos. "Esto es una vergüenza, Catalunya y España están fatal”, ha clamado. Se disponía a tomar el tren hasta el Tibidabo pero se ha visto obligado a cancelar el plan. “No puedo ir y ya está, me tengo que aguantar”, ha zanjado con la misma resignación que se leía en las caras de cientos de pasajeros afectados.

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