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Histórico en plena forma

El restaurante Casa Amàlia celebra su 75º aniversario en Barcelona y su romance con el mercado de la Concepció

Los dos emprendedores que hace cinco años recuperaron el negocio suman nueva clientela, lanzan un menú conmemorativo apadrinado por Carles Gaig y preparan estrenos

El restaurante Casa Amàlia (1950) revive con una carta digital que conecta con el mercado de la Concepció

Los bares y restaurantes con historia se extinguen en Barcelona: la media de edad de los locales baja a 11,6 años

Sergi Suaña y Jordi Castan, propietarios del restaurante Casa Amàlia 1950, con el plato apadrinado por Carles Gaig

Sergi Suaña y Jordi Castan, propietarios del restaurante Casa Amàlia 1950, con el plato apadrinado por Carles Gaig / MANU MITRU

Patricia Castán

Patricia Castán

Barcelona
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Resucitar un restaurante histórico de Barcelona en plena pandemia era un ejercicio de alto riesgo que los emprendedores Sergi Suaña y Jordi Castán afrontaron como un sueño personal hace unos cinco años. Preparar el debut a fuego lento por las restricciones sirvió para que la propuesta fuese lo bastante madura y sugerente como para prosperar en el efímero universo de la gastronomía local, donde los establecimientos tienen actualmente una media de 11,6 años de antigüedad. En su caso, la aventura consistió en devolver la vida el carismático Casa Amàlia 1950, en la Dreta de l'Eixample, que había cerrado por jubilación en 2019. Debieron hacerlo muy bien, porque lucen un 4,7 en Google, llevan dos años recomendados en la Guía Repsol y se disponen a celebrar el 75º aniversario del negocio. De momento, con un menú conmemorativo que afianza su romance con el contiguo mercado municipal de la Concepció, que veneran como despensa.

El chef de Casa Amàlia 1950, Danko Perkovic; Lluís Prats, de Gramona, y Carles Gaig, en la terraza del restaurante.

El chef de Casa Amàlia 1950, Danko Perkovic; Lluís Prats, de Gramona, y Carles Gaig, en la terraza del restaurante. / C.A.

Este diario relataba hace unos años el cordón umbilical que crearon con el recinto de abastos, que da sentido a su coletilla "cocina con alma de mercado". Pero lo suyo no es solo de boquilla, sino que lo demostraron con una innovadora carta digital, que desde una tablet muestra no solo su propuesta culinaria (de los bocados a los platos de tradición y los de 'transformación', más contemporáneos) sino imágenes --para que la vista ayude a la elección--, así como la procedencia de los ingredientes. En la mayoría de las ocasiones llegan de la Concepció, y hasta se especifica el puesto donde encontrarlos, por si alguien quiere llevarse la primera materia a casa y experimentar. Pero también se pormenorizan otros proveedores y el origen de proximidad de esa ternera, esa lubina o esas setas que encandilan al comensal.

Así que al celebrar el 75º aniversario han mantenido esa obsesión por la trazabilidad, pero sumando alianzas y complicidades. Recientemente han renovado y mejorado la selección de vinos de la mano del sumiller Rubén Pol (Disfrutar). Y ahora Gramona inyecta a la degustación especial de Casa Amàlia una copa de su corpinnat Gramona III Lustros, para festejar también los 75 años de su primer triaje. Por otro lado, uno de los referentes de la cocina tradicional catalana, el chef Carles Gaig, ha creado y apadrinado un plato estrella del menú, siguiendo también el hilo de abastecedores y productos de primera. Castán cuenta que su estratosférico Foie gras de Vilobí d'Onyar con 'mongetes del ganxet' ha causado tanta sensación que está llamado a echar raíces en su carta, acaso versionado, si lo bendice Gaig.

Plato de pularda que cierra su menú conmemorativo del 75º aniversario de Csa Amàlia 1950.

Plato de pularda que cierra su menú conmemorativo del 75º aniversario de Csa Amàlia 1950. / C.A.

Los ocho pases incluyen también croqueta de escudella, crema tibia de cebolla de Figueres, anchoa de La Escala con erizo y boquerón, carpaccio de gamba roja, bacalao confitado a 60º, pularda del Penedès pata negra, y postres. Inicialmente estaba programado para servir solo los miércoles hasta final de febrero, aunque posiblemente prorroguen el festín festivo (a 80 euros, aunque en general el tíquet medio ronda los 50), entre otras iniciativas del año.

Público y novedades

El dúo de socios, que ya había rodado conjuntamente con un proyecto previo en El Prat, supo encajar virtudes. Castán, con currículo XXL en sala, y Suaña, al frente de los números, lograron un equipo compacto cuyos rostros y perfiles incluso aparecen en su web, que en cocina ahora lidera el chef Danko Perkovic. Les distingue también abrir los siete días de la semana, con cocina ininterrumpida de 13.00 a 22.00 horas, cosechando un aforo que puede ser muy dispar. Así, a mediodía entre semana no faltan vecinos y empresarios de la zona, mientras que por la noche esos días los turistas que han leído sus reseñas en inglés pasan a ser el 70% del aforo. La cosa cambia el fin de semana, con comidas protagonizadas por familias de toda la ciudad, y noches que invierten la proporción: siete barceloneses por cada tres viajeros, relata Castán.

Barcelona, 07/01/2026. Barcelona. Casa Amàlia celebra 75 años.  Foto de los dos emprendedores que resucitaron el restaurante, Jordi Castan y Sergi Suaña, posando con un plato conmemorativo, con el local de fondo. Palabras clave: Casa Amàlia, 75 aniversario, restaurante, Barcelona, gastronomía, tradición, emprendedores, Jordi Castan, Sergi Suaña, plato conmemorativo, interior del local, hostelería. AUTOR: MANU MITRU

Interior de Casa Amàlia, 1950. / MANU MITRU / EPC

Volviendo la vista atrás, se enorgullecen de haber sabido coser (con chispa) "pasado y futuro" en los fogones; a la par que diseño y 'caliu' en el local, que remata una coqueta terraza en el pasaje del Mercat. El '1950' de la marca los conecta con aquellos orígenes como casa de comidas de la señora Amalia y una cocina de peso en el barrio. Tras la saga fundadora, el negocio pasó en los años 80 a manos de uno de los trabajadores, cuyo hijo Carles Llavina le sucedió y siguió al frente hasta su jubilación. Antes de que todo ese legado pudiese desvanecerse aparecieron Suaña y Castán, premiados también por el ayuntamiento por la sostenibilidad de su proyecto.

En estos años han sumado más retos, como abrir otra sede en el Maremàgnum. Y para los próximos meses preparan dos estrenos de los que solo se pueden dar pistas, una más informal y otra que también recuperará un local con alma de los que Barcelona no quiere ni puede perder.

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