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Medio siglo en el mercado

Manel Iglesias, histórico vendedor de olivas de la Boqueria de Barcelona que se jubila a los 67 años: "La mejor etapa es siempre la actual"

Su tienda de aceitunas Graus, que suma cinco generaciones, está en el podio de los más antiguos del mercado y tendrá continuidad de la mano de su hermano Josep

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Manel Iglesias Graus, esta semana, a punto de la jubilación, en su puesto de la Boqueria.

Manel Iglesias Graus, esta semana, a punto de la jubilación, en su puesto de la Boqueria. / MANU MITRU

Patricia Castán

Patricia Castán

Barcelona
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Manel Iglesias Graus (67 años) anda estos días despidiéndose de los clientes, de los amigos, de los colegas y del peso emocional que conlleva regentar un comercio abierto en 1867 que suma cinco generaciones que han dedicado casi la vida entera a la Boqueria de Barcelona. Se jubila después de casi medio siglo oficialmente tras el mostrador de su tienda de olivas Graus, aunque cuando era colegial ya iba a ayudar a sus padres los sábados y respiraba el 'caliu' de ese gran zoco. El consuelo, para los clientes con solera, es que su hermano Josep continuará al frente y sin cambios, pero el retiro de Manel supone bajarse del podio de los más veteranos del mercado.

No hay lugar para la nostalgia, porque este comerciante de casta es un hombre positivo que proclama que "la mejor etapa es siempre la actual". De cada momento extrae aprendizaje, innovación o estímulos que le han llevado a pasar toda su vida despachando olivas y aceites sin la mínima tentación de marcharse o traspasar. "He disfrutado de lo que hacía, porque me gusta el trato con el público y el mercado", relata a este diario a pocos días de su adiós, con la paz que le da saber que seguirá yendo de visita o recorrerá por afición alguna feria para encontrar nuevos productos que ofrecer desde el establecimiento familiar.

Barcelona 08/01/2026 Barcelona. Manel Iglesias, histórico de la Boqueria, se jubila aunque su puesto de olivas continuará en la familia. AUTOR:MANU MITRU

Manel, frente a Olives Graus, reformado hace un par de años, en la Boqueria. / MANU MITRU / EPC

Su tienda de aceitunas tiene la particularidad de haber estado siempre en la misma ubicación e ininterrumpidamente, en el privilegiado pasillo central, cerca de la pantalla del fondo. Solo la Guerra Civil desabasteció de género (por aquel entonces procedente de Andalucía y Extremadura) sus mostradores y llevó a su abuela eventualmente a despachar legumbres y otros productos. La mujer llevó el negocio en solitario tras la muerte de su abuelo en el frente. Posteriormente cedió paso a la madre de Manel, hasta que él tomó el relevo una vez finalizó el servicio militar.

Medio siglo de cambios

Durante casi 50 años ha vivido la primera línea de la transformación de la Rambla y su emblemático mercado, sin que el negocio nunca haya peligrado, surfeando crisis y cambios de tendencias. Explica que su formato familiar --con un sacrificado horario de 8.00 a 20.00 horas-- les ha permitido siempre adaptarse a las coyunturas, como en la pandemia, cuando vivieron dos años de pérdidas. Pero una vez la situación se normalizó, los hermanos emprendieron una renovación total de su establecimiento --cuarta en su centenaria historia-- para adaptarla a los nuevos tiempos, o sea, a una experiencia más inmersiva donde el cliente toca los paquetes de anchoas limpias, las botellas de aceites y los tarros de trufa.

"Ahora todo es mucho más abierto y tenemos más producto gourmet", resume el tendero, que únicamente protege con vitrinas el universo de olivas que sigue siendo su principal venta. Solo que la 'parada' nació con media docena de variedades (de la sevillana a las de Aragón) y ahora oferta al menos una quincena, con tendencia a sabores más suaves y sutiles, relata. Esa mañana ha recibido un palet con unos 400 kilos que comercializará durante la semana.

Barcelona 08/01/2026 Barcelona.  Manel Iglesias, histórico de la Boqueria, se jubila aunque su puesto de olivas continuará en la familia. Manel posa con su hermano Joan quién será el nuevo encargado del puesto de olivas. AUTOR:MANU MITRU

Manel, que se jubila, con su hermano Josep Iglesias Graus, que seguirá al frente de la tienda de la Boqueria. / MANU MITRU / EPC

Desde hace unos años también venden online, están presentes en redes sociales y cuentan, por primera vez, con dos empleados. Pero las raíces siguen muy presentes, por lo que el nuevo rótulo del comercio reproduce el año 1867, el perfil de un olivo -que hace muchas décadas ya presidió el puesto en una gran versión de hierro- y la pulcra caligrafía de su progenitor para añadir la palabra 'gourmet'.

Sin embargo, es el vaivén de clientes internacionales lo que más delata la progresiva evolución del mercado respecto al no tan lejano siglo pasado. "Ahora pasa mucho turista por aquí, y la obligación de un vendedor es captarlo, sin olvidar nunca al público local", apunta. Enfatiza que muchos compradores fieles han envejecido o dejado el barrio. "Sabe mal decirlo pero ahora nos da más ingresos el visitante y nos costaría salir adelante solo con el barcelonés", agrega. En especial en productos de calidad para llevar, como aceites, sales, azafranes, cremas y otros envasados tentadores. "El viajero compra de todo", resume.

Su aterrizaje en la jubilación será amortiguado para Manel, porque su mujer fue pescadera en otro puesto y también se ha retirado. Lo que sí parece difícil es el relevo generacional por parte de ambos hermanos. Por suerte, Josep (54 años) aún tiene cuerda para rato.

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