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Plan Local de Vivienda

Sabadell prevé sumar 1.829 viviendas nuevas antes de 2030, entre promoción pública y privada

El consistorio prevé impulsar promociones públicas y privadas, rehabilitación y cambios urbanísticos para aumentar el parque asequible en los próximos seis años

Sabadell penalizará con un recargo sobre el IBI a los pisos vacíos a partir de 2027

Edificio de vivienda social de Sabadell en la calle Francesc Layret

Edificio de vivienda social de Sabadell en la calle Francesc Layret

Clàudia Mas

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Sabadell
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Sabadell quiere llegar a 2030 con 1.829 viviendas nuevas en el marcador. Es el horizonte que dibuja el Pla Local de l’Habitatge, que el gobierno municipal llevará al pleno del 26 de enero para su aprobación inicial y que combina promoción pública y privada, nuevas operaciones urbanísticas y rehabilitación para aumentar la oferta a precios asequibles.

El plan reúne 26 actuaciones y pone el acento en dos palancas: mover suelo —revisar planeamiento y gestión urbanística para activar sectores— y reforzar el parque protegido, incluida la recuperación de la venta de vivienda de protección oficial. El Ayuntamiento sitúa parte de ese crecimiento potencial en barrios como Can Llong, Can Gambús o la Roureda.

De ese paquete de viviendas previsto entre 2025 y 2030, el consistorio cifra en 531 las que ya tienen el proyecto en marcha y que son de carácter público, algunas todavía pendientes de cerrar financiación con el Institut Català de Finances (ICF). Con una perspectiva más larga, el gobierno municipal sostiene que la capacidad de creación de vivienda podría escalar hasta 8.400 unidades si se activan los desarrollos que hoy no están disponibles y requieren transformación urbanística.

“Una parte se levanta en suelo público, directamente por el Ayuntamiento, y otra se impulsa poniendo parcelas a disposición de privados mediante concursos de derecho de superficie u otras figuras”, explicó el primer teniente de alcaldesa y concejal de Vivienda, Eloi Cortés. En su explicación, destacó el ámbito de Cifuentes, con un potencial de alrededor de 1.400 viviendas entre públicas y privadas, “la gran mayoría” de protección oficial.

La radiografía de partida del plan dibuja una ciudad con un parque residencial envejecido: la mitad de las viviendas se construyó entre los años 50 y 80, un 17% son unifamiliares y dominan los pisos de 46 a 90 metros cuadrados. En el extremo opuesto, un 22,4% del parque es posterior a 2001. Con estos datos, el documento fija cinco objetivos que pasan por facilitar el acceso a la vivienda, reducir la segregación residencial y elevar la calidad de vida en los barrios, con especial atención a la dependencia, el envejecimiento y la exclusión residencial.

Entre las medidas, el Ayuntamiento quiere volver a ofrecer la opción de compra en protección oficial para preservar el carácter protegido de los inmuebles a lo largo del tiempo. El primer proyecto con el que trabaja el consistorio se sitúa en Torre-romeu, con unos 150 pisos, y estudia una fórmula mixta de compraventa y alquiler, con la intención de replicarla en futuras promociones.

El plan también abre la puerta a ajustar las reservas de aparcamiento en promociones protegidas de alquiler con pocos pisos, al considerar que el requisito encarece los proyectos. Y prevé revisar el registro de vivienda protegida para actualizar criterios y trámites, sobre todo en situaciones de emergencia, además de mantener recursos para colectivos específicos y activar un programa de vivienda para mujeres víctimas de violencia machista, junto a un refuerzo de la atención ante el riesgo de pérdida de vivienda por vulnerabilidad.

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