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Séniors y extranjeros

Inquietud en las grandes bases de VTC de Cornellà y El Prat por la nueva ley del taxi: "Es el único trabajo que encuentras"

Un aparcamiento de El Corte Inglés y un polígono industrial esconden los principales centros logísticos de Uber y Cabify en el área de Barcelona

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Conductores de Moove (Uber) acceden a la base logística de la empresa bajo El Corte Inglés de Cornellà.

Conductores de Moove (Uber) acceden a la base logística de la empresa bajo El Corte Inglés de Cornellà. / Zowy Voeten

Àlex Rebollo

Àlex Rebollo

Barcelona
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“A partir de los 60 años, es el único trabajo que encuentras que no te requiere hacer esfuerzos físicos”. Lo dice Pepe (nombre ficticio), un conductor de más de 60 años que, desde hace dos, dejó su trabajo precario como repartidor por el desgaste físico que le suponía y se puso al volante de un vehículo de VTC. Concretamente, Pepe trabaja para Moove, uno de los gigantes de las VTC —con una importante participación de Uber—, que en Catalunya guarda su flota en la última planta del párking de El Corte Inglés de Cornellà.

Pepe asevera que en Moove las condiciones laborales han sido “buenas desde el principio”. Por contrato cobra el Salario Mínimo Interprofesional (SMI), pero luego cuenta con pluses de antigüedad, por no dañar el vehículo y con incentivos por facturación que le ayudan a mejorar su sueldo. “Mi idea es jubilarme aquí, si nada lo estropea”, añade Pepe con relación a la nueva ley del taxi que se está tramitando y que, de aprobarse el texto actual este 2026, supondrá una reducción drástica de las licencias de VTC urbanas en Barcelona y su área metropolitana. Un panorama que ya genera cierta preocupación entre los conductores de estos vehículos.

Ubicación del aparcamiento de Moove, en Cornellà de Llobregat

El caso de Pepe no es anecdótico. Son muchos los conductores entrevistados por este diario, extranjeros o de más de 50 años, que han terminado conduciendo para Uber u otras empresas similares porque les rechazaban en otros empleos o tuvieron que dejar sus oficios previos y reincorporarse al mercado laboral como fuera. Es el caso de Juan Saldaña, a quien, tras 31 años como chef, la artrosis de su espalda no le dejó seguir al frente de los fogones y encontró en las VTC una alternativa. “Gano menos dinero, pero gano más en calidad de vida”, dice. “Tengo una nómina todos los meses; los incentivos están bien trabajados. Llevo seis meses y no he bajado de los 2.000 euros. Me ha sorprendido positivamente”, añade.

De hecho los datos del Sindicato Libre del Transporte (STL), el mayoritario en el ámbito de las VTC, señalan que de las cerca de “6.000 personas trabajadoras o vinculadas” a este sector en Catalunya el 73% son migrantes y el 49% son mayores de 52 años.

Alternativas sobre la mesa

El Parlament catalán podría iniciar ya este enero la tramitación de la nueva Ley del Taxi, con el horizonte de aprobarla a mediados de año. La norma plantea una eliminación progresiva de determinados permisos de VTC para favorecer una transición gradual del sector, aunque genera dudas sobre cómo se garantizará el servicio cuando ya existen déficits de oferta. En este contexto, los taxistas han "abierto la puerta" a los conductores de VTC para incorporarse como asalariados, mientras que las plataformas se están dirigiendo a los taxistas para que ofrezcan sus servicios en ellas.

Un conductor de Moove (Uber) antes de acceder a la base logística de la empresa, bajo El Borte Inglés de Cornellà.

Un conductor de Moove (Uber) antes de acceder a la base logística de la empresa, bajo El Corte Inglés de Cornellà. / Zowy Voeten

En este contexto, conductores de Moove y otras empresas como Vecttor —compañía perteneciente a Cabify— explican a este diario que existe cierta inquietud sobre el futuro que les depara si la ley prospera con los condicionantes actuales. Algunos se muestran convencidos de que el texto no se aprobará como está ahora y que habrá más margen para las VTCs, mientras que otros dicen que ya han empezado a contemplar hacer el examen para obtener la credencial del taxi, pasarse al autobús o incluso pedir el traslado en la propia empresa y buscar suerte en otra comunidad más permisiva con las VTC.

Este último es el caso de Juan Pablo (44 años), colombiano que reside en Catalunya desde hace tres años y medio. En la actualidad conduce para Uber a través de Moove y aunque dice que mientras la ley no prospere su idea es “aguantar” aquí, estudia la posibilidad de seguir como conductor fuera de Catalunya: “Aquí ha sido complejo encontrar trabajo en otro sector”. Un panorama similar al que describe Hugo, de 67 años y originario de Ecuador, quien señala que, aunque esté en edad de jubilación, necesita de los ingresos de este empleo para mantener a su familia.

Así, Vanesa, de 50 años y tras cinco como conductora de VTC en distintas empresas, lamenta que a su edad es difícil encontrar trabajo y reivindica el “trato humano” y las condiciones en las que opera. “No te cansas excesivamente, hay buen compañerismo y al final de mes te pagan la nómina y da igual si has hecho cinco viajes que 30”, destaca Vanesa, quien apunta que en un futuro no descarta hacer el examen del taxi en caso de necesitar un trabajo con unas características similares. De hecho, los candidatos a las pruebas de acceso a la profesión se han incrementado de forma destacada desde 2023 y tanto candidatos como el sector del taxi señalan que una vez superado el examen se obtiene trabajo como conductor de forma inmediata.

Mayor profesionalización y requisitos

Aunque en general la mayoría de conductores se muestran satisfechos con sus condiciones laborales, también surgen críticas, por ejemplo en el caso de empleados que operan para Cabify. Josep Díaz, delegado sindical del STL y trabajador de Vecttor, defiende que Moove es una de las compañías mejor consideradas en la actualidad dentro del sector, mientras que hay más quejas por las horas y las retribuciones salariales entre los conductores de Vecttor, principal representante de Cabify en Catalunya y que tiene su centro logístico en la entrada a El Prat de Llobregat, muy cerca del aeropuerto y la entrada a Barcelona. Así, este próximo mes de enero, los conductores de Vecttor deben empezar la negociación de un nuevo convenio laboral con el que buscarán equipararse a las condiciones de otras empresas.

Ubicación del aparcamiento de Vecttor, en El Prat de Llobregat

Más allá de estas cuestiones, conductores de VTC de distintas empresas sí que reconocen la necesidad de una mayor profesionalización del sector y que se establezcan más controles de acceso para empezar a trabajar, así como mayores supervisiones de los vehículos. Los propios trabajadores recuerdan que cuando estas plataformas empezaron a operar, era indispensable vestir con corbata o mantener el coche impoluto, pero que el rigor inicial se ha suavizado en muchas de las compañías y, en algunos casos, casi ha desaparecido. La futura ley del taxi centra los requisitos a los conductores de VTC en otros ámbitos, como superar pruebas de conocimiento de idiomas y del callejero similares a las que ahora ya se exigen a los taxistas.

Con todo, los mismos conductores entrevistados consideran que, aunque se eliminen la mayoría de puestos de VTC, no se compensarán con nuevas licencias y puestos de taxis, por lo que no será posible una transición directa de un sector al otro y se agravará el déficit de oferta actual. Insisten en que "hay mercado para todos" y que, aunque sí querrían elevar los estándares, ven posible encontrar un punto intermedio entre la situación actual y la propuesta de la ley. En una entrevista reciente con EL PERIÓDICO, el director general de Cabify en España, lberto González, dijo estar a favor de "mecanismos que mejoren la calidad del servicio, incluso si eso ralentiza la contratación, como los nuevos exámenes" y juzgó "coherente exigir estándares".

Por su parte, José Manuel Berzal, presidente ejecutivo nacional de UNAUTO —la principal patronal del sector VTC—, admite también la necesidad de “abundar en la profesionalización de los conductores”. "Igual que demandamos una legislación que nos permita la suficiente garantía jurídica para desarrollar nuestra actividad, también apostamos de manera firme y contundente porque haya una legislación que comprometa la profesionalización", sigue Berzal, quien apunta a contar con unos mayores requisitos de acceso a la profesión y modelos de convalidación para conductores ya en activo.

El presidente de UNAUTO considera que esto ayudaría también a reducir la gran rotación de trabajadores que hay en muchas empresas del sector, dado que incrementaría el orgullo del empleado sobre su profesionalidad y responsabilidad. Además, cree que también ayudaría a reducir la siniestralidad, algo que "abunda en la excelencia que buscamos". José Manuel Berzal recuerda que hay empresas, como Moove que, por su cuenta, ya han ido firmando convenios que han permitido mejorar las condiciones. Pero admite que hay otras compañías que "son más perezosas y están perjudicando a sus trabajadores". "No queremos que eso se produzca", zanja. Así, Berzal explica que la patronal y algunos sindicatos están "iniciando una negociación para firmar un convenio colectivo para Barcelona y Catalunya" que incluya las condiciones laborales, así como las pruebas de acceso para ser conductor.

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