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Desfile mágico y gélido

Los Reyes Magos claman por la paz y la esperanza en la cabalgata más fría de los últimos años en Barcelona

Melchor, Gaspar y Baltasar se lucen ante 600.000 personas en un recorrido que no ha superado los seis grados, la temperatura más baja desde 2009 en una recepción a sus majestades

EN DIRECTO | Cabalgata de Reyes 2026 en Barcelona: Así han recorrido Melchor, Gaspar y Baltasar las calles de la ciudad

Jordi Ribalaygue

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Barcelona
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Aunque el mundo tiemble, Melchor, Gaspar y Baltasar siempre vuelven. Un año más, los Reyes Magos han desembarcado en Barcelona para asombrar con un desfile portentoso, ser adorados por el gentío y entregar los regalos en una noche desapacible, la más gélida entre todas las visitas que sus majestades han dispensado a la capital en los últimos 17 años. Hay que remontarse a 2009 para recordar una cabalgata con más frío que la de este lunes, en la que el termómetro ha marcado entre cinco y seis grados durante el grandilocuente recorrido entre el parque de la Ciutadella y la Font Màgica de Montjuïc.

No obstante, las bajas temperaturas y los avisos por una posible nevada ligera -frustrados de nuevo al no caer ni un copo en la urbe, a diferencia de los que han emblanquecido el interior de Catalunya- no han helado el fervor que concitan los venerables soberanos de Oriente, emisarios de esperanza y paz. Esta vez, el mensaje que han difundido a favor de la concordia y la convivencia ha resultado quizá aún más reseñable si cabe ante el belicismo, el odio y la ley del más fuerte que imperan a lo largo del planeta.

Aun con la ciudad aterida por la borrasca Francis, familias y curiosos se han echado a la calle para contemplar el esplendor que la comitiva de los Reyes ha desplegado. La Guardia Urbana calcula que unas 600.000 personas han desafiado al ambiente glacial para admirar las carrozas y el séquito real, que ha cubierto en poco más de tres horas el mismo trayecto de los últimos años, del Portal de la Pau a la avenida Maria Cristina. La afluencia es menor a los 750.000 asistentes de 2025 y equiparable a la de 2024, entonces mermada por un suave aguacero.

Los pronósticos de tiempo adverso no han alterado los planes de los Magos, que han llegado por mar a Barcelona una vez más. En esta ocasión, no iban a bordo del buque que suelen tomar, el pailebote Santa Eulàlia, sino que han navegado en una de las populares golondrinas para atracar en el puerto. Ya en tierra y tras recibir la llave maestra que abre las puertas de toda la ciudad de manos del alcalde, Jaume Collboni, los Reyes han sido agasajados con una bienvenida entusiasta. Ante la expectativa de menores y adultos, Melchor ha tomado la palabra para lanzar un discurso conciliador y optimista como paliativo a los malos augurios.

"Confiamos en vosotros"

Sus majestades han tenido tiempo en su largo periplo para pensar detenidamente qué decir para insuflar ánimos a los barceloneses, tras un año en que las catástrofes naturales, los motivos para la inquietud y los enfrentamientos que se ceban sobre los débiles han seguido ensombreciendo el presente. Frente al desasosiego, Melchor ha rogado a los pequeños que lo atendían con expectación que sean “la esperanza para mejorar este mundo”.

“No perdáis nunca la ilusión de esa idea”, les ha instado. “Estamos dando el primer paso para que sea posible, confiamos en todos vosotros”, ha enfatizado Melchor, antes de invocar a la magia para esparcirla por Barcelona.

Abundando en la buena fe, Collboni ha predicado “paz, diálogo y respeto al norte y al sur, al este y al oeste” de la Tierra. “Los niños y las niñas de Barcelona desean una cosa muy clara, que no haya más guerras, un mundo en paz donde las personas y los pueblos nos podamos entender, dialogando con respeto y sin imposiciones”, ha apelado. Al mismo tiempo que ha proclamado que Barcelona cuenta con "la mejor cabalgata del mundo", el alcalde ha suplicado que todos los niños y niñas que viven bajo un conflicto bélico y bajo discriminación "tengan mucho amor y protección”.

Aparte, Collboni ha asegurado a sus majestades que los menores de la ciudad “se han esforzado mucho y se han portado muy bien” este último año. Ha añadido que también han sido bondadosos con Barcelona, “cuidándola, respetándola y haciéndola cada día un poco mejor”. “Se merecen todos los regalos que os han pedido”, ha concluido.

De entre todas las peticiones que figuran en las cartas y que los carteros recogieron hasta el último minuto enarbolando incluso unas redes para 'pescarlas' durante la cabalgata, Melchor ha subrayado que, esta vez, la infancia de Barcelona ha ansiado algo más que regalos y juguetes. “Habéis pedido cosas que no se envuelven en papel, como salud, tolerancia, convivencia y respeto para los demás”, ha agradecido el soberano, que ha expresado que los tres Magos son unos "viejecitos" encantados de hacer escala en una "ciudad acogedora" como Barcelona.

Pompa y espectáculo

Tras los mensajes de rigor, los Reyes se han envuelto en pompa y espectáculo para maravillar a grandes y pequeños. No eran pocos los padres que cargaban con una escalera, para que sus hijos se asomaran para no perderse detalle de un cortejo con más de 1.300 pajes, músicos, bailarines y actores.

En contraste con inviernos pasados, parte de los acompañantes de los reyes ha pedaleado a lomos de grandes ciclos y han bordado acrobacias sobre ruedas. Ha sido el guiño de Barcelona al Tour de Francia, una edición que se promete histórica y que partirá desde la ciudad el próximo julio. Memorable ha resultado también el 'show' de sus majestades, ensalzados por las alabanzas de los lacayos, vitoreados por la muchedumbre y celebrados por una infinidad de canciones y danzas del séquito, ataviado con multitud de atuendos.

Este año se ha estrenado la carroza de los juguetes, han trotado unas jirafas y unos elefantes articulados y Baltasar ha brillado en especial. Si bien los tres Magos son reverenciados, él perdura como el más carismático. "Baltasar, te quiero", rezaba el cartel de unos fans en Pla de Palau. La escolta del rey ha aportado ritmo, aporreando timbales y contoneándose con compases africanos. Los mineros que arrastraban el carbón -los más divertidos, sin duda- y los cañones que han rociado al público con salvas de caramelos han cerrado una exhibición apabullante.

Mientras la magnificiencia del cortejo se desparraba, entre el público se comentaba que la voz con que Melchor ha desgranado sus cándidas palabras se asemejaba a la de José Creuheras, el presidente del grupo Planeta. También se ha rumoreado que Gaspar guardaba parecido con el conseller de la Presidència de la Generalitat, Albert Dalmau. Y hay quien ha vuelto a alabar el buen aspecto de Baltasar, idéntico al del actor y modelo Anthony de León, con quien ya lo confundieron el año pasado. Palabrería, nada más, que empequeñece ante la certeza de la existencia indeleble de los Reyes Magos, que brindan una emoción a la que agarrarse para sobrellevar los avatares de un tiempo de incertidumbre.

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