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Barcelona da luz verde inicial a la apertura al público de la modernista Casa Lleó i Morera de paseo de Gràcia
El plan presentado por Núñez y Navarro para el cambio de uso oficial desencalla la accesibilidad de la finca con una oruga en las escaleras catalogadas
FOTOS | Furor por la apertura excepcional de la Casa Lleó i Morera de Barcelona

Exterior de la Casa Lleó i Morera, obra modernista de Domènech i Montaner / MANU MITRU / EPC
El paseo de Gràcia tendrá otro icono modernista visitable, a escasos metros de la Casa Batlló y la Casa Amatller. El Ayuntamiento de Barcelona ha dado luz verde inicial a un minucioso Plan Especial integral para la Casa Lleó i Morera, presentado por la inmobiliaria Núñez i Navarro, propietaria del edificio desde 2006. Si completa sin contratiempos la tramitación urbanística en los próximos meses, podrá abrir puertas de forma oficial tras diez años de tira y afloja con el consistorio y la Generalitat.
Quedaría así accesible al gran público la tríada de la ‘Manzana de la discordia’ del Eixample, llamada así por la competición estética de estas tres casas de primerísima división. La finca pudo visitarse de forma limitada -solo la planta noble y en grupos guiados- de enero de 2014 a agosto de 2016, en virtud de una licencia provisional concedida por el gobierno municipal de Xavier Trias. A los dos años y medio, cerró porque no lograba desencallar un visto bueno de la conselleria de Benestar Social sobre accesibilidad.

Vestíbulo de la Casa Lleó i Morera, con la escalera modernista que lastra su accesibilidad / MANU MITRU / EPC
Resulta que la única entrada para visitantes era y sigue siendo un vestíbulo con una preciosa escalinata, impracticable para personas con movilidad reducida y a la vez blindada como patrimonio artístico local (BCIL). Las soluciones exploradas no cuajaron, como instalar una plataforma elevadora fija, que podía afectar a la cerámica de paredes y suelo.

La Casa Lleó i Morera, la única de las tres obras maestras modernistas de la 'Manzana de la discordia' de Barcelona pendiente de abrir al público / MANU MITRU / EPC
La dueña destinó el edificio a oficinas de alquiler, una por planta, pero no abandonó el sueño de una apertura permanente. El interés ciudadano había quedado claro: con el permiso provisional pasaron por la casa 60.000 personas y las 1.056 plazas excepcionales para visitarla que ofreció el festival 48H Open House Barcelona de 2023 se agotaron en 10 minutos de reloj.

El espectacular vitral de Antoni Rigalt en la casa Lleó i Morera / JORDI COTRINA
En 2024, al quedar vacías las plantas ocupadas por oficinas, nació la oportunidad de un nuevo intento. Núñez i Navarro presentó a la administración local, ya con Jaume Collboni en la alcaldía, un plan formal con las obras necesarias para abrirlo al público. En mayo de 2025, el ejecutivo socialista tumbó el proyecto por pequeñas deficiencias y concedió tres meses a la propiedad para rehacerlo. Esta recogió el guante y la comisión de gobierno municipal validó el documento retocado el pasado 7 de noviembre.

Mosaico de Mario Maragliano para las paredes de la sala principal, con diseño de Antoni Serra para el relieve de caras y manos / JORDI COTRINA
Fuentes municipales confirman a este diario que el plan “posibilita el cambio de uso a cultural” y detallan los próximos pasos. Tras la aprobación inicial, el plan se ha sometido a un mes de exposición pública y, luego, gobierno y oposición votarán el aval definitivo en la comisión de urbanismo y el plenario. Solo entonces la propiedad podrá pedir la pertinente licencia de actividad, un trámite usualmente lento. No hay, pues, ninguna fecha segura para el estreno. La empresa se muestra prudente y declina hacer declaraciones por ahora.
La oruga salvadora
El actual plan integral, al que ha tenido acceso EL PERIÓDICO, lo firma el despacho barcelonés Pulsen. Prevé resolver el acceso con la instalación de “una oruga salvaescaleras para salvar el primer escalón desde la calle hasta el vestíbulo y los ocho escalones hasta el primer rellano del ascensor”. Se trata de un dispositivo portátil, sucesor de las sillas elevadoras de pared. Se superpone a cualquier escalera para generar una rampa efímera por la que deslizar una silla de ruedas con seguridad. No requiere de instalación y evita traspasar de asiento al usuario.

Escalera de acceso a la casa Lleó i Morera, en 2023 / JORDI COTRINA
El estudio constata que la tienda Loewe que ocupa los bajos desde los años 40 se mantendrá intacta. El arrendamiento que firmó en 2021 para treinta años hace inviable obligarla a ceder unos metros para crear un acceso sin escalones.
La nueva etapa también conllevaría “trabajos muy precisos y adecuados a la ornamentación” en el ascensor, para dejar un paso libre de 80 centímetros. Además, los lavabos se amoldarían a la normativa vigente, con un aseo adaptado en la tercera planta. Asimismo, se modernizaría la climatización y se incorporarían alarmas contra incendios conectadas vía wifi “para no tocar las ornamentaciones existentes”.

Tienda de lujo de Loewe en los bajos de la Casa Lleó i Morera modernista, en el paseo de Gràcia / MANU MITRU / EPC
El plan en trámite aporta cifras orientativas de afluencia, inversión e ingresos. Dibuja un “escenario conservador” con “amplio margen de mejora” en el que la inversión para el cambio de uso quedaría recuperada en siete años. El presupuesto para obras serían 860.000 euros, más 28.000 para equipos informáticos y audioguías, que se financiarían al 50% con fondos propios y un crédito bancario. Aunque el aforo máximo se situaría en 400 personas, calcula una media de 109 visitantes al día (10 personas por hora, suponiendo un horario de 10h a 19h). Serían entonces 39.680 personas anuales, de las cuales 7.200 serían estudiantes.
Las entradas, dice la documentación, podrían rondar unos 10,50 - 15 euros con audioguía y 16,80 - 24 euros con grupo guiado. Los fines de semana, unos dos euros más. Jubilados y estudiantes tendrían descuentos. Todo ello generaría unos ingresos de unos 600.000 euros anuales, que se complementarían con el alquiler de espacios para eventos privados, una veintena al año a 6.000 euros. Y “un servicio óptimo” requeriría 7,5 trabajadores, dice, que costarían cerca de 100.000 euros.

Coronamiento de la Casa Lleó i Morera modernista, en el paseo de Gràcia / MANU MITRU / EPC
Una joya por descubrir
La Casa Lleó i Morera modernista es obra del arquitecto Lluís Domènech i Montaner, que reformó en 1902 uno de los primeros edificios del Eixample, en la esquina del paseo de Gràcia con la calle Consell de Cent. La obra la culminó el doctor Albert Lleó i Morera, jefe de analíticas en el hospital Sant Pau, donde conoció al maestro modernista, autor también del recinto sanitario. El encargo, no obstante, viene de su madre: Francesca Morera i Ortiz, heredera de un tío indiano y una de las pocas divorciadas de la época, que murió antes que terminaran las obras.
El documento contempla destinar al uso cultural 1.670,88 m² de superficie útil, repartida en cuatro plantas. A diferencia de la mayoría de bloques de la alta burguesía, la decoración modernista está presente en todas las plantas y no solo en la principal habitada por los dueños. La cubierta no se perfila como visitable, a priori. El primer piso podría contener un pequeño bar.

Balcón de la Casa Lleó i Morera modernista, en el paseo de Gràcia / MANU MITRU / EPC
En ningún caso la finca incrementaría los 3.352 m² de superficie construida que tiene hoy. Los autores recalcan que “las adecuaciones a realizar respetan en todo caso los grandes elementos estructurales, ornamentales y patrimoniales”, tanto en el exterior como en el interior, “con tal de que estos vuelvan a ser vistos por el público”. “Tampoco habrá afectaciones estructurales ni de fachada existentes”, insisten.

Interior de la casa Lleó i Morera en el número 35 del paseo de Gràcia abierta con motivo de las jornadas Open House. / JORDI COTRINA
La futura licencia municipal tendría la última palabra sobre los espacios visitables, aforo u horarios, si bien la vivienda noble por si misma ya justifica la apertura al público. Contiene elementos excepcionales, como las esculturas de Eusebi Arnau incorporadas a techo y paredes, que aluden a la canción popular 'La Dida de l’Infant Rei' y son una alegoría del hijo que perdió Lleó i Morera. También asombran los vitrales de Antoni Rigalt que dan al patio del interior de manzana, donde se ha recuperado la casita de lavandería. O el mosaico de Mario Maragliano en la sala principal, con diseño de Antoni Serra para el relieve de caras y manos. En definitiva, patrimonio artístico de primer nivel que hoy no puede visitarse por ocho escalones.
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