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Movilidad

El veto al dinero en efectivo en el bus de Barcelona que deja sin seguro a pasajeros: “No es lo mismo no pagar que no poder pagar"

Qué se podrá hacer en Barcelona (y qué no) con el bono de transporte único que sale a la venta el lunes

Conductores de TMB explican que cada día suben pasajeros a los buses que intentan abonar un billete sencillo con dinero y que acaban viajando sin comprarlo

Usuarios esperan para subir a un autobus, en abril pasado en Barcelona.

Usuarios esperan para subir a un autobus, en abril pasado en Barcelona. / Macarena Pérez / EPC

Toni Sust

Toni Sust

Barcelona
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“Cada día dos o tres personas suben al autobús y me piden pagar con dinero en efectivo. Les tengo que decir que no pueden”, explica un conductor de Transports Metropolitans de Barcelona (TMB) que recorre las calles de Barcelona al frente de uno de los vehículos de la empresa pública.

Hace tiempo que en los autobuses de Barcelona nadie puede hacer aquello que antes era frecuente: pagar con dinero un billete sencillo, de un solo uso, que cuesta 2,9 euros desde este jueves. Décadas atrás, había un cobrador en los autobuses, y con el tiempo les tocó a los conductores combinar su labor con el cobro. Para evitar problemas de cambio, no se aceptaban billetes de más de 10 euros.

Covid

A causa del Covid, TMB eliminó en 2020 la opción de pagar en efectivo por la lógica protección sanitaria. Y en enero de 2022, el Ayuntamiento de Barcelona anunció que la empresa ponía en funcionamiento en cada bus un dispositivo para pagar con tarjeta de crédito y mediante el móvil. La voluntad era, según un texto que el consistorio publicó entonces, “ofrecer una alternativa fácil, práctica y segura para pagar dentro de los vehículos, especialmente a las personas que no son usuarias habituales de la red de bus o que no disponen de una tarjeta o un abono integrado”.

El pago en efectivo no regresó nunca, y eso, cuentan varios conductores, tiene ahora algunas consecuencias. Que dos o tres pasajeros se suben cada día al autobús (se hace difícil calcular cuánta gente en total vive estas situaciones) e intentan pagar con dinero. Suelen ser turistas o vecinos de localidades de fuera de Barcelona que vienen un día puntualmente, por una gestión o una visita al médico. A menudo, gente mayor. Por no ser usuarios habituales, no cuentan con títulos de transporte. Por lo que sea, no llevan tarjetas de crédito encima.

Sin seguro

Según los testigos consultados, lo habitual es que los conductores dejen pasar a esos pasajeros. Dicho de otro modo: lo usual es que no les impidan el paso. Y el resultado es que cada día en Barcelona unas cuantas personas viajan sin billete en los autobuses, lo que significa, entre otras consideraciones, que no están cubiertos por el seguro de TMB. Es de imaginar que en caso de que se produzcan esas lesiones nadie pierda tiempo en reclamar los billetes para decidir si se atiende a un herido, pero el hecho es que estrictamente hablando el viajero que no paga no cuenta con la cobertura del seguro del autobús.

Luego está un segundo debate: ¿es legal que no se permita el pago en metálico? Pascual Hermosilla, conductor y miembro del sindicato ACTUB, cree que no: “La gente tiene derecho a pagar con efectivo”. Hermosilla precisa que lo de toparte con viajeros que solo tienen efectivo pasa bastante en la línea 46, que va al aeropuerto. “Los conductores no suelen echarlos, porque suelen ser gente mayor o turistas. Hay compañeros que dicen pase pero sepa que viaja sin billete, por si hay un accidente”.

“Una decisión unilateral”

“Que se dejara de cobrar en metálico fue una decisión unilateral de la empresa. ¿Por qué? No lo sabemos. Legalmente tiene que ser una opción”, subraya Óscar Mellado, conductor e integrante de CGT, que agrega: “Cuando sube una persona que quiere pagar así, le explicas que solo se paga con tarjeta, unos bajan y otros se meten dentro”.

Mellado aborda otra circunstancia: cómo sancionar a los que entran sin billete. “No es lo mismo no pagar que no poder pagar. Sé de gente (inspectores de TMB) que no sancionan a los que no pagan por no poder usar efectivo porque se les puede caer el pelo a ellos”, afirma. Además, recalca que en todo caso no es algo que los conductores puedan hacer: “Tengo la obligación de informar, pero no puedo pedir billete, no está mis funciones”.

El derecho y la versión de TMB

La tesis de los dos conductores de que usar efectivo es un derecho cuadra con lo que indica el artículo 47.1 de la ley general para la defensa de los consumidores y usuarios, modificada en 2022, según la cual los comercios no pueden rechazar el pago en efectivo dentro de los límites legales establecidos. Límites que entre otros aspectos fija que la suma, como es el caso, no supere los 1.000 euros.

Fuentes de TMB sostienen que de hecho no hay veto, aunque no sea posible emplear billetes y monedas: “No está prohibido pagar en efectivo el viaje en autobús, pero el billete no se puede comprar a bordo. El pago se puede hacer en efectivo en todos los puntos de venta habilitados, como estaciones de metro, estancos”. La adquisición sí puede hacerse con tarjeta de crédito, pero la empresa insiste: “No está prohibido el efectivo”. Las mismas fuentes confirman que el pago del billete supone contar con el seguro obligatorio y que la previsión es que el impago sea sancionado, y añaden: “El número de personas que quiere pagar en efectivo es anecdótico y no supone un problema. Durante todo 2025 hemos recibido cuatro quejas por este tema. Cuatro en un periodo en el que ha habido 220,6 millones de validaciones”.

En otras compañías, al revés

En otras líneas de transporte se da la situación opuesta: no permitir el pago con tarjeta de crédito. Eso es lo que le sucedió esta Navidad a una usuaria de la empresa Sagalés que utiliza el servicio de bus desde Montornés a Montmeló, donde coge el tren. “Mi tarjeta mostraba en la máquina del bus que estaba fuera de zona. Le comenté al conductor que esto suele pasar si él proviene de Granollers, y le pedí poner la máquina a cero. Pero no lo hizo, y la única opción fue pagar un billete”, explica María. Pero Sagalés solo acepta como alternativa dinero en efectivo, y la usuaria no llevaba. Como no le aceptaron el pago con tarjeta, tuvo que caminar media hora hasta Montmeló.

Y luego hay casos en las que se juntan todos los problemas, incluida la agresividad de algún impresentable. Es lo que le sucedió a Joan Díaz el pasado 29 de abril (ya 30, porque sucedió pasada la medianoche), un día después del apagón que dejó a España a oscuras. Él y su pareja llegaron a Barcelona tras pasar seis horas detenidos en las vías dentro en un AVE.

Insultos y amenazas

En la plaza de Sants, se subieron a un bus de la línea N28, que se inicia en Diagonal Mar y finaliza en Can Serra, en L’Hospitalet. No se habían dado cuenta de que tenían que cargar su T-Mobilitat, que no les funcionó al entrar. Llevaban algo de dinero en efectivo y tarjetas de crédito. Pero no podían pagar ni con tarjeta ni con en efectivo. El conductor les dijo que la única forma era recargar la T-Mobilitat desde la ‘app’ correspondiente. Intentaron hacerlo en el momento, sin bajar del vehículo, para no prolongar más el camino a casa, y el conductor, explica Díaz, “perdió los estribos, nos insultó (nos llamó hijos de puta, iros a tomar por el culo), nos amenazó, y nos echó del autobús, porque no quería esperar a que la aplicación nos recargara la tarjeta de transporte. Nos bajamos porque temimos por nuestra integridad física”. Presentaron una protesta ante TUSGSAL, compañía del bus, y ante el Área Metropolitana de Barcelona. Una situación que hubiera podido evitarse si esa pareja hubiese podido pagar su billete en metálico.

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